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  • Hora de desmontar la TSA

     

    ¿Quiere reducir el gasto público? Sin comprometer la seguridad? El presupuesto de Ryan es un buen comienzo, pero podemos hacer más.

    ¿Cómo replantearnos la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA)? Necesitamos la TSA. Después de todo, los terroristas siguen atacando la aviación comercial de Estados Unidos. Pero, ¿realmente necesitamos una burocracia masiva e hinchada y un ejército de servidores públicos toqueteándonos y rebuscando nuestra ropa y equipaje? Probablemente no.

    Con un presupuesto más grande que el FBI, es hora de replantearse seriamente si la TSA está produciendo los mejores resultados por cada dólar que usa para seguridad.

    Una de las principales conclusiones de una evaluación exhaustiva de la seguridad nacional el año pasado fue para redefinir la misión de la TSA. La recomendación fue que la agencia de la seguridad debería pasar de dar seguridad aeropurtuaria a formular políticas y reglamentos de seguridad de aviación. La responsabilidad de detección volvería a los aeropuertos, cuyas operaciones de seguridad serían supervisadas por un director de seguridad federal.

    Por desgracia, la TSA parece menos una operación de seguridad y más otra burocracia atrincherada. A principios de este mes, los miembros del Congreso reprendieron a la agencia por darle largas al asunto de dejar que los aeropuertos opten por la utilización de inspectores del gobierno. El Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes en su más reciente informe revelaba que los contribuyentes de Estados Unidos podría ahorrar “mil millones de dólares en cinco años si los 35 principales aeropuertos de la nación operaran tan eficientemente como [el aeropuerto internacional de San Francisco] lo hace bajo el modelo SPP” [Programa de Cooperación para la Inspección de Pasajeros]. Una evaluación independiente realizada en 2007 encontró que “los resultados globales de loss que usan el sistema SPP en sus aeropuertos arrojan un rendimiento igual o mejor que los que no son SPP”.

    Y para agregar ineficiencia al desperdicio de dinero, el presupuesto propuesto por el presidente Obama recortaría los fondos para el programa Oficial Federal en la Cabina de Vuelo (FFDO) en un 50%. El programa permite a la TSA para designar pilotos comerciales como agentes federales del orden público. Se estima que los oficiales FFDO son capaces de cubrir cinco veces más vuelos que los llamados “air marshals” federales (agentes armados camuflados entre el pasaje), y dan una firme capa adicional de defensa y disuasión contra la amenaza del terrorismo y la piratería aérea, a un costo de alrededor de $15 por vuelo. Recortar este programa tan rentable no tiene sentido.

    Cuando se trata de la seguridad del transporte aéreo, la administración Obama sigue optando por la versión más costosa y de gobierno omnipresente sobre otras opciones de seguridad mucho más rentables. Contribuyentes y pasajeros se merecen algo mejor.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.
    Posted in Actualidad, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Seguridad, Terrorismo