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  • Inversiones de China en el exterior en 2010

     

    WebMemo #3133

    Todo el mundo se queja del tiempo, pero nadie hace nada. Todo el mundo se queja de la información tan pobre que viene de China —incluso los funcionarios chinos— pero nadie hace nada. O casi nadie.

    El Rastreador de Inversiones Globales de China (China Global Investment Tracker) de la Fundación Heritage documenta las grandes inversiones chinas allende sus fronteras al margen de las inversiones financieras en obligaciones. El volumen de esta inversión ha superado los $200 000 millones en los últimos cinco años. El Rastreador también tiene datos sobre unos $100 000 millones en grandes contratos de construcción desde 2005. Estos números sólo pueden crecer mientras China busca la forma de encontrar salida para cerrar unas reservas de $3 billones de dólares en reservas en moneda extranjera.

    Dónde está yendo el dinero

    El aspecto dominante de la inversión china en 2010 fue una carrera hacia Sudamérica, principalmente (pero no sólo) a Brasil. Otras características son el salto en nuevos grandes contratos de construcción y un menor número de transacciones fallidas. La inversión china en Estados Unidos fue constante, un poco por debajo de $6 000 millones pero mucho menos diversificada que en 2009. La política americana acerca de estas inversiones en inconsistente y opaca y debería mejorarse.

    Cantidades. En 2010, las inversiones (excluyendo las financieras en obligaciones) mantuvieron su rendimiento de los últimos años, por encima de $50 000 millones anualmente a pesar del impacto de la crisis financiera. Según el recuento de Heritage, la inversión se incrementó en un 12% el último año y es probable que vuelva a aumentar en un porcentaje parecido en 2011. Además, el valor de los contratos de construcción de los que ha hecho seguimiento la Fundación Heritage alcanzó un nuevo máximo de más de $30 000 millones.

    La serie de datos de Heritage no incluye las inversiones de menos de $100 millones, a pesar de lo cual coincide estrechamente con los datos oficiales chinos. Esto parece indicar que las grandes transacciones dominan el gasto. Una característica relacionada es que tanto en los datos de Heritage como en los de China hay fuerte presencia de inversores que son grandes entidades gubernamentales controladas centralmente.

    Países. La serie de datos de Heritage es mucho más útil que los datos chinos para determinar qué países destino están en ascenso. El ministerio de Comercio no publicó los detalles de las inversiones de 2009 hasta noviembre de 2010. Incluso entonces, Hong Kong comprendía el 63% de las inversiones en el exterior porque la República Popular trata a Hong Kong como un territorio con aduanas separadas. De hecho, la inversión pasa por Hong Kong para ir a cualquier sitio. La serie Heritage sigue el gasto a su destino final.

    El principal evento de 2010 fue el flujo de dinero a las Américas, excluido Estados Unidos, encabezado por Brasil, seguido de Canadá, Argentina y Ecuador. Casi un detalle de 2009, esta es ahora una área líder en gasto chino. Brasil es el tercer mayor destino de la inversión china, sólo detrás de Australia y Estados Unidos, aunque Nigeria e Irán tienen grandes contratos de ingeniería.

    Advertencia: una previa “fiebre” con destino al África subsahariana no vio materializar los prometidos contratos e inversiones. Hasta cierto grado, esto podría ocurrir en Sudamérica también.

    Quizá sorprendentemente, las inversiones chinas en Estados Unidos (excluyendo las de obligaciones) cayeron levemente en 2010. De todos modos, el pasado año fue mucho más saludable y más sostenible que 2009, cuando el gasto estaba dominado por las compras de activos financieros de dudosa calidad por parte del fondo soberano China Investment Corporation. En 2010, una variedad de compañías invirtieron en muchos sectores, incluyendo la primera gran inversión de la en cierta ocasión rechazada China National Off-Shore Oil Corporation (CNOOC). El año pasado supuso un sólido fundamento para que la inversión china aumente su muy decepcionante rendimiento respecto del PIB americano.

    Sectores. Al igual que con la descomposición geográfica de los datos, los datos oficiales chinos por sectores son tardíos y no útiles, mostrando categorías opacas que se extienden por varias industrias convencionales tales como “servicios de negocios y leasing”. No es sorprendente que energía y generación de la misma recogió la mayoría de los fondos que 2010 cerró con un pico de adquisiciones y construcción de plantas de energía.

