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  • La FCC cambia las reglas para usar el celular en los vuelos

    FCCAlgo inusual está sucediendo en la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC). La comisión (presidida por Tom Wheeler, nombrado por Obama) ha votado sobre la revisión de la prohibición de la FCC respecto al uso de teléfonos celulares en los aviones. Se trata del primer paso para su derogación, informó Wheeler.

    La maniobra ha causado consternación en miembros de ambos partidos en el Capitolio. El representante Bill Shuster (R-PA) ha denunciado la maniobra, argumentando que “Durante esas pocas horas en el aire con otras 150 personas, es simplemente de sentido común que todos dejemos a un lado nuestra cuestiones personales y apaguemos el teléfono”. Junto a otros congresistas, como el senador Lamar Alexander (R-TN), Shuster planea presentar una legislación que consagre en forma de ley la prohibición del uso de los teléfonos celulares. Y, de forma alarmante, el secretario de Transporte Anthony Foxx ha indicado que puede que su agencia se adelante con una regulación propia.

    Wheeler tiene razón al tratar de poner fin a esta regla innecesaria. Ya nadie tiene argumentos serios respecto a la amenaza que para la seguridad aérea representan los teléfonos inalámbricos. La oposición a los mismos se basa más bien en el temor a que la relativa calma de los pasajeros de las aerolíneas se vea perturbada por un exceso de conversaciones durante los vuelos.

    Se trata de una preocupación comprensible, pero está totalmente fuera del ámbito regulador de la FCC. “Yo, más que nadie, desea que la persona sentada junto a mí no se ponga a parlotear a 35,000 pies de altura”, comenta Wheeler. “Pero no somos la Comisión Federal de la Cortesía”.

    El problema no es sólo el limitado papel de la FCC, sino que ninguna agencia federal debería dedicarse a hacer cumplir reglas de cortesía. ¿Dónde estaría el límite? ¿Por qué no instaurar una norma para impedir que el tipo sentado junto a Ud. le detalle la historia de su vida de costa a costa? ¿O prohibir perfumes y colonias fuertes? ¿Y por qué limitarse a los viajes por aire? La grosería no se limita a la cabina de un avión, sino que está muy extendida en restaurantes, cines y eventos deportivos. La lucha contra la estupidez no tiene fronteras naturales.

    Pero en lugar de crear una policía federal de los buenos modales, los responsables políticos deberían echar un vistazo al mercado. Si los pasajeros quieren cabinas libres de conversaciones, las aerolíneas prohibirán los teléfonos celulares en sus vuelos. Si los pasajeros quieren hablar libremente, las aerolíneas lo permitirán. Quizás algunas aerolíneas ofrezcan secciones o vuelos silenciosos, permitiendo así que los pasajeros viajen en paz, mientras que se permitirán las conversaciones en el resto. Sea cual sea la respuesta, es una cuestión que les corresponde decidir a las aerolíneas y a sus clientes, no a los burócratas o a los políticos.

    Tom Wheeler debería congratularse por ser capaz de ver los límites de su agencia y por estar dispuesto a disminuir su ámbito. Estamos ante un tipo de restricción regulatoria que ha sido demasiado poco común con la administración Obama. Ojalá ahora el