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  • Enfrentamiento por la guerra en Libia


    Durante los últimos tres meses, Estados Unidos ha estado implicado en una guerra en Libia y durante ese tiempo el Congreso ha permanecido en gran medida sin mucha información y al margen de los asuntos centrales del conflicto mientras que las fuerzas militares siguen comprometidas con esta iniciativa sin contar con autorización del Congreso. Ayer, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner (R-OH), envió una carta al presidente Barack Obama advirtiendo que el comandante en jefe puede encontrarse en violación de la ley si se rehúsa pedir tal aprobación al Congreso.

    En su carta, Boehner destacó que el presidente está a solo días de violar la Ley de Poderes de Guerra, la cual declara que, sin autorización del Congreso, el presidente puede desplegar fuerzas militares de Estados Unidos durante 90 días. En su carta, Boehner exigió que Obama dé justificación legal para la operación en Libia a más tardar este viernes. Aunque la Ley de Poderes de Guerra es problemática, el Congreso tiene derecho a estar molesto ante esta situación y tiene la obligación de hablar públicamente sobre Libia.

    En respuesta a la carta de Boehner, un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional dijo: “Estamos en la fase final de la preparación de amplia información para la Cámara de Representantes y el Senado que abordará toda una serie de temas sobre nuestras actuales iniciativas en Libia”. No obstante, este es un mensaje que el Congreso ha oído ya antes y no es la primera vez en este conflicto de ya casi 90 días que la administración Obama ha dejado sin responder las preguntas sobre la misión de Estados Unidos en Libia.

    Nueve días después de que empezara la Operación Amanecer de la Odisea, el presidente Obama se dirigió al pueblo americano desde la Universidad Nacional de la Defensa para exponer sus argumentos justificando la intervención de Estados Unidos en la guerra civil de Libia. Y aunque, como explicó James Carafano, de Heritage, “el presidente describió la brutalidad del régimen de [Muamar] Gadafi, los intereses de Estados Unidos en el conflicto, la naturaleza limitada de nuestra implicación militar y el papel que la ‘comunidad internacional’ adoptaría para acabar el trabajo en Libia y reconstruir el país”, permanece la pregunta “¿qué viene ahora?”. Y mientras las bombas caen en Trípoli, Gadafi se atrinchera y aumentan las preguntas sobre la capacidad de la OTAN, la misión de Estados Unidos ha continuado sin autorización del Congreso.

    Es la negativa a consultar al Congreso lo que ha motivado a la Cámara de Representantes a actuar. Hace diez días, la Cámara votó 268-145 a favor de exigirle al presidente Obama que dé más detalles de los objetivos políticos de Estados Unidos en Libia. Y hoy, esos detalles siguen sin llegar. El representante Buck McKeon (R-CA), presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara explica la frustración del Congreso:

    Si nuestras fuerzas son enviadas a combatir, entonces se deberá escuchar la voz del Congreso. A pesar de que la Casa Blanca no solicitó la autorización del Congreso para Operación Amanecer de la Odisea, las fuerzas armadas de Estados Unidos continúan con su participación en la operación dirigida por la OTAN. Es mi esperanza que la administración Obama entienda que esto minimiza el papel constitucional del Congreso en asuntos de guerra y que tome los pertinentes pasos para corregir [la situación].

    Las quejas del Congreso —y sus peticiones de repuesta a la Casa Blanca— son comprensibles. Carafano escribe:

    El presidente Obama no consultó al Congreso con la prudencia adecuada. El presidente no ha prestado un buen servicio al Congreso y no hay razón por la que el Congreso tenga que aguantar esta situación. Cuando le toque reaccionar, el Congreso debería ser consciente de sus obligaciones: defender la Constitución, actuar en el interés de Estados Unidos y no poner en riesgo indebidamente las vidas de aliados americanos.

    USA Today informa de que se espera que la Casa Blanca cumpla la fecha límite de Boehner, pero las perennes preguntas que han enturbiado el conflicto desde el inicio siguen necesitando respuesta. Mañana, la Fundación Heritage celebrará un evento titulado “La implicación de Estados Unidos en Libia: El camino a seguir” en el que se debatirá sobre cómo debería proceder la administración en Libia y cuál debería ser el papel del Congreso en el desarrollo de una estrategia razonable para la paz y una transición.

    Después de que el presidente Obama diera comienzo a las operaciones en Libia prometió que la acción duraría “días, no semanas”. Meses después, la guerra continúa sin tregua y no se ha logrado conseguir la fácil caída del régimen de Gadafi. Aunque se ha avanzado frente a las fuerzas de Gadafi, no es probable que los rebeldes libios alcancen la victoria pronto y existe el riesgo de que haya más muertes de civiles en una guerra que está en punto muerto. Lo que se necesita ahora es un claro camino a seguir y la intervención apropiada del Congreso respetando la Constitución y el compromiso de Estados Unidos para con sus aliados y que se alcancen los objetivos de América en Libia.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

     

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