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Israel debe seguir siendo piedra angular de los intereses americanos

Abel Maldonado

En un momento en el que América está trabajando para consolidar sus relaciones con amigos y aliados en el extranjero, el estado de Israel está bajo un mayor escrutinio por culpa de algunos desorientados observadores de política exterior que quisieran que creyéramos que nuestra sólida relación bilateral con Israel es perjudicial para Estados Unidos.

Nada podría estar más lejos de la verdad. Como invitado del Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional (JINSA) en un viaje de una semana a Tierra Santa, he llegado a apreciar el milagro que es Israel y lo que están haciendo nuestros amigos israelíes para construir su propio país y fortalecer a Estados Unidos.

Una y otra vez se escucha el estribillo tan repetido que dice :“Israel es fuerte cuando América es fuerte.” Recepcionistas de hoteles, choferes de autobús y hasta el mismo presidente Shimon Peres sienten que eso es cierto porque mucha de nuestra historia – y de nuestros futuros – se entrelazan. Después de verme con políticos, personal militar, líderes empresariales y representantes religiosos, estoy más convencido que nunca que el respaldo a Israel es un imperativo moral para los que defienden la libertad religiosa, los valores democráticos y la creencia que el individuo es responsable de moldear su propio futuro.

Nuestros anfitriones israelíes nos acogieron con gran entusiasmo para mostrarnos los lugares santos centrales a nuestra fe cristiana – lugares a salvo gracias a la vigilancia de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) – así como modernos centros de negocios, incubadoras tecnológicas y cosmopolitas ciudades en el Mediterráneo.

Más adelante descubrí que judíos, árabes, drusos, beduinos y cristianos desempeñan sus labores hombro a hombro en las fuerzas militares, que varios partidos de minorías tienen representación en la legislatura y que la Corte Suprema cuenta entre sus miembros a minorías. Sería una farsa concluir que las comunidades minoritarias en Israel no están bien representadas en este país.

Es quizás debido a estos valores occidentales liberales que los israelíes no han conocido ni un solo día de paz en sus 62 años de historia. Israel se ha visto forzado durante años a asignar una extraordinaria suma de dinero para defenderse contra ejércitos invasores, terroristas suicidas, estados beligerantes, ataques de misiles y todo tipo de tramas terroristas. Y a pesar de los retos económicos y de seguridad que sus enemigos le han impuesto, el pueblo israelí ha creado una tierra fértil, rica en patriotismo y que progresa gracias a tecnología e innovación de cosecha propia.

La tierra más allá del desierto del Negev ha dado paso a exhuberantes granjas e invernaderos debido a innovadoras técnicas de irrigación por goteo. Sobre dunas de arena sin vida se levantan hoy rascacielos alojando compañías de investigación y desarrollo que trabajan en adelantos médicos y nuevas tecnologías para los consumidores. La tecnología limpia es una floreciente industria con el gas natural y la energía solar liderando el camino hacia un consumo energético más ecológicamente sensato.

Y uno se pregunta: ¿Qué pasaría si Israel no se viera obligado a gastar sus recursos en defensa? ¿Qué pasaría si el gobierno tuviera los recursos para invertir más en investigación y desarrollo? ¿De qué sería capaz este pueblo tan ingenioso?

Los progresos hechos en Israel – y los antiguos lazos que unen a los americanos de fe a esta tierra – han consolidado mi convicción de que una sólida relación entre Estados Unidos e Israel debe seguir siendo piedra angular de nuestra política exterior y que Israel se merece ese respaldo por ser faro de inspiración y rectitud moral en Oriente Medio.

Abel Maldonado fue el 48º vicegobernador de California. Agricultor familiar de profesión, sirvió de 1998 a 2005 en la Asamblea y el Senado del Estado de California.

Posted in Estudios, Opinión, Política Exterior, Proteger a América, Seguridad Internacional, Terrorismo