• Ampliar:
  • A
  • A
  • A

Estados Unidos debería poner freno a los suntuosos salarios que paga la ONU

 

INFORME #3668

La Comisión de la Administración Pública Internacional (ICSC) está actualmente reunida para recomendar cambios en los salarios y beneficios de más de 80,000 empleados de Naciones Unidas y de otras 14 organizaciones que participan en el sistema común de Naciones Unidas [1].

LA ICSC calcula que los empleados de la ONU en Nueva York con los niveles profesionales más altos obtienen una remuneración neta (el salario que llevan a casa) que promedia un 29.5% más que el equivalente en esos niveles de los servidores públicos de Estados Unidos en Washington D.C. Es más, los empleados de la ONU disfrutan de unos beneficios que en muchos casos sobrepasan a aquellos de los servidores públicos de Estados Unidos.

Las implicaciones financieras de estos suntuosos salarios y beneficios son significativas para los estados miembros que financian los presupuestos de estas organizaciones, puesto que la gran mayoría de estos presupuestos están dedicados a pagos de salarios y beneficios. Como principal contribuyente al sistema de la ONU, Estados Unidos debería trabajar con otros estados miembros para congelar de manera inmediata los salarios de la ONU hasta que sean equivalentes a los de la administración pública de Estados Unidos.

La retribución de la ONU

La ONU está compuesta de 193 estados miembros y está especialmente encargada por los estatutos de la ONU de dar una “consideración primordial” al contratar personal a “los más altos estándares de eficiencia, capacidad e integridad” a la vez que da la debida consideración a “la importancia de contratar al personal según una base geográfica lo más amplia posible”. Esto ya supuso un reto para la ONU cuando fue fundada, debido a que la retribución varía enormemente entre sus estados miembros.

Cuando la antecesora de la ONU, la Sociedad de Naciones, trató de resolver el asunto, estableció el Comité Noblemaire [2], llamado así por el apellido de su presidente, que recomendó la adopción de un sistema de retribución igual al del Imperio Británico (la administración pública mejor pagada de la época) ya que “si se hubieran ofrecido salarios más bajos, sería imposible obtener los servicios de los británicos del prestigio requerido…Por otro lado, sería difícil…pagar salarios más bajos por el mismo trabajo a los miembros de otras nacionalidades” [3].

Esta práctica, conocida como el principio de Noblemaire, fue heredada por la ONU y requiere que los salarios del personal profesional se determinen por comparación con los de la administración pública del estado miembro con los niveles más altos de remuneración de su administración pública.

Para complicar más el asunto, las categorías profesionales de la ONU no se corresponden con los niveles de la administración pública de Estados Unidos. La ICSC calcula las equivalencias entre las dos como base para determinar la retribución, un proceso que inevitablemente implica un juicio subjetivo. La propia ICSC informa de que la retribución de la ONU sobrepasa de manera significativa la equivalente en Estados Unidos. Concretamente, las siete categorías profesionales de la ONU en Nueva York reciben una remuneración neta [4] entre un 27.7% y un 40.4% mayor que la remuneración neta de los empleados federales de Estados Unidos en Washington D.C. [5].

De promedio, ponderando el número de empleados de la ONU en cada categoría, la remuneración neta es un 29.5% más alta que la de su equivalente en Estados Unidos. El nivel profesional más numeroso de la ONU (llamado “P-4”) ganó en 2011 un salario neto promedio de $133,225, frente a $104,353 para su equivalente en Estados Unidos [6].

La ICSC calcula que el diferencial del costo de la vida entre Washington y Nueva York es del 12.7%. Después de aplicar este ajuste y ponderando el número de empleados de la ONU en cada categoría, la ICSC calcula que la remuneración neta de la ONU es un 14.9% más alta que su equivalente en Estados Unidos. Sin embargo, la Oficina de Administración de Personal de Estados Unidos calcula el diferencial de remuneración por localidad en Nueva York en sólo el 3.6%. Utilizando este 3.6% de diferencial se revela que la remuneración neta del personal de la ONU en Nueva York es realmente un 25% más alta que el equivalente en Estados Unidos incluso después del ajuste por localización.

Además, la ONU aplica el principio de Noblemaire selectivamente para beneficiar al personal de la ONU. Mientras Estados Unidos instituyó en 2011 y 2012 una congelación salarial para los trabajadores federales, la ONU aprobó el año pasado un aumento salarial de cerca del 3% [7].

