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  • Honduras y el voto palestino – no sin la abdicación americana


    La reciente noticia de que el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, ha anunciado a través de su página web presidencial que Honduras podría apoyar en la ONU la declaración unilateral de un Estado palestino es increíblemente preocupante. Si llega a suceder, no sólo será un duro golpe para las perspectivas de paz entre los palestinos e Israel, sino también la evidencia de que Estados Unidos ha fracasado en conectar de manera efectiva con Honduras.

    Todos los países que apoyen la paz en Oriente Medio debe oponerse a la táctica palestina por muchas razones. Para empezar, los territorios palestinos no cumplen con las pruebas legales establecidas para tener la condición de Estado sobre todo viendo que la Autoridad Palestina (AP) no es un gobierno efectivo. No hay visos de que esta situación se corrija a corto plazo. Los palestinos dependen en gran medida del comercio con Israel. Es probable que una declaración concediendo la condición de Estado ponga en peligro dicho comercio y que como consecuencia toda la economía palestina caiga en picada.

    Por otra parte, la Autoridad Palestina no ejerce control sobre todo el territorio que reclama para su Estado. El Acuerdo Interino (Oslo II), que sigue rigiendo para el control de la tierra de Judea y Samaria (a menudo referida como la Margen Occidental), sitúa el 60% del territorio bajo control israelí. Igualmente importante, el reconocimiento de un Estado palestino en este momento significaría la legitimación de la organización terrorista Hamás en virtud de su reconciliación con la Autoridad Palestina. Es Hamás, no la Autoridad Palestina, la que gobierna la populosa Gaza.

    Por otra parte, una declaración unilateral reconocida por la Asamblea General de la ONU podría servir como peligroso precedente para otras regiones en cuanto al reconocimiento de nuevos estados. En la actualidad, hay unos 120 movimientos separatistas activos en los continentes europeo, africano y asiático. Desde México hacia el sur, hay al menos diez de esos movimientos. Honduras y otros países deberían tener en cuenta que su voto puede allanar el camino para un nuevo trazado del mapa de América Latina.

    Por último, el reconocimiento prematuro de un unilateralmente declarado Estado palestino, en efecto, es un rechazo del principio básico de paz negociada – negociaciones directas entre las dos partes, algo en lo que Israel sigue muy interesado y a lo que la Autoridad Palestina se había comprometido.

    Pero la verdadera pregunta es por qué el presidente Lobo ha decidido cambiar de opinión. Su nueva postura acerca del tema se produjo apenas horas después de reunirse con el canciller de la Autoridad Palestina Riad al-Maliki y Lobo parece haber factorizado el elevado potencial de inversión árabe y envíos de petróleo y, muy probablemente, ha tomado en cuenta la numerosa población de palestinos en Honduras que está fuertemente representada entre los comerciantes.

    Pero seguramente hay algo más que eso. No puede haber ninguna duda de que el presidente Lobo, dolido por lo que sin duda considera un tratamiento lamentable por parte de Washington, también hizo su declaración como una forma de advertencia para Estados Unidos.

    El que la Casa Blanca no apoyara a Honduras, incluso después de unas elecciones certificadamente libres y justas en 2009, ha empujado a que se distancie el que antes fuera país amigo. El presidente Lobo claramente siente que debe tomar una posición en línea con otros países de América Latina escépticos, si no abiertamente hostiles, hacia Estados Unidos como Brasil, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Venezuela.

    Si Estados Unidos quiere ver acciones más positivas en Honduras se deben reconstruir las relaciones con Tegucigalpa. Para empezar, el gobierno de Obama puede anular las medidas punitivas que tomó a raíz de la destitución del expresidente Zelaya y que todavía siguen vigentes a pesar de haberse celebrado elecciones libres y justas en noviembre de 2009. Estas medidas incluyen restablecer las visas de viaje para los jueces de la Corte Suprema de Honduras, miembros del Congreso y empresarios de ese país, así como la reposición de toda la ayuda exterior de Estados Unidos que suspendió desde ese entonces.

    No lo dude. Las tendencias negativas en toda América Latina son el resultado de un vacío creado por una pronunciada falta de disposición por parte de Estados Unidos. Al renunciar a la OEA y dejarla en manos de Brasil, Washington, en efecto, permite que brille radiantemente un nuevo sol. No debería ser sorpresa que haya planetas girando en su órbita.

     

    — James Colbert es Director de Política en el Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional y ejerció de observador internacional en las elecciones nacionales de Honduras celebradas en noviembre de 2009.  

     

    Posted in Conflictos Internacionales, Derecho Internacional, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo para América, OEA, Opinión, Política Exterior