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  • Informe sobre México y el narcotráfico

    WebMemo #3119

    La visita de la secretaria de Estado Hillary Clinton a México el 24 de enero fue un encuentro de alto nivel centrado en asuntos de gran importancia para Estados Unidos y México. El asunto más importante del encuentro trata del mortífero conflicto de los narcos mexicanos. El año pasado fue sombrío para México, la guerra del narcotráfico se cobró 15,273 vidas. El pronóstico para 2011 es casi igual de lóbrego.

    Narcoviolencia: Sin punto de retorno

    Tras tomar posesión en 2006, el nuevo presidente de México, Felipe Calderón, puso en marcha una campaña contra los cárteles mexicanos de la droga. Armados hasta los dientes y corrompidos hasta la médula, los cárteles se habían convertido en una severa amenaza para la seguridad nacional de México. La estrategia de Calderón incluía utilizar el ejército mexicano; una fuerza policial profesional, moderna; una reforma judicial; y una reforzada cooperación con Estados Unidos.

    Cuando era presidente George W. Bush, Estados Unidos respondió con la Iniciativa Mérida que estableció un nivel de asistencia y cooperación antidroga con México sin precedentes. Hasta ahora, se han entregado o están en curso más de $1000 millones de dólares en asistencia.

    Se ha avanzado en la iniciativa de forjar un equipo policial federal más fuerte y capaz, pero la profesionalización en serio de la policía estatal y local que constituyen el grueso de las fuerzas de la ley en México recién han comenzado. Muchos atribuyen el crédito de la exitosa caída de varios capos de la droga a la inteligencia antidroga americana y a la cooperación operativa de Estados Unidos. Sin embargo, estos éxitos han fragmentado las organizaciones delictivas y han despertado luchas internas entre los sucesores en lugares cercanos a la frontera con Estados Unidos, como en Ciudad Juárez, Tijuana y Reynosa.

    En 2010, la administración Obama bosquejó unas modificaciones de la Iniciativa Mérida que ponían el énfasis en cuatro objetivos:

    1. Atacar fuertemente a los cabecillas del narcotráfico;
    2. Continuar la reforma policial y judicial;
    3. Construir una conexión fronteriza del siglo XXI; y
    4. Apuntalar a las comunidades desestabilizadas por las bandas de narcos.

    La secretaria Clinton debería hacer una seria valoración del progreso en la lucha antidroga que ella misma había equiparado anteriormente con la de Colombia a finales de los años 90.

    Calderón está claramente a la defensiva en lo político. Los mexicanos están escandalizados por la creciente cantidad de muertes de la narcoviolencia que ha generado alta inseguridad y auténtico terror en muchas partes de su país. La narcoviolencia también está dañando el turismo y disparando los costos y riesgos de hacer negocios en México. Otra gran preocupación es la situación de deterioro en América Central donde los cárteles mexicanos están atacando naciones ya débiles como Guatemala y Honduras.

    Reforma y democracia

    Las relaciones presente y futura de México con Estados Unidos pende de afrontar con éxito los desafíos más allá de la narcoviolencia. Más que reformas policial y judicial, México necesita reformas estructurales que reduzcan los cuellos de botella a la libertad y el crecimiento económicos. Éstas incluyen importantes reformas energéticas que modifiquen el monopolio de la compañía nacional petrolera, PEMEX, sobre la exploración y perforación. Esto es necesario para afrontar el declive en la producción de petróleo de México. También significa una reforma laboral que dé a empresas e industrias la flexibilidad que necesitan para ser más competitivas globalmente. La concentración de poder económico en las manos de poderosos monopolios y oligopolios mexicanos, por ejemplo TELMEX de Carlos Slim, también debe ser abordada.

    Ya es época de elecciones en México. El presidente Calderón está entrando en lo que frecuentemente se considera un periodo de atasco legislativo previo a las elecciones de julio de 2012. Ya se están afilando los cuchillos políticos ya que otrora fuese la fuerza dominante de México, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) cree que tiene una buena oportunidad de recuperar la presidencia que perdió en 2000 frente al Partido de Acción Nacional (PAN) de Calderón.

    Aunque la secretaria Clinton sólo puede ver la política mexicana desde la barrera, debería buscar el apoyo de México para abordar el desafío que supone el avance de la llamada democracia “participativa” o “bolivariana” que practica el venezolano y autoritario populista Hugo Chávez. Las recientes acciones de Chávez para restringir el pluralismo político y para gobernar por decreto son claras violaciones de la Carta Democrática Interamericana. Hace falta abordar estos asuntos colectivamente en la Organización de Estados Americanos (OEA) y muchos otros lugares. México debería participar arrojando una luz más intensa sobre las serias violaciones e imposiciones de Chávez que están acabando con la democracia de su país.

    El problema de los camiones

    El presidente Obama y el Congreso se sirvieron de la ley ómnibus presupuestaria del año fiscal 2009 para cumplir con su promesa electoral al sindicato de transportistas (Teamsters) de acabar con un programa piloto que permitía el acceso a unos cuantos camiones de México a carreteras americanas. Sin embargo, este regalo a los sindicalistas puso en movimiento una colisión frontal con uno de los más importantes socios comerciales de América. Esto ya ha infligido un perjuicio significativo en la economía de Estados Unidos en forma de aranceles NAFTA que México ha impuesto en diversos productos y que nos ha costado $2,500 millones en ventas anuales de compañías americanas en 40 estados.

    El presidente Obama ha dicho repetidas veces que tiene “esperanzas” de que la disputa termine — la última vez fue este mes cuando su secretario de Transportes, Ray LaHood, anunció que la administración pediría negociaciones con México. Hasta ahora, sin embargo, la administración muestra que sólo habla de la boca para afuera a la hora de acabar la disputa que lleva arrastrándose dos años ya.

    Se necesita algo más que diplomacia relámpago

    La secretaria Clinton necesita mostrar claramente a México y al pueblo americano que la administración Obama está completamente involucrada y profundamente comprometida a impedir que México se siga hundiendo en la narcoanarquía. Los pasos necesarios incluyen:

    • Crear Mérida 2.0. La administración debería continuar formulando las bases sobre las que poner en marcha el respaldo a la Iniciativa Mérida y desarrollar iniciativas que estén estratégicamente planeadas, que sean rápidas de implementar y eficaces para contener la violencia en México. El Congreso deberá estar preparado para financiar las recomendaciones de planes efectivos.
    • Fortalecer la competitividad global. Zanjar la disputa de los camiones puede terminar con una irritación comercial agria y cara. También se necesita un compromiso a largo plazo que se centre en la generación de empleo, en forjar mayor eficiencia e integración del comercio y en el fortalecimiento de las posiciones competitivas de México y Estados Unidos en el mercado global.
    • Defender la democracia en las Américas. Estados Unidos y México necesitan comprometerse a mantener un debate constante y franco sobre el estado de la democracia en las Américas y a hablar abiertamente cuando se violen las normas democráticas.
    • Cooperación para una frontera más segura. Una de las mejoras maneras de hacer más segura la frontera sur es facilitar mayor cooperación entre las fuerzas de la ley de Estados Unidos y México. Apoyar a los Grupos de Trabajo de Control y Seguridad Fronteriza — que reúnen a las fuerzas locales, estatales, federales y extranjeras — ayudará a promover estos lazos, haciendo la frontera más segura contra amenazas y actividad delictiva, reduciendo la inmigración ilegal y favoreciendo el comercio legítimo.

    Comprimiso con nuestro vecino del sur

    La visita de la secretaria Clinton a México a mitad del mandato de la administración Obama es algo positivo. En todas las áreas, la salud de México es crítica para Estados Unidos. Sin embargo, no es sólo cosa de verlo como algo ya hecho en su lista y luego pasar página. La visita debería transmitir el continuado compromiso de la administración Obama en asegurar la frontera sur mientras trabaja en tándem con su amenazado vecino para controlar la narcoviolencia y el terror debido a las drogas.

    El Dr. Ray Walser es analista especializado en América Latina del Centro Douglas and Sarah Allison para Estudios de Política Exterior, una división del Instituto de Estudios Internacionales Kathryn and Shelby Cullom; James M. Roberts es investigador de libertad y crecimiento económicos del Centro de Comercio y Economía Internacionales; y Jena Baker McNeill es analista de seguridad interior del Centro Allison de la Fundación Heritage.
    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org
    Posted in Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Informes, Liderazgo para América, Proteger a América, WebMemo