    Los metales suponen la segunda mayor inversión, seguida de finanzas y propiedad inmobiliaria. Los otros sectores de particular importancia son transporte, que supone inversiones menores pero van acompañadas de un número de contratos de ingeniería y construcción, tales como líneas de ferrocarril. Es digno de mención que el deseo de la República Popular de completar adquisiciones en agricultura y tecnología se ha visto reducido hasta casi desaparecer completamente en este momento.

    Problemas.

    Dos grupos de errores son omnipresentes en la inversión china: mala información y mala ejecución. El problema de la información no es en general fallo de la República Popular. La propaganda de los países huéspedes y los medios de comunicación informan constantemente de inversiones que podrían nunca ocurrir (como en Nigeria) o enormes pero raramente usados mecanismos de préstamos (como en Venezuela). Las transacciones legítimas se anuncian una y otra vez. Las compañías que buscan mejores ofertas de los pretendientes publicitan vaga implicación china.

    Aún más importante, las cifras de intercambios comerciales y préstamos suelen estar mezclados con inversiones, aunque no son comparables dólar a dólar. Los préstamos no dan propiedad sobre las compañías y el comercio sólo es una transacción temporal sin ingresos futuros. El Rastreador mide sólo inversión china, no los menos importantes negocios de comercio y préstamos.

    Respecto a la ejecución de las inversiones, las firmas chinas desde luego que han aprendido, completando más transacciones y experimentando menos problemas autoinfligidos. El Rastreador incluye “transacciones problemáticas” —aquellas rechazadas en una etapa avanzada por los supervisores o reguladores y aquellas que parcial o totalmente fracasaron. Inicialmente, las transacciones con más problemas eran de energía; ahora los metales parecen más comprometidos. Los países que suscitan el mayor interés — Australia, Estados Unidos y Nigeria — también han tenido las transacciones con más problemas. Si incluimos el asunto Unocal, bloqueado en 2005, Estados Unidos podría haber recibido el doble de inversión china si esta no se hubiese enfrentado a varios problemas.

    Recomendación: transparencia e intercambio comercial

    La reacción de Estados Unidos a la expansión de inversión china ha sido el desasosiego, y la carrera hacia Sudamérica inducirá más desazón aún. Sin embargo, Estados Unidos tiene los medios para beneficiarse de la inversión china y para neutralizar los impactos no deseados en política exterior.

    En el ámbito de la política exterior. el gobierno federal no siplemente ordenar a las empresas invertir más allende los mares, como China hace. Sin embargo, puede favorecer y animar a un entorno de inversión más atractivo. El medio obvio para esto son los acuerdos bilaterales como el acuerdo de libre comercio con Colombia. Tales acuerdos son señales de apertura a las economías socio que atraen compañías americanas. Los acuerdos que específicamente promueven la inversión son también deseables para ciertos países.

    En el ámbito interior de Estados Unidos, se puede atraer inversión china deseable incrementando la transparencia. Estados Unidos tiene cantidades prodigiosas de carbón y gas natural pero envía señales equívocas acerca de permitir inversiones chinas en tales recursos. Igualmente, clarificar qué areas manufactureras están abiertas a la República Popular resultaría inmediatamente en inversiones chinas en sectores permitidos.

    La forma ideal de incrementar la transparencia es refinar el mandato del Comité de Inversiones Extranjeras en Estados Unidos ya que tiene la experiencia institucional para responder apropiadamente a la actividad económica china en Estados Unidos Ese comité, no el Congreso u otras agencias del Ejecutivo, debería estar en el centro del proceso de autorizaciones.

    La respuesta correcta

    La inversión china en el exterior aumenta monótona e inexorablemente. La política exterior americana debería mejorar en respuesta a estos desarrollos.

    El Dr. Derek Scissors es investigador de política económica asiática en el Centro de Estudios Asiáticos de la Fundación Heritage.
    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org
    Posted in Economía, Estudios, Informes, Iniciativa y Libre Mercado, Liderazgo Americano, Opinión, Política Exterior, WebMemo