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Hacerle frente al terrorismo de la mejor forma posible

14 / 09 / 2011

 

 

Aunque las opiniones sobre la política de Estados Unidos post-11 de septiembre van y vienen, los hechos quedan: Estados Unidos ha frustrado 40 complots terroristas a través de un combativo y exhaustivo plan ofensivo para proteger la nación. No es un plan para abandonarlo ahora en plena era de un terrorismo de cada vez más alta tecnología.

Como John Yoo, ex alto cargo del Departamento de Justicia entre 2001 y 2003, afirmó ayer en un panel de debate organizado por la Fundación Heritage: “Lo más importante que le pasó a Estados Unidos en los diez últimos años es [que no pasó] nada… ahora lo más importante es preguntarnos por qué y si ha valido la pena”.

Yoo, ahora académico de Derecho, desveló sus ideas en un nuevo libro de ensayos de múltiples autores sobre la tragedia del 11 de septiembre y sus secuelas, titulado Confronting Terror. El libro incluye reflexiones de una variedad de destacadas figuras sobre asuntos como la autoridad del presidente en tiempo de guerra, interrogatorios reforzados y otros temas controvertidos.

En los diez años desde que terroristas de al-Qaeda mataron a casi 3,000 ciudadanos americanos, ha habido mucha ira y algo de justicia, pero, a menudo, ha habido profundos desacuerdos sobre la mejor forma de combatir un nuevo tipo de guerra con un enemigo sin Estado.

El 11 de septiembre, el futuro de la seguridad nacional de Estados Unidos se quedó inmediata y totalmente patas arriba. Aunque indudablemente la nación está más segura hoy de lo que estaba el 11 de septiembre de 2001, los interrogantes sobre seguridad siguen siendo espinosos al tiempo que los expertos en inteligencia y líderes militares intentan navegar por una ruta segura pero eficaz.

En el libro, Yoo critica la oposición de la administración Obama a tener prisioneros en Guantánamo donde las técnicas optimizadas para interrogatorios han producido información que han salvado vidas. Cuando la inteligencia americana no pueda ya obtener ese tipo de valioso material proveniente de los únicos que lo tienen, ¿cómo frustrará Estados Unidos los planes del enemigo?

 

Como escribe Yoo:

 

Obtener la información que hay en la mente de líderes terroristas sigue siendo la forma más efectiva de detener atentados terroristas en el territorio nacional de Estados Unidos. Nuestro enemigo no tiene territorio, población o fuerzas armadas regulares. Opera encubiertamente, ocultando sus movimientos y comunicaciones entre el diario tráfico económico y tiene por objeto lanzar un ataque sorpresa contra objetivos civiles inocentes… solo enterándonos de los planes de al-Qaeda podremos adelantarnos y frustrar sus ataques en suelo patrio.

 

Lo que sabemos es que la estrategia antiterrorista de Estados Unidos ha funcionado. Cambiar una táctica exitosa por anotarse puntos políticos sería una tontería. Diez años separan a Estados Unidos de la conmoción de los atentados, pero el tiempo ha dado margen a decididos terroristas para que pulan sus planes de otro ataque.

Gran parte del éxito manteniendo los ataques a raya se debe también a tener una fuerte presencia de tropas en el exterior. Aunque el presidente Obama ha tomado algunas buenas decisiones manteniendo las tropas in situ, desde el principio ha aplicado una estrategia defectuosa. Ahora la situación está incluso empeorando ya que el Congreso está haciendo recortes a un presupuesto de defensa que no da más de sí y se enfrenta a una fuerte reducción de tropas — una orden que llegó incluso antes de que empezara la ampliación de tropas. Cumplir con las promesas políticas de retirar tropas ha pasado por encima de la seguridad militar y las necesarias estimaciones graduales que el presidente Obama debería hacer según se acercan las elecciones de 2012.

Como el experto de Heritage James Carafano escribió ayer en Fox News.com:

 

El presidente cree que Estados Unidos puede mantenerse seguro con una defensa de poco impacto — un número limitado de soldados de las fuerzas especiales, misiles inteligentes y aviones de ataque no tripulados que pueden golpear duro a un número seleccionado de objetivos. Las operaciones encubiertas y los ataques quirúrgicos pueden ser útiles tácticamente, pero no son buenos como estrategia global.

… Mientras tanto, Obama dará picotazos desde lejos — justo como los presidentes Clinton y Bush hicieron antes del 11 de septiembre. En unos pocos años estaremos de nuevo donde estábamos el 10 de septiembre de 2001.

 

Yoo se hizo eco de esta opinión, señalando el éxito de las operaciones de inteligencia de Estados Unidos en sus muchas formas, incluidas la Ley PATRIOT y las técnicas optimizadas para interrogatorios. Atribuyó el crédito por la muerte de Osama bin Laden al presidente Obama como “su  mayor logro en política exterior y seguridad nacional”, reconociendo que se logró solo mediante datos de inteligencia provenientes de los detenidos según las leyes de guerra y en combinación con vigilancia electrónica para localizar el escondrijo de bin Laden.

Como recordó Yoo, la mayor parte de la agenda de seguridad nacional post-11 de septiembre fue aprobada por una mayoría bipartita en el Congreso una y otra vez. Muchos de los que entonces votaron a favor de las medidas de seguridad actualmente vigentes han dado un giro de 180 grados ahora solamente para apaciguar a sus bases políticas.

Es fácil volver a la mentalidad previa al 11 de septiembre, pero Estados Unidos deseará no haberlo hecho si y cuando el terrorismo nos ataque de nuevo. Seguimos siendo todavía una nación en guerra. No ha sido pura  casualidad que el 11 de septiembre haya sido el único ataque de ese tipo — no vaya a ser ahora que el presidente Obama y otros en el Congreso empiecen a pensar que sí.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 
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