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  • Feliz Navidad, Moscú

    En la primavera de 2009, la Secretaria de Estado Hillary Clinton le dio al ministro ruso de Asuntos Exteriores Sergei Lavrov un botón de plástico que supuestamente decía “REINICIO” estampado por un lado en inglés y por el otro en ruso. Pero aunque la administración Obama logró que la parte en inglés estuviera correcta, el Departamento de Estado se equivocó con la palabra en ruso y estampó el botón con la palabra “sobrecarga.”

    Con un Senado ratificando el tratado Nuevo START, ese error puede resultar profético ya que los fallos ya identificables en el tratado facilitan numerosas oportunidades para que los rusos presionen y restrinjan el potencial americano en la defensa antimisiles. Los senadores que votan este tratado deberían mantenerse alertas y oponerse a una mayor erosión de nuestro derecho soberano a la autodefensa.

    Lo primero sería asegurarse que el presidente Barack Obama cumpla las promesas que hizo en su carta al Senado para desarrollar completamente un sistema americano de defensa antimisiles en Europa. Los senadores también deberían supervisar cualquier nueva ronda de negociaciones de armas nucleares y de defensa con Rusia para cerciorarse de que no se repitan los errores del nuevo START. Ya hay preocupantes informes de negociaciones sobre más reducciones de lanzadores y de ojivas por parte de Estados Unidos. Con el ascenso de China y de otros estados nucleares, Estados Unidos no debería emprender ninguna reducción nuclear más que favoreciera a Rusia tan decididamente como el Nuevo START o sino  aumentaría la vulnerabilidad de Estados Unidos ante los que poseen armas nucleares ahora o en el futuro.

    Desafortunadamente, parece ser que deshacer aún más la viabilidad de nuestro arsenal nuclear es exactamente lo que sigue en la agenda de la política exterior de Estados Unidos. El New York Times divulga hoy que la Casa Blanca planea seguir adelante con la promesa electoral del presidente Obama de sacar a votación nuevamente el Tratado para la Prohibición de Pruebas Nucleares (CTBT). El presidente Bill Clinton fue quien primero llevó el CTBT al Senado en 1999 y le faltaron más de 15 votos para la ratificación. El Senado rechazó la ratificación en 1999 por buenas razones y la ratificación del Nuevo START solamente hace esas razones más pertinentes hoy en día. La efectividad de la posición americana respecto a la disuasión nuclear ha disminuido estos últimos años por la atrofia dentro de su complejo de armas y Estados Unidos no tiene margen de error. La ratificación del CTBT, encima del Nuevo START, sería nada menos que poner en juego la supervivencia de Estados Unidos.

    La administración Obama seguramente tomará medidas aún más unilaterales hacia el desarme nuclear. Su combinada política de no proliferación y de desarme nuclear está clara ahora: Esta política requiere que Estados Unidos tome una medida unilateral adicional hacia el desarme nuclear para demostrar sus buenas intenciones en respuesta a cada acontecimiento adverso adicional en el campo de la no proliferación. Esta equivocada política aumentará de forma significativa la probabilidad del uso de armas nucleares tanto contra Estados Unidos como contra sus aliados. Para atenuar el daño causado por el Nuevo START, el Congreso debería insistir en revertir los recortes de este presidente a los programas de defensa antimisiles, pasar a construir convenientemente defensas antimisiles integrales y comprometerse a desarrollar una nueva generación de armas nucleares que cubran apropiadamente las exigencias de seguridad de Estados Unidos tan rápidamente como sea posible.

    Este artículo está disponible en inglés en Heritage.org

    Posted in Análisis, Defensa, Estudios, Liderazgo Americano, Política Exterior, Proteger a América, Seguridad Internacional, Seguridad Nacional, Senado