Los beneficios de la ONU

La ONU afirma que la discrepancia salarial es necesaria con el fin de compensar los “elementos específicos relativos al servicio en el extranjero” [8]. Pero no está claro por qué se requiere una prima por encima de los salarios de la administración pública de Estados Unidos, los más altos de todos sus estados miembros. De hecho, la remuneración neta de la ONU no incluye los beneficios y complementos adicionales e increíblemente generosos disfrutados por el personal de la ONU, muchos de los cuales están especialmente destinados a aliviar las complicaciones del servicio en el extranjero, incluido [9]:

· Un subsidio para el arrendamiento de hasta el 80% del alquiler por encima de un umbral específico.

· Salarios y complementos más altos para los empleados de la ONU con personas dependientes a su cargo.

· Un complemento de dependencia infantil (menores de 18 años o menores de 12 años si acuden a la escuela en horario completo) de $2,929, un complemento de dependencia secundario (hermano o padre) de $1,025 y aumento de los complementos en caso de  personas dependientes discapacitadas.

· Becas educativas para el personal que trabaja fuera de su país natal que suman hasta el 75% de la matrícula, hasta $32,255 por año, a pagar durante el cuarto año de universidad hasta una edad de 25 años y hasta el 100% de reembolso para el internado de estudiantes de primaria y secundaria.

· Gastos de viaje relacionados con el nombramiento inicial, cambio de destino, visitas familiares, separación del servicio y mudanza. El personal destinado fuera de su país natal está provisto de un viaje pagado a sus países de origen para ellos y sus familias cada dos años.

· Un complemento de dieta diaria durante los viajes de negocios y un complemento de media dieta diaria para los miembros de la familia que también viajen.

· Complementos por fatiga y peligro para los destinos con condiciones de vida difíciles que pueden llegar a miles de dólares mensuales.

· Un complemento de movilidad cuando se cambie de destino y gastos pagados para el transporte de los bienes del hogar y, en algunos casos, pago parcial del transporte de automóviles.

· Vacaciones anuales de 30 días, 10 festivos oficiales, 16 semanas de baja por maternidad remuneradas y de cuatro a ocho semanas de baja por paternidad remuneradas.

Muchos de estos beneficios sobrepasan los proporcionados por el gobierno federal de Estados Unidos, en algunos casos, de manera significativa. La amplitud de la retribución de la ONU queda aún más demostrada por estudios que indican que los empleados federales de Estados Unidos ganan un salario y unos beneficios promedio significativamente mayores que el equivalente de los trabajadores calificados del sector privado de Estados Unidos [10].

La necesidad de poner freno a la retribución de la ONU

Según el principio de Noblemaire, se supone que la ONU basa su retribución en la de la administración púbica de Estados Unidos. En realidad, la ONU proporciona salarios y beneficios más abundantes que los equivalentes de los trabajadores públicos americanos. Esta discrepancia supone unos costos significativos e injustificados para los estados miembros, especialmente para Estados Unidos, que es el mayor contribuyente al sistema de la ONU, proporcionando $7,700 millones en el ejercicio fiscal de 2010 [11]. Los costos de personal comprenden el 74% del presupuesto regular de la ONU según la Misión de Estados Unidos [12] y los presupuestos de la mayoría de las otras organizaciones de la ONU están estructurados de forma similar. Para abordar este tema presupuestario clave, Estados Unidos debería:

· Pedir una inmediata congelación salarial hasta que la remuneración neta de la ONU se iguale a la de la administración pública de Estados Unidos;

· Urgir a la Asamblea General que dé instrucciones a la ICSC para que utilice el ajuste salarial por localidad para Nueva York de la Oficina de Administración de Personal de Estados Unidos en lugar de sus propios cálculos del costo de la vida; y

· Hacer que la Oficina de Administración de Personal de Estados Unidos (OPM), la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) o la Oficina de Contabilidad del Gobierno (GAO) lleven a cabo periódicamente sus propios análisis comparativos de la retribución de la ONU frente a la de los trabajadores federales de Estados Unidos, incluido el establecimiento de sus propias equivalencias y la comparación de la retribución total combinando los salarios y los beneficios, como verificación independiente de los cálculos de la ICSC.

La austeridad en la ONU

La prudencia fiscal siempre es una política sensata, pero es especialmente urgente en esta época de presupuestos ajustados y crisis financiera. Los gobiernos de todo el mundo tienen que implementar medidas de austeridad para cumplir con las necesidades presupuestarias. Como expresión de la suma de naciones del mundo, la ONU no debería estar aislada de esta realidad.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.

