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La América de Marco Rubio y Ronald Reagan


Recientemente, los americanos escogieron a Ronald Reagan como el mejor presidente de la nación. Reagan merece ese tipo de elogio porque sus ideas tuvieron éxito poniendo fin a la recesión económica nacional y a la amenaza internacional del comunismo. Pero las ideas de Reagan tuvieron éxito porque estaban ancladas en ciertos principios imperecederos. Y ahora, estos principios son evocados por una nueva generación de líderes, incluyendo a Marco Rubio. En su discurso de la semana pasada en la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan, Rubio invocó muchos de los principios del presidente, como por ejemplo:

 

Gobierno limitado: “Definir el papel apropiado del gobierno es más importante que  nunca”. Nuestros actuales problemas nacionales e internacionales no nos obligan a rechazar un gobierno limitado y constitucional en favor de una una burocracia en constante expansión. Desde que Reagan dejó el cargo, tanto republicanos como demócratas han fortalecido al gobierno en lugar de fortalecer a Estados Unidos. Los legisladores de ambos partidos han delegado facultades legislativas a agencias administrativas, lo que permite que “expertos” no elegidos en las urnas y sin obligación de rendir cuentas hagan las normas que regulan nuestras vidas.

Derechos inalienables: “La tarea del Gobierno es proteger los derechos, no otorgarlos”. La Declaración de Independencia proclamaba la verdad evidente de que estamos dotados con derechos inalienables a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. El gobierno no tiene el poder de garantizar la felicidad. Y no debemos olvidar que el gobierno que nos da derechos también nos los puede quitar.

Una nación compasiva: “La pobreza no crea problemas sociales. Nuestros problemas sociales crean nuestra pobreza”. Los americanos quieren un Estados Unidos libre, próspero y también compasivo. Sin embargo, reemplazar familias, vecindarios y comunidades con programas de gobierno no es compasión. La asistencia social tiene una finalidad legítima: dar ayuda temporal a la gente en extrema necesidad para que puedan volver a levantarse. Sin embargo, los programas de asistencia social de hoy en día no están funcionando como redes de seguridad, sino que se están convirtiendo en hamacas.

La libre empresa: “El sistema de libre empresa crea prosperidad”. El objetivo de la política económica en un sistema de libre empresa no es la redistribución o la “responsabilidad compartida” sino el crecimiento. Es tarea del gobierno crear un sistema de impuestos y regulaciones que sea justo, que permita y aliente a los ciudadanos a ser productivos. El papel del gobierno es crear una zona económica donde se pueda competir limpiamente, no donde se escoja arbitrariamente a ganadores y perdedores. Como el hijo de un inmigrante pobre, Rubio entiende que la pobreza se produce cuando las personas no tienen la oportunidad de acceder al sistema de libre empresa.

Oportunidad: “Tenemos una oportunidad de oro”. Reagan dijo que los principios conservadores producirían “un nuevo amanecer en América” y Rubio ve esa misma oportunidad hoy en día. Estamos en el comienzo de una nueva era. Sí, la recesión no es el lugar ideal para comenzar esa nueva era. Pero, como Reagan demostró años atrás, una recesión no es algo insuperable.

Cuando Marco Rubio estaba en la primaria, la economía americana estaba sufriendo una severa recesión y la Unión Soviética parecía ser la potencia mundial del futuro. Para cuando Rubio entró a la universidad, la economía estaba fuerte y la Unión Soviética había sido relegada al basurero de la historia. Los principios que guiaron la revolución de Reagan son sólidos. No necesitamos líderes que reinventen nuestros principios, necesitamos líderes que los apliquen.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
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