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  • Hay que asegurarse de que el Congreso respete la Constitución

     

     

    EL PROBLEMA:

    Para proteger la libertad individual, los autores de la Constitución enumeraron cuidadosamente los poderes con que se investía al gobierno nacional, rechazando cualquier tratamiento laxo del poder como algo peligroso. Esta gran limitación se ha disuelto hasta casi anularse. El Congreso, de forma rutinaria, legisla sin consideración a los límites constitucionales de sus poderes y sólo raramente actúa la justicia para hacer cumplir esos límites. De hecho, el Congreso no solamente ignora las limitaciones constitucionales de sus poderes, sus miembros se la pasan constantemente sin leer las leyes sobre las que votan y algunos incluso han declarado que primero hay que aprobar gigantescas propuestas de ley para poder descubrir luego lo que hay en ellas. Nada de esto inspira confianza en el Congreso como institución o en sus miembros que hacen el juramento de proteger la Constitución.

    LOS HECHOS:

    • El Congreso se burla de los límites constitucionales de sus poderes. Cuando se le preguntó a la presidenta de la Cámara de Representates Nancy Pelosi (D–CA) qué cláusula de la Constitución autorizaba al Congreso a exigir a todos los americanos que comprasen un seguro médico, lo que respondió fue: “¿Lo dice en serio? ¿Lo dice en serio?”. Su secretario de Prensa prosiguió afirmando: “Pueden poner para que conste oficialmente. Esa no es una pregunta seria”.
    • El Congreso no tenía autoridad para imponer un mandato individual de seguro médico. El Congreso nunca antes había intentado exigir a todos los americanos que comprasen un bien o servicio concreto en el mercado – y por buena razón: el Congreso carece del poder constitucional para hacerlo. El mandato individual del seguro médico excede cualquier autoridad reconocida por la Corte Suprema, pero mucho más importante aún, es claramente contrario a los poderes verdaderos, enumerados, conferidoa al Congreso en el texto de la Constitución.
    • El Congreso raramente estudia con detenimiento la legislación que aprueba. La presidenta Pelosi también dijo: “Pero necesitamos aprobar el proyecto [de ley de salud] para poder descubrir lo que hay en él, lejos ya de la bruma y confusión de la controversia”. De lo que nos hemos enterado desde su promulgación no ha sido nada reconfortante. Por su parte, el representante John Conyers (D–MI), ante las sugerencias de que leyera la ley antes de votarla, respondió: “¿De qué sirve leerla la propuesta si tiene mil páginas y uno no tiene dos días y dos abogados para saber lo que significa después de haberla leído?”
    • El Congreso no da oportunidad a sus miembros para que estudien con detenimiento la legislación sobre la que votan. Después de que el Congreso aprobara que publicarían en Internet 48 horas antes de votar el texto de la propuesta del paquete de estímulo de 2009, los líderes del Congreso no publicaron la versión enmendada de la propuesta que surgió de la conferencia intercameral hasta las 11pm — tan solo 10 horas antes y por la noche antes de que la Cámara tuviese programado considerar la propuesta.
    • El Congreso no tiene reglas ni procedimientos adecuados para considerar o debatir sobre la constitucionalidad de su legislación. No hay requisito alguno para que las propuestas mencionen siquiera los poderes constitucionales que las autorizan y no hay mecanismo adecuado para que los miembros del Congreso con inquietudes de naturaleza constitucional sobre alguna legislación en particular puedan ventilar su preocupación y hacer que otros miembros las tomen en consideración.

    LAS SOLUCIONES:

    • Entregar con la debida anticipación los textos de los proyectos de ley a los miembros del Congreso y al público. Cada cámara del Congreso debería adoptar una norma que requiera, salvo circunstancias especiales, que se publique el texto de todas las propuestas en su sitio de Internet no menos de dos días antes de que el debate empiece sobre tales proyectos. Se debería dar a los miembros la capacidad de presentar una moción de orden para corregir las violaciones de la norma que debería necesitar como mínimo una mayoría simple.
    • No utilizar medios impropios para promulgar leyes importantes. El proceso de “conciliación” de las versiones de la Cámara y del Senado que se reserva para las leyes presupuestarias no se debería haber usado en el Senado para aprobar la reforma de la ley de salud que reestructura una parte importante de la economía y el gobierno. El Congreso debería impedir tales abusos, en especial con todas las piezas legislativas importantes.
    • Adoptar procedimientos adecuados para considerar la constitucionalidad de proyectos pendientes. Cada cámara del Congreso (o ambas en una resolución o ley conjunta) debería adoptar normas y procedimientos según las líneas expuestas en la Ley de Poderes Enumerados, presentada por el representante John Shadegg (R–AZ) y el senador Tom Coburn (R–OK) que exigiría que toda legislación propuesta en el Congreso tenga una sucinta explicación de la autoridad constitucional que le otorga poder al Congreso para ello. Bajo tales normas, no cumplirlas sometería el proyecto a una moción de orden, un mecanismo procedimental que retrasaría la consideración del proyecto hasta que se corrija el problema o se desestime la objeción. Las normas deberían también permitir el debate, tras una moción de orden, si los miembros del Congreso creen que el pronunciamiento de autoridad constitucional es erróneo.
    • Derogar medidas inconstitucionales. El Congreso debería derogar prontamente cualquier legislación inconstitucional promulgada por el anterior Congreso. Un buen lugar para empezar es con la imposición de que todos los americanos tengan o compren seguros médicos privados bajo la nueva ley de salud, que, como han mostrado Randy Barnett, Nathaniel Stewart y Todd Gaziano, es inconstitucional. Otras cláusulas de la mal estudiada legislación deberían ser también revisadas y derogadas.

     

    Este artículo pertenece a la serie Soluciones para América.

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Congreso, Constitucionalismo, Estado de Derecho, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Informes, Opinión, Pensamiento Político, Principios Fundacionales, Soluciones, Soluciones para América