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La amenaza iraní que no se puede ignorar


El líder de Irán, Mahmud Ahmadineyad, dijo una vez que Israel debe ser “borrado del mapa”. Y ahora Irán está decidido a tener el dedo en el disparador de un arma nuclear, sin embargo la administración Obama continúa prácticamente en silencio sobre la naciente amenaza mientras las nubes negras que se ciernen sobre Irán van camino de ser demasiado negras para ignorarlas.

Ayer, después de las noticias de que Irán tiene pensado triplicar su producción de uranio enriquecido, Estados Unidos, China, Rusia, Gran Bretaña, Francia y Alemania publicaron un comunicado conjunto pidiendo a Irán que dé más información sobre sus intenciones nucleares y que el ansia nuclear del país está provocando “profunda preocupación” a cierto número de potencias mundiales. Entre tanto, Estados Unidos sancionó al jefe de la policía de Irán y tres organizaciones gubernamentales que dice están implicadas en la brutal represión de ciudadanos iraníes.

Pero eso es sólo la punta del iceberg.

James Phillips, de Heritage, escribe que el programa de enriquecimiento de uranio de Irán se ha incrementado un 84% desde 2009, según un nuevo estudio del Nonproliferation Policy Education Center; y el autor Greg Jones estima que Irán podría producir suficiente uranio de grado militar para producir un arma nuclear en 62 días si se le antoja.

Según informes sin confirmar, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha adquirido dos ojivas para misiles que pueden equiparse con armas nucleares. Y un recién filtrado informe de Naciones Unidas describe lo que se cree son intercambios de tecnología de misiles balísticos entre Corea del Norte e Irán, pasando esa tecnología a través de un país vecino no nombrado, que varios diplomáticos de Naciones Unidas, bajo condición de guardar el anonimato, identificaron como China.

Aparte del intento de Irán de conseguir armas nucleares, el país está también fomentando la inestabilidad política en Oriente Medio. El experto de Heritage Peter Brookes escribió en marzo que las noticias de que fuerzas de la OTAN capturaron en abril 50 cohetes iraníes destinados a los talibanes en apoyo de la esperada ofensiva de primavera. Las armas se podrían haber usado para atacar a las fuerzas de Estados Unidos y de la coalición o como medio para aterrorizar centros de población.

Luego está el plan de Irán de extirpar la libertad de expresión creando su propia versión de Internet — que es otro paso más en la represión de su pueblo.

Pero estas amenazas sobre otras amenazas solo despertaron escasa atención en la audiencia de ayer en el Senado para la confirmación del nominado como secretario de Defensa, Leon Panetta que señaló que se referiría a las actividades nucleares de Irán a puerta cerrada, aunque admitió que “no hay duda de que continúan intentando desarrollar algún tipo de capacidad nuclear”.

No es la primera vez que un miembro de la administración Obama ha tocado el tema de pasada y eso viene desde la cabeza. En un importante discurso sobre Oriente Medio el pasado mes, el presidente Obama solo dijo: “Se conoce bien nuestra oposición a la intolerancia de Irán, como también a su programa nuclear ilícito y a su apoyo al terrorismo”. Sus suaves palabras distorsionan la seria naturaleza de la creciente amenaza de Irán.

Que el presidente se rehúse a confrontar honestamente la gravedad de la amenaza iraní — no digamos ya condenar las acciones del régimen — está en línea con su búsqueda de una nueva vía en Medio Oriente, una Doctrina Obama caracterizada por ser agradable con los enemigos en vez de reconocer las realidades del mundo. El experto de Heritage James Carafano escribe:

Cuando llegó a la Casa Blanca, el presidente Obama se centró con precisión láser en una “ofensiva de encanto” con Irán. Cuando se alzaron voces contra el régimen de Teherán a poco de las disputadas elecciones generales, Obama prácticamente no ofreció ningún apoyo a los gritos por la libertad. Sin embargo, la “iniciativa de caerle simpático” a Teherán no funcionó. Hoy, el régimen es más agresivo que nunca — respaldando un golpe terrorista sobre el gobierno del Líbano, burlándose de los negociadores nucleares occidentales y promocionando un programa islamista en toda la región.

Ahora y a pesar de todo, la ofensiva de encanto del presidente no está funcionando. Ya es hora no solo de reconocer el problema sino también de hacer retroceder a Teherán, contrarrestar su búsqueda del dominio regional, presionar para que se implementen activamente las sanciones existentes, luchar por sanciones más exhaustivas y concitar la condena internacional por los abusos de Irán contra los derechos humanos.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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