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  • Estados: Día clave para su papel en Obamacare

     

    Mañana es un día importante para Obamacare. Es la fecha tope para que los estados declaren sus intenciones sobre el establecimiento de sus propios sistemas especializados de seguro médico mediante los que los ciudadanos adquirirán su seguro médico según el nuevo régimen regulador.

    Si un estado no establece ningún tipo de sistema especializado de seguro médico, el gobierno federal intervendrá y lo establecerá según la ley. Hasta ahora, 22 estados han expresado que no van a establecer un sistema especializado estatal. Por otra parte, sólo seis estados han recibido la aprobación condicional del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) para que operen con sus propios sistemas.

    ¿Por qué dejarlo en manos del gobierno federal? Bueno, para empezar, se trata de una tarea extremadamente costosa. Los expertos en atención médica de la Fundación Heritage Nina Owcharenko y Ed Haislmaier explican que:

    No habrá un flujo constante de dólares federales hacia los estados. La ley especifica que a partir de 2015, cualquier estado que implemente un sistema especializado de seguro médico estatal debe desarrollar su propia fuente de recaudación para financiar las operaciones anuales de dicho sistema. Eso hace recaer los costos a largo plazo directamente sobre los estados. Además, el reciente anuncio por parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de que impondrá una cuota administrativa del 3.5% sobre las coberturas vendidas mediante los sistemas especializados de seguro médico operados a nivel federal indica que existen costos significativos para los estados si acuerdan operar con sus propios sistemas.

    ¿Y qué les esperaría con este sistema? Ciertamente, lo que no tendrán es un aumento del control sobre cómo operar con los sistemas especializados de seguro médico. Owcharenko y Haislmaier explican que “las regulaciones promulgadas por el HHS no conceden a los estados una flexibilidad o una ventaja significativa al operar con sus propios sistemas especializados en relación con el sistema federal. Dichos estados estarían actuando simplemente como vendedores del HHS”.

    Como comentó el gobernador de Pensilvania Tom Corbett (R) cuando ayer anunció su decisión, “Sería irresponsable exponer a los habitantes de Pensilvania al riesgo de tener que afrontar el pago de una cantidad de dinero desconocida por operar con un sistema cuyas reglas todavía no han sido totalmente redactadas”.

    Los gobernadores también tienen que decidir si amplían Medicaid en sus estados a los adultos físicamente capaces, con bajos ingresos y sin hijos. Aunque esto era algo con lo que contaba el presidente Obama:

    El Congreso supuso que con la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (PPACA u Obamacare) los estados estarían de acuerdo con crear y operar sistemas especializados de seguro médico y que podrían verse obligados a ampliar Medicaid. Sin embargo, la Corte Suprema dictaminó que la ampliación de Medicaid es voluntaria, lo que ha hecho que los estados se preocupen cada vez más por las nuevas cargas relativas a los costos, el control y la cobertura, tanto en los sistemas especializados como en Medicaid.

    El dictamen de la Corte Suprema de que la ampliación de Medicaid tendría que ser opcional supuso un obstáculo para el plan de la administración. La mitad de la reducción en el número personas sin seguro prometida con Obamacare se basaba en obligar por mandato a los estados a que ampliasen Medicaid. Pero el gobierno federal no cubriría el costo total de la ampliación y los presupuestos estatales simplemente no pueden hacerse cargo de esta.

    Aunque se supone que los gobernadores decidirán mañana sobre los sistemas especializados de seguro médico, no hay una fecha tope en firme para que tomen una decisión sobre Medicaid; además, los estados andan todavía algo despistados acerca de este asunto.

    Cada día se nos recuerda que Obamacare es todavía un trabajo en proceso de elaboración, que muchas cosas aún pueden salir mal y que probablemente así será. Estos son los problemas a los que se enfrenta uno cuando se trata de revisar una sexta parte de la economía con una ley. Por su parte, el HHS continúa redactando el reglamento de esa ley, probando que, como dijo Nancy Pelosi, no sabríamos lo que contendría la ley hasta después de que se aprobase. Y muchas partes de la misma no se implementarán hasta 2014. Como exponen Owcharenko y Haislmaier:

    Con más americanos que se siguen oponiendo a la ley que respaldándola, más los innumerables desafíos técnicos para su puesta en marcha y unos costos futuros enormes e inciertos, existe un riesgo significativo de que toda la ley pudiera desmoronarse o incluso desaparecer antes de entrar en vigor por completo.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Campana de Heritage, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Sistema de Salud