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  • Estados Unidos registra la más alta dependencia del gobierno en su historia

     

     

    Cuando John F. Kennedy era presidente, a penas algo más de un cuarto del gasto federal iba a financiar programas para los 21.7 millones de americanos dependientes del Tío Sam. Pero a pesar de lo alto que ese gasto y dependencia del gobierno federal eran entonces, hoy vemos que han crecido sobremanera, cuando uno de cada cinco americanos —más de 67.3 millones— depende de Washington por asistencia.

    El Índice de Dependencia del Gobierno de 2012 elaborado por la Fundación Heritage muestra una alarmante tendencia bajo la administración Obama, un nivel de dependencia de nuestro gobierno que no se ha visto nunca. Hoy, un 70% del presupuesto del gobierno federal se destina a pagar vivienda, alimentos, ingresos, ayuda escolar y otras ayudas. Los receptores van desde estudiantes universitarios a jubilados, pasando por receptores de asistencia social. Patrick Tyrrell, de Heritage, escribe que otros hallazgos del estudio son los siguientes:

     

    • La dependencia del gobierno creció un 8.1% el pasado año, en el que la mayor parte de la ayuda fue a vivienda, salud/bienestar y jubilación.

    • El gobierno federal gastó más dinero del contribuyente que nunca antes en 2011 con objeto de subsidiar a ciudadanos. El individuo promedio que depende de Washington podría recibir beneficios valorados en $32,748, más que los la cantidad promedio nacional de ingresos personales disponibles ($32,446).

    •  A la vez, casi la mitad de la población americana (49.5%) no paga impuestos federales sobre los ingresos.

    • En los próximos 25 años, se jubilarán más de 77 millones de baby boomers. Empezarán a cobrar cheques del Seguro Social, usarán beneficios de Medicare y dependerán de Medicaid para la atención de largo plazo.

    • A día de hoy, el 70% del presupuesto del gobierno federal está destinado a programas de ayuda individual, muy por encima de lo que era hace pocos años. Sin embargo, las investigaciones muestran que la ayuda privada, comunitaria y de organizaciones caritativas ayuda a que los individuos salgan de sus dificultades con más éxito que las dádivas del gobierno federal. Además, la ayuda local y privada es a menudo distribuida con más eficacia.

     

    El representante Allen West (R-FL) escribe en The Foundry que esta perturbadora tendencia no augura nada bueno para nuestro país y, de hecho, conducirá al final a un Estados Unidos donde la dependencia, no la independencia, sea la norma. Y afirma que Washington debe jugar un papel para cambiar el rumbo a la vez que alienta a las organizaciones caritativas y a los grupos comunitarios a ayudar a elevarse por encima de sus problemas a los americanos que necesitan ayuda:

     

    Nosotros en el Congreso necesitamos hacer nuestra parte para ayudar en la lucha por que haya más responsabilidad personal. Necesitamos reducir los niveles de gasto del gobierno de forma que tomemos menos de los productores del crecimiento económico de Estados Unidos. Necesitamos un estudio largo y profundo de estos programas de ayuda, eliminando esfuerzos duplicados y dirigiendo la ayuda primero a los más necesitados de nuestra población.

    También tenemos que dar más fuerza a las organizaciones caritativas, grupos locales e iniciativas del sector privado para dar más poder a los individuos a través de programas que exijan más “carne en el asador”. Demasiado a menudo, estos buenos samaritanos son desplazados por el exceso de celo del gobierno, creando servicios burocratizados de inferior calidad. Y finalmente necesitamos reformar los programas de derechos a beneficios como Medicare y el Seguro Social de forma que sean viables para futuras generaciones sin llevar a nuestro país a la bancarrota.

     

    Ahora que Estados Unidos va a experimentar la mayor ola de jubilación en la historia del mundo —y el número de “contribuyentes” que no pagan impuestos continúa creciendo inexorablemente—, deberían oírse las señales de alarma en Washington y todo el país advirtiendo que el gobierno federal está a punto de reventar. Estados Unidos no puede, simplemente, no puede continuar permitiéndose fomentar una sociedad donde un número creciente de personas dependen del gobierno federal y no de sí mismas. Lo que es más, si esta tendencia continúa, Estados Unidos verá una creciente brecha entre aquellos que pagan los programas que incrementan la dependencia y aquellos que aceptan sin preguntar —y esperan recibir— la ayuda de esos programas.

    El plan de la Fundación Heritage Para Salvar el Sueño Americano ofrece políticas que funcionan para arreglar el problema de la deuda, recortar el gasto, reformar los derechos a beneficios y restaurar la prosperidad, capacitando a la gente de nuestra nación para prosperar y tener éxito — sin depender del gobierno. Y esos tipos de reforma son desesperantemente necesarios si Estados Unidos quiere recuperar el control sobre su deuda de $15 billones y el crecimiento explosivo de su sistema de derechos a beneficios de forma que la gente pueda producir por sí misma, no por que Washington intervenga.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 
    Posted in Actualidad, Asuntos internacionales, Campana de Heritage, Derecho a beneficios, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión