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  • Hora de recortes en el Departmento de Energía


    La música disco, los anillos del humor y los pantalones de campana son reliquias de los años 70 relegadas al olvido de la historia cultural. Pero un producto de esos años todavía sigue pegando fuerte y crece a todo vapor, a pesar de la monstruosa crisis fiscal de Estados Unidos. Se trata del Departamento de Energía (DOE) que en los últimos diez años ha visto crecer su presupuesto en más de 11,000 millones de dólares — un asombroso 76%. Si el Congreso quiere reducir el gasto gubernamental, el DOE sería un buen lugar para empezar.

    Ayer, en una reunión de participación ciudadana transmitida desde la sede de Facebook, el presidente Barack Obama habló sobre parte de ese gasto, proclamando que su administración ha hecho “la mayor inversión de la historia en investigación de energías limpias”, aunque también se lamentó que no haber alcanzado su sueño de poner un millón de autos eléctricos en las pistas – y por buenas razones.  Como el mismo presidente admitió, la tecnología es “pesada” y “cara”. En otras palabras, los autos eléctricos no pueden sostenerse sobre dos piernas (en realidad, sobre cuatro ruedas) sin apoyo del gobierno.

    Esa es la historia del DOE del presidente Obama. La misión de la agencia ha evolucionado de investigación básica y desarrollo a gastar miles de millones en comercializar tecnologías que aún no son viables y que podrían no serlo nunca. Y los otros programas del Departamento son proyectos clientelistas políticamente correctos que poco mérito tienen para contar con el respaldo del contribuyente. Todo esto añade un montón de gasto supérfluo, por valor de $6,000 millones, que se podría recortar del presupuesto del DOE, según Nicolas Loris, experto en energía de la Fundación Heritage.

    He aquí algunos de esos gastos. Justo esta semana, el DOE concedió una garantía de préstamos por $2,100 millones para que una compañía alemana pudiera financiar una planta de energía solar térmica de 1,000 megawatios en el sur de California (Esto ya añadido a otras garantías por un total de $3,800 millones, concedidas desde febrero). Ayer, la agencia anunció $130 millones en fondos para plantas de ingeniería, almacenamiento térmico avanzado, desarrollo de metales a partir de tierras raras, tecnología para redes eléctricas y energía solar. Loris explica que el sector privado, no el gobierno, debería hacer esas inversiones:

    Algunos arguyen que el DOE tiene un papel que jugar en investigación básica — invirtiendo en ideas que pueden proporcionar beneficios pero que son financieramente demasiado arriesgadas para que las emprenda el sector privado. Pero sólo porque una tentativa sea financieramente demasiado arriesgada para una compañía no significa que sea algo que el gobierno deba pagar.

    Y hay muy buenos ejemplos del sector privado tomando esos riesgos. Como indica Loris:

    General Fusion, una pequeña compañía recién creada en Vancouver, es un ejemplo relevante. La financiación no vino del gobierno, sino impulsada por la motivación crematística: proveer cantidades ilimitadas de energía limpia. El gerente de General Fusion, Doug Richardson, afirma: “Existe la sensación de que la investigación debe ser emprendida por el gobierno, que cuesta miles de millones de dólares y que 3,000 personas inteligentes no pueden equivocarse. La gente tiene la idea de que esto no lo puede hacer una compañía chica”.

    Aunque al presidente Obama le gustaría escoger ganadores y perdedores en el desarrollo de la tecnología energética a través del Departamento de Energía, son al final las pérdidas y las ganancias las que determinan si un producto sobrevive en el mercado. El Departmento de Energía ciertamente tiene un papel que jugar en seguridad energética y gestión medioambiental, pero no es su función usar los dólares del contribuyente para apuntalar industrias y tecnologías.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Economía, Energía y Medio Ambiente, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Soluciones para América