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  • Estados Unidos: Acogiendo inmigrantes

    Por todo el país, hay legisladores trabajando para limitar la inmigración ilegal y reformar la política de actuación de forma que más personas puedan, honrada y legalmente, convertirse en ciudadanos americanos. La pública y notoria batalla por la inmigración del año pasado en Arizona fue recibida con hostilidad por las fuerzas pro-inmigración ilegal que no comprenden la intención de los Fundadores de que hubiera un proceso legal y de entidad para la naturalización de extranjeros en Estados Unidos.

    Ahora, el mismo tipo de batalla está caldeándose en Alabama. Con unos 120,000 inmigrantes ilegales (según el Centro Hispano Pew), los líderes de Alabama creen que las leyes federales no están protegiendo al estado de forma adecuada. Teniendo en cuenta que la población ha aumentado cinco veces sobre la que había hace diez años, lo suyo es comprensible.

    La nueva ley de Alabama se enfrenta a una demanda judicial presentada por el Departamento de Justicia (DOJ) pero esta demanda no tiene fundamento. Como escribe Matt Mayer, de Heritage:

    El argumento de que los gobiernos estatales y locales deban sufrir enormes costos fiscales y sociales, alegando que todos los aspectos de la inmigración (legal o ilegal) caen enteramente en la jurisdicción del gobierno federal, es constitucionalmente sospechoso.

    …La nueva ley de Alabama es exhaustiva solo en el sentido de que reúne en una sola muchas leyes que otros estados han aprobado (como el E-Verify, identificación del votante, beneficios, estatus inmigratorio, etc.). La mayoría de sus provisiones son consistentes con posturas que han sido ratificadas en las cortes de justicia y no están sujetas a impugnaciones.

    La Declaración de Independencia dice que todos los hombres —no solo los americanos— tienen un derecho conferido por Dios a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Dicho eso, la tarea del gobierno de Estados Unidos es asegurar los derechos de sus propios ciudadanos — no los de la humanidad. Las libertades y oportunidades que Estados Unidos confiere a sus ciudadanos son la principal razón por la que tantas personas desean inmigrar aquí. Y porque América está construida sobre la idea de la igualdad universal, todos pueden ser, en principio, ciudadanos (por supuesto, no en la práctica).

    Sin embargo, el proceso de naturalización no es automático desde el primer minuto que uno cruza una frontera. Exige educación, dedicación y cometido al modo de vida americano. Alexander Hamilton escribió sobre la importancia  que los potenciales inmigrantes “aprendan los principios y se imbuyan del espíritu de nuestro gobierno; y que den entrada, al menos, a la filosofía de sentir un verdadero interés por nuestros asuntos”.

    Dentro de la serie Entendiendo qué es América, el Dr. Matthew Spalding, de Heritage, escribe en ¿Por qué América da la bienvenida a los inmigrantes?:

    Las personas tienen derecho a emigrar de su patria, pero no tienen derecho de inmigrar a este país sin el consentimiento del pueblo americano según lo expresado en las leyes de Estados Unidos.

    Cuando el pueblo americano da la bienvenida a un inmigrante, la naturalización en Estados Unidos no funciona como lo hace en otros países. Un extranjero puede inmigrar a Francia o Japón, pero nunca llegar a ser verdaderamente francés o japonés. Sin embargo, un extranjero de cualquier origen étnico o racial  puede emigrar a Estados Unidos y llegar a ser, en toda la extensión de la palabra, un americano.

    Esa ciudadanía es un privilegio y la apertura de América a los inmigrantes de todas las religiones, procedencias y culturas la hacen excepcional. El último intento de contener la inmigración ilegal en Alabama no significa que las cosas estén cambiando y que no se mantenga ese punto de vista.

    Aunque los debates en torno a la inmigración ilegal son muy apasionados, ultimadamente se centran en el deseo común de ampliar el crisol de América. A pesar de los desacuerdos en la metodología, Estados Unidos abrumadoramente da la bienvenida a los inmigrantes como ningún otro país hace. Como Spalding dice:

    Mientras que hay muchas diferencias de opinión respecto al número total de inmigrantes y del proceso usado para venir a este país, el punto en el que hay un amplio consenso bipartito es que los que vengan aquí deben convertirse en americanos.

    Muchos extranjeros se arriesgan a la muerte o la violencia cada día esperanzados con poder poner pie en suelo americano. La promesa del Sueño Americano atrae poderosamente a personas de todo tipo y cultura debido a la excepcional libertad y oportunidad ofrecidas dentro de nuestras fronteras. Y estos derechos humanos básicos expresados en la Declaración de Independencia son tales que esas personas dejan sus hogares y arriesgan sus vidas por una oportunidad de ejercerlos.

    Spalding afirma que América da “la bienvenida a los recién llegados mientras que se insiste en que aprendan y asuman la cultura cívica e instituciones políticas de América, de modo que se forme una nación hecha de muchos pueblos — e pluribus unum“.

    Por tanto, en el proceso de inmigración legal, las personas reciben educación sobre historia, procesos políticos e ideas sobre el gobierno para que se asimilen al país de la forma más natural posible. Sin esa educación, sería difícil llegar a entender el “concepto fundamental [de que] América es una nación excepcional, no por lo que hace sino por aquello en lo que cree”, escribe David Azzerad, de Heritage.

    Para entender qué es América es imperativo darse cuenta de la importancia de los inmigrantes en el pasado, presente y futuro de nuestra nación. Es también importante percatarse de la lealtad fundamental de esos inmigrantes ante todo al orden político americano. Como Spalding afirma:

    A fin de cuentas, una política asertiva para asimilar a los inmigrantes debe verse como parte de un renacer aún mayor de nuestros principios, una reafirmación de lo que nosotros sostenemos como evidente. Después de todo, es nuestro reconocimiento común de las trascendentales verdades lo que nos unen a todos y a través de tiempo a los patriotas de 1776.

    Casi todo el mundo en Estados Unidos desciende de los que fueron inmigrantes en algún momento y están agradecidos de que un maravilloso y acogedor país dijera a nuestros antepasados: “Bienvenidos a casa”.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Campana de Heritage, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Inmigración, Liderazgo Americano, Opinión, Pensamiento Político, Temas legales