 

Referencias
[1] Son: la Organización Internacional del Trabajo; la Organización para la Agricultura y la Alimentación; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; la Organización de Aviación Civil Internacional; la Organización Mundial de la Salud; la Unión Postal Universal; Unión Internacional de Telecomunicaciones; la Organización Meteorológica Mundial; la Organización Marítima Internacional; la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual; la Organismo Internacional de Energía Atómica; Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial; y la Organización Mundial del Turismo. Aunque no ha sido formalmente aceptado es estatuto de la comisión, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola participa en la comisión.
[2] Comisión de la Administración Pública Internacional, “Estudio Histórico del Principio de Noblemaire”, julio de 2004, http://www.fsu.unlb.org/docs/related_documents/59CRP5.pdf (visitada 16 julio 2012).
[3] Ibídem.
[4] Básicamente, este es el salario que se lleva a casa. En el caso de Estados Unidos, estos son los ingresos después de impuestos. Excepto para los ciudadanos de Estados Unidos que trabajan en la ONU, todo el personal de la ONU está exento de los impuestos nacionales. Sin embargo, la ONU no carga a sus empleados con un “gravamen de personal” que se aplica en una escala progresiva a los ingresos. Puesto que Estados Unidos grava los salarios de la ONU, su proporción del gravamen de personal se acredita mediante el Fondo de Igualación de Impuestos para Estados Unidos menos los impuestos pagados por los ciudadanos de Estados Unidos empleados por la ONU. Ver Brett D. Schaefer, “La ONU Debería Pagar lo que Debe a Estados Unidos a Partir de su Fondo de Igualación de Impuestos”, WebMemo de la Fundación Heritage Nº 3052, 8 de noviembre de 2010, http://www.heritage.org/research/reports/2010/11/the-un-should-pay-what-its-owes-the-us-from-its-tax-equalization-fund y Naciones Unidas, “Gravamen de las Contribuciones de los Estados Miembros al Presupuesto Regular de las Naciones Unidas para 2012”, 27 de diciembre de 2011, http://www.un.org/en/ga/contributions/budget.shtml (visitada 16, julio 2012).
[5] Naciones Unidas, “Informe de la Comisión de la Administración Pública Internacional para 2011”, Anexo VI, http://icsc.un.org/resources/pdfs/ar/AR2011.pdf (visitada 16 julio 2012).
[6] Ibídem.
[7] Embajador Joseph M. Torsella, “Puntualizaciones sobre la Programa de Presupuestario de la ONU Propuesto para 2012-13, anterior al Quinto (Administrativo y Presupuestario) Comité de la Asamblea General de la ONU”, Misión de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, 27 de octubre de 2011, http://usun.state.gov/briefing/statements/2011/176325.htm (visitada 16 julio 2012).
[8] Comisión de la Administración Pública Internacional, “Sistema Común de Salarios, Complementos y Beneficios de las Naciones Unidas”, abril de 2012, http://icsc.un.org/resources/pdfs/sal/sabeng12.pdf (visitada 16 julio 2012).
[9] Ibídem.
[10] James Sherk, “Pago Federal Hinchado: Cómo los Americanos son Sobregravados para Sobrepagar la Administración Pública”, Centro para el Análisis de Datos de la Fundación Heritage Nº CDA1-05, 7 de julio de 2010, http://www.heritage.org/Research/Reports/2010/07/Inflated-Federal-Pay-How-Americans-Are-Overtaxed-to-Overpay-the-Civil-Service y Andrew G. Biggs y Jason Richwine, “Comparación de la Retribución en los Sectores Federal y Privado”, Instituto de Empresa Americano, 8 de junio de 2011, http://www.aei.org/paper/100203 (visitada 16 julio 2012).
[11] La Oficina de Administración y Presupuesto remite un informe anual al Congreso sobre las contribuciones de Estados Unidos al sistema de la ONU. El informe más reciente fue publicado en junio de 2011. Jacob J. Lew, “Informe Anual sobre las Contribuciones de Estados Unidos a las Naciones Unidas”, Oficina de Administración y Presupuesto, 6 de junio de 2011, http://www.whitehouse.gov/sites/default/files/omb/assets/legislative_reports/us_contributions_to_the_un_06062011.pdf(visitada 16 julio 2012).
[12] Torsella, “Puntualizaciones sobre la Programa de Presupuestario de la ONU Propuesto para 2012-13”.

 

Posted in Actualidad, Análisis, Asuntos internacionales, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Informes, Liderazgo Americano, Liderazgo para América, ONU, Organizaciones Internacionales, Política Exterior