Las 00:30 (Zero dark thirty en jerga militar) parecía la hora a la que finalmente iba a acabar la película.
La largamente esperada película que relata cómo la CIA rastreó al cerebro de los atentados terroristas del 11 de septiembre se estrenó el pasado fin de semana en Washington. La película, nominada a los premios Oscar, pareció tan larga como la espera de su llegada a Washington D.C., ya que cubre más de una década, desde el derribo de las Torres Gemelas hasta la incursión contra el complejo de Osama bin Laden en Abbottabad, Pakistán. Sin embargo, la película no ofrece ninguna nueva información al espectador y uno se tarda alrededor de tres horas para darse cuenta de ello. Si vale o no la pena ver la película Zero Dark Thirty depende de cuánto tiempo libre disponga Ud. y de cuánto recuerde acerca de la guerra contra el terrorismo. esta película no es una verdadera lección de historia.
Como en cualquier interpretación de Hollywood de un suceso real, los incidentes están condensados, dramatizados y manipulados para hacer de ellos una película que se pueda ver. Y aunque la película sí plantea un montón de cuestiones legítimas acerca de cómo dos presidentes se han encargado de la “Larga Guerra”, una película no es el vehículo idóneo para buscar respuestas.
Ni tampoco sirve de mucha ayuda esta historia de Hollywood sobre la captura de bin Laden para vislumbrar el camino a seguir. Lo que la película no deja claro es que, en el momento cuando la CIA encontró a bin Laden, el terrorista estaba viviendo en una especie de semijubilación. Liquidar a bin Laden fue un acto de justicia, pero Estados Unidos no se volvió más seguro sólo por ello.
Asimismo, las tácticas de ambas partes han evolucionado considerablemente durante la pasada década. Nuestro lado, en especial, está luchando de una forma muy diferente a como lo hacía al comienzo y hay serias dudas sobre si lo que la Casa Blanca está haciendo ahora está funcionando correctamente. Durante el transcurso de su primer mandato, el presidente Obama pasó de una estrategia tipo Bush, aunque más ligera, a un plan que requiere poco más que jugar al gato y al ratón con lo que queda del liderazgo de al-Qaeda. Podría decirse que, durante los últimos dos años y desde Pakistán a Medio Oriente, el enfoque de ir con medias tintas a combatir el terrorismo transnacional ha permitido que al-Qaeda vuelva a entrar al juego, dando lugar a una nueva forma de amenaza extremista.
Ver Zero Dark Thirty y saber en qué punto de la guerra contra el terrorismo nos encontramos a día de hoy, hace que uno se pregunte si esta película no será sólo el preludio de otra sobre cómo estaremos rastreando al próximo cerebro terrorista después del próximo 11 de septiembre.
La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.




