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  • John Kerry en el Departamento de Estado: Bueno para Obama, malo para Estados Unidos

    La buena noticia para la administración Obama es que a su próximo secretario de Estado, el senador John Kerry (D-MA), le fue como la seda durante la sesión de confirmación en el Senado.

    Y de hecho, los nominados para secretario de Defensa (Chuck Hagel) y para director de la CIA (John Brennan), deberían tener la misma suerte. Ayer, las únicas lágrimas fueron las de Kerry al recordar el papel de su padre como diplomático (en realidad, los diplomáticos americanos de hoy en día son un grupo bastante llorón).

    La mala noticia para Estados Unidos es que Kerry es un gemelo ideológico del presidente del que se espera que adopte de forma entusiasta la doctrina Obama, así como que continúe con el empeño de la administración en favor del control de armas, los tratados internacionales y los acuerdos sobre el cambio climático. Se trata de la clásica agenda progresista, que sólo conllevará un mayor desgaste del liderazgo global de Estados Unidos.

    Kerry habló de la grandeza de Estados Unidos, de boca para afuera, por supuesto. “Cada día que pasa en el que Estados Unidos se muestra indeciso en este campo, con reticencias a dar lo mejor de nosotros y vencer, con reticencias para demostrar nuestra resolución para liderar, es un día en el que habremos debilitado a nuestra propia nación”, comentó Kerry. ¿Han oído bien?

    El problema es que las normativas llevadas a cabo por la administración Obama han tenido precisamente el efecto contrario. Por ejemplo, está muy bien hablar sobre la eliminación de la amenaza de las armas nucleares de Irán, como tan elocuentemente hizo el senador Kerry, pero eso también significa tener los medios militares para poder hacerlo, aunque sea como último recurso. Un liderazgo americano fuerte implica mantener unas fuerzas armadas superiores, proteger la soberanía americana de la usurpación por parte de tratados y organizaciones internacionales, así como fomentar la libertad económica global.

    Pero la lista de asuntos presentada por Kerry en sus observaciones iniciales parece muy distinta, una mera enumeración de problemas transnacionales, que elimina cualquier consideración de acción unilateral o interés nacional: “Los asuntos demográficos, medioambientales, sanitarios y económicos estrechamente vinculados entre sí, la proliferación nuclear, la pobreza, las pandemias, los refugiados, el actual conflicto en Afganistán…y el acelerado ritmo de innovación tecnológica que están cambiando de manos el poder, desde los estados nación a los individuos”. Y por supuesto también hay un cambio climático, que según Kerry, es un tema de seguridad nacional tan grande como cualquier amenaza terrorista.

    Sobre la cuestión del terrorismo y Bengasi, Kerry defendió de forma decepcionante pero previsible el papel de la secretaria de Estado saliente, Hillary Clinton, respecto a las deficiencias de seguridad que les costaron la vida al embajador Christopher Stevens y a otros tres valientes americanos el 11 de septiembre de 2012 en Libia.

    El senador Ron Johnson (R-WI) sacó a relucir su encontronazo con la secretaria Clinton durante la sesión del jueves, cuando intentó hacer que esta rindiera cuentas por la falsa versión del atentado presentada al pueblo americano por parte de la administración. Kerry le comentó a Johnson que este no conseguiría “hacer que discrepara de la secretaria Clinton”. Y cuando Johnson dijo que “se engañó” al pueblo americano, Kerry lo interrumpió. E incluso atacó a Johnson por no acudir a una de las reuniones informativas de la administración sobre lo ocurrido en Bengasi. Por tanto, no se augura nada bueno para el seguimiento de la investigación con Kerry en el Departamento de Estado.

    Para Obama, las nominaciones de Kerry, Hagel y Brennan son un apoyo, más amables guardianes con los que reafirmar su agenda. Para el resto del país (y del mundo) puede que supongan más bien una carga.

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Congreso, Elecciones EE.UU. 2012, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Política Exterior, Senado