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  • ¿Estamos ayudando a los americanos pobres?

     

    A finales de año, muchas personas dedican parte de su tiempo a realizar donaciones caritativas. Pero cuidar de quien está en situación de necesidad es una responsabilidad durante todo el año y en lo que respecta a la acción política pública, los conservadores tienen una gran oportunidad para articular una respuesta efectiva frente a la pobreza y la crisis social de Estados Unidos.

    Tras medio siglo inmersos en la Guerra contra la Pobreza, los progresistas difícilmente pueden declarar la victoria. Pero sí  pueden reclamar la autoría de la cantinela antipobreza dominante: combatir la pobreza gastando más, con el inicio de otro programa federal.

    A pesar de ello, los americanos rara vez se dirigen a los conservadores en busca de respuestas frente al problema de la pobreza.

    Pero eso no quiere decir que no tengamos respuestas. Al contrario, hemos tenido importantes éxitos normativos, ocupando la reforma de la asistencia social de 1996 el primer puesto. Otro ejemplo crucial de una normativa capaz de ayudar a salir de la pobreza y de ofrecer una oportunidad de tener un futuro diferente es la opción escolar, que permite que los padres con bajos ingresos saquen a sus hijos de unas escuelas fallidas y a menudo violentas.

    Sin embargo, hemos hecho realmente pocos intentos por convertir estas exitosas pero aisladas notas en una sinfonía completa. Aún nos queda la tarea de propagar una visión distinta frente al predominante soniquete del competidor ideológico sobre cómo satisfacer las necesidades de nuestros vecinos. Es el momento de cambiar eso, ante todo, por el bien de nuestros vecinos.

    Una madre soltera recibiendo asistencia social puede que acepte de una manera reflexiva las normativas progresistas. Pero si creemos en que la dependencia del gobierno a largo plazo no le hace justicia a su dignidad, deberíamos ser capaces de explicar eso de forma que  se toque la fibra de sus propias aspiraciones por un futuro mejor para ella, pero  especialmente para sus hijos. Cualquiera que piense que eso no es posible debería tener en consideración la forma en la que los padres con bajos ingresos han clamado en pro de la opción escolar.

    En 2012, la Fundación Heritage celebró una conferencia para la lucha contra la pobreza que reunió a líderes políticos de todo el país. Vinieron alrededor de 90 responsables y ejecutores de política pública, investigadores y evaluadores de programas, profesionales de servicios y líderes religiosos, representantes de redes filantrópicas y comunicadores. También participaron catorce jefes de agencias estatales de asistencia social.

    Nuestro objetivo es ayudar a que más americanos escapen de la pobreza fomentando el trabajo, el matrimonio, la sociedad civil y la contención del gasto en asistencia social.

    Las muchas disciplinas representadas en aquella conferencia en el Capitolio reflejan las complejidades de las necesidades humanas que tratamos de satisfacer. Pero debido a que trabajamos en distintas disciplinas, a menudo podríamos dejar de pensar en nosotros mismos como un movimiento antipobreza cohesionado. Y si no lo hacemos nosotros, eso significa que en realidad la opinión pública tampoco lo hace.

    Pero compartimos el compromiso por unos principios profundamente relacionados con la prosperidad de todos los americanos. La evidencia y la experiencia así lo atestiguan. El matrimonio reduce en un 80% la probabilidad de pobreza infantil. La asistencia social con contraprestación laboral reconoce que la responsabilidad personal resulta esencial para la dignidad humana. Si estas realidades no se comprenden todavía de una manera más amplia, significa que tenemos una deuda con todos nuestros vecinos para hacer que ese mensaje sea más claro, apelando a sus mejores intenciones y a sus mejores intereses.

    Con el fin de fomentar una agenda conservadora para combatir la pobreza, debemos conquistar las cinco Cs mayúsculas:

    Comunicación. Estamos siendo derrotados por auténticos hombres de paja en el debate sobre la pobreza. Si no nos expresamos con nuestros propios términos acerca de la derrota de la pobreza, nuestros oponentes caricaturizarán nuestra posición. Los conservadores necesitan pasar a la ofensiva, explicar por qué el Estado del Bienestar no les ha hecho justicia a las personas pobres y señalar el camino hacia la posibilidad de escalar socialmente. Eso implica comunicar la realidad y los distintos casos en todos los escenarios posibles, desde artículos de opinión hasta las sesiones del Congreso, pasando por los ayuntamientos y los comunicados de prensa de las agencias estatales.

    Contenido. Los conservadores necesitamos ofrecer una descripción concreta de nuestros objetivos a corto plazo: nos queremos basar en el éxito de la reforma de la asistencia social de 1996, que reformó sólo uno de los 80 programas federales según ingresos, que en total están siendo financiados en estos momentos con aproximadamente $1 billón anual. Buscamos garantizar una red de seguridad para quienes verdaderamente la necesitan, así como asegurar que esa red incentiva al trabajo y al matrimonio en vez de a la dependencia del gobierno a largo plazo. Y buscamos a la sociedad civil con el objetivo de transformar vidas, comunidades y restablecer el camino hacia la posibilidad de escalar socialmente.

    Coraje. Los responsables políticos necesitan convicción, junto con la confianza que da el estar provisto de los datos que ofrecen la realidad y el ver de primera mano las alternativas posibles para cambiar de vida frente lo establecido. Necesitan reunirse con los antiguos adictos recuperados con el trabajo de Jubal García en Victory Fellowship, en San Antonio; o con las parejas que han forjado prósperos matrimonios gracias a la obispo Shirley Holloway en su House of Help/City of Hope, en Washington D.C.

    Credibilidad. Dejarse ver, aprender y escuchar son las mayores prioridades. Cuando el Comité de Estudios Republicanos lanzó este otoño una iniciativa antipobreza, su primer objetivo fue celebrar una cumbre en la que se escuchó cómo los líderes vecinales de todo el país (Jubal y Shirley entre ellos) comentaban los retos y éxitos en el ejercicio de la compasión efectiva.

    Crítica pública. Necesitamos que otros se nos unan para empezar a cambiar la tendencia actual. En la Fundación Heritage, estamos comprometidos para avanzar de la mano de una creciente coalición de líderes sociales con el fin de forjar un movimiento antipobreza conservador.

    Nuestro reto es hacer sonar las notas que sean válidas para la necesidad del ser humano, componerlas de forma que les recuerden a quienes las oyen lo que demandan las necesidades del ser humano y crear con ellas una sintonía que haga que los demás se nos unan.

    Este es uno de nuestros propósitos para 2013 y el futuro. ¿Quiere Ud. unirse a nosotros?

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Análisis, Campana de Heritage, Derecho a beneficios, Destacables, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Matrimonio, Opinión, Sociedad civil