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La amenaza que representa el gasto público para nuestra defensa nacional


Considérelo una advertencia desde los niveles más altos del gobierno de Estados Unidos. Ayer, la secretaria de Estado Hillary Clinton y el secretario de Defensa Leon Panetta celebraron una conferencia de prensa conjunta en Washington desde la que advirtieron que la deuda de Estados Unidos está poniendo en peligro la capacidad de Estados Unidos para garantizar la seguridad nacional y preservar sus intereses en el extranjero.

Según la Ley de Control Presupuestario de 2011 —el acuerdo sobre el límite de la deuda promulgado este mes— se deben recortar $350,000 millones en gastos de defensa durante los próximos 10 años. Pero si el Congreso no alcanza un acuerdo para recortar el déficit en $1.5 billones, habrá reducciones automáticamente por $1.2 billones. La mitad de este dinero saldrá del presupuesto militar para 2013. Y Panetta dijo ayer que esos recortes serían desastrosos:

Este tipo de recorte masivo generalizado, que literalmente doblaría el número de recortes al que nos enfrentamos, tendría efectos devastadores en nuestra defensa nacional; ciertamente tendría efectos devastadores en el Departamento de Estado.

Clinton se mostró de acuerdo. “Ejerce una alargada sombra sobre nuestra capacidad de proyectar el tipo de intereses de seguridad que están en los intereses de Estados Unidos” dijo Clinton. “Esto no tiene que ver con el Departamento de Defensa o el Departamento de Estado . . . Se trata de Estados Unidos de América. Y necesitamos tener un debate responsable sobre cómo vamos a prepararnos para el futuro”.

Mackenzie Eaglen, experta de la Fundación Heritage, explica que los draconianos recortes aplicables a nuestras fuerzas armadas resultarían en unas fuerzas mal equipadas para desarrollar su misión doméstica y alrededor del mundo.

 

El secretario Panetta dijo que cualquier reducción de defensa —añadida a los cientos de miles de millones en recortes de años pasados y los cientos de miles de millones en los próximos diez— conducirían a una fuerza hueca. El término “fuerza hueca” describe la situación en que la preparación baja porque los militares no tienen suficientes fondos para suministrar fuerzas entrenadas y listas, para dar apoyo a operaciones en curso y simultáneamente modernizarse.

Como una casa recién pintada sin cañerías o cableado, el ejército parecería operativo, pero en realidad estarían escasamente entrenados y equipados para ser fiables sin incurrir en riesgos excesivos e innecesarios.

 

Las fuerzas militares de Estados Unidos ya andan pobremente financiadas y durante meses el Pentágono ha advertido que incluso con recortes de $400,000 millones, menos de la mitad de lo que podrían afrontar los militares, Estados Unidos “podría tener que abandonar algunas misiones militares y recortar niveles de tropas”. Y si los miembros del Congreso no actúan para reformar el gasto obligatorio del Seguro Social, Medicare y Medicaid —que suponen más del 60% del presupuesto federal total—, el hacha caerá automáticamente sobre los militares (o el Congreso se verá forzado a aumentar los impuestos para parar el mecanismo automático).

La Constitución establece claramente que uno de los deberes fundamentales del gobierno federal es “proveer la defensa común”. Sin embargo, hoy la defensa nacional está siendo marginada debido al gasto manirroto del gobierno. El exsenador Jim Talent (R-MO) apunta que: “La gran ironía de nuestro tiempo es que cuanto más ha crecido el gobierno federal, peor ha desempeñado sus funciones prioritarias de proveer la defensa nacional”. Ahora, después de todo el gasto en estímulo, rescates y los desbocados derechos a beneficios, Estados Unidos está viendo los resultados. El Congreso debe actuar ahora para contener el gasto de forma que pueda garantizar que la capacidad del gobierno de ejecutar su deber principal permanezca intacta.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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