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  • Internet en huelga por la SOPA y la PIPA

     

    Desde la medianoche de hoy, la Wikipedia está cerrada durante 24 horas y centenares de otros populares sitios web también han hecho lo mismo. Se han unido para protestar las dos propuestas de ley que amenazan la seguridad de Internet y minan la libertad de expresión, todo ello en un intento por acabar con la “piratería” online — la distribución ilegal de material protegido.

    Hollywood, la industria de la música y la Cámara de Comercio de Estados Unidos han defendido abiertamente las leyes propuestas sobre la base de que ayudarán a proteger valiosa propiedad intelectual. Y aunque el objetivo es laudable, el fin no justifica los medios. La Ley para Detener la Piratería Online (Stop Online Piracy Act, SOPA) y la Ley para Proteger la Propiedad Intelectual (Protect IP Act, PIPA) tienen consecuencias de largo alcance para la infraestructura de Internet, las libertades individuales y la innovación en la era digital.

    Bajo estas leyes, se puede forzar con una orden judicial a terceras partes (empresas o sitios web) a que cierren sitios web que no cumplen las normas — e incluso aquellos que a sabiendas estén alojando materiales, o redirigiendo a ellos, que violen los derechos del autor o las marcas registradas, tanto si tienen como si no conocimiento de la violación. Se exigiría a los proveedores de servicios de Internet que bloqueen direcciones web de los sitios que violen la ley — una medida que los ingenieros de Internet advierten podría amenazar la seguridad de Internet. Los motores de búsqueda tendrían prohibido incluir sitios pirata en los resultados de las búsquedas, una exigencia que va bastante más allá de la ley vigente y podría, de hecho, violar la Primera Enmienda. James Gattuso y Paul Rosenzweig, de Heritage, explican las ramificaciones:

     

    [E]s casi seguro que los límites a la libertad de expresión se extenderían a otros casos. Si los vínculos a sitios piratas son prohibidos, ¿por qué no los vínculos a sitios que difunden secretos de seguridad nacional? ¿O sitios que “facilitan” la violencia al propagar posiciones políticas extremas? Además, otros países que han buscado establecer controles de los contenidos por su cuenta, como China, pueden verse alentados por los pasos de Estados Unidos para poner límites a los contenidos.

     

    Son preocupaciones como estas las que han causado una tormenta en el mundo cibernético,  llevando a Wikipedia a declarar que las leyes “serían devastadoras para la web libre y abierta” y llevando a Google a hacer campaña contra las leyes en su muy utilizado motor de búsqueda. Entre tanto, PC Magazine informa de que los cofundadores de firmas de tecnología punta como Twitter, Google, Yahoo así como eBay escribieron una carta abierta oponiéndose a estas leyes, argumentando que minarían el “clima regulatorio que promueve a los emprendedores, la innovación, la creación de contenido y la libre expresión online”.

    He aquí por qué: Bajo estas leyes, sitios como Facebook, con sus cientos de millones de usuarios, o YouTube, donde se suben 48 horas de videos cada minuto, podrían ser responsables de todo contenido en sus servidores. Como resultado, se desanimaría a sitios web a hacer uso de la palabra o a prestar un foro donde otros hagan lo mismo. Eso, a su vez, reprimirá la innovación — el fluido vital del sistema económico. Un estudio mostró que entre 200 inversionistas de capital riesgo e inversionistas ángeles, casi todos dejarían de financiar intermediarios de contenido digitales si se promulgasen estas leyes.

    Dejando de lado la carga que las leyes imponen a la libertad de expresión y la innovación, ni siquiera tienen sentido en la práctica. Intentar bloquear el contenido online es equivalente a bloquear el Río Mississippi con un tablón de madera. No se puede hacer. Países como Irán censuran los contenidos rutinariamente, pero la información se cuela — a menudo con la ayuda de Estados Unidos. Este intento de reprimir el material pirateado es un intento fútil de las industrias que sufren a manos de una tecnología que las ha superado, muy parecido a cuando Hollywood puso el grito en el cielo por las videograbadoras en los años 80 y a cuando la industria musical pataleó por los reproductores MP3 a finales de los años 90

    Internet es el mayor motor de libre expresión e innovación que nunca ha conocido la humanidad. Ciertamente, su poder se puede utilizar para bien y para mal, pero censurar contenidos, poner en peligro la seguridad de Internet y reprimir la innovación no son la respuesta para proteger los derechos de propiedad intelectual.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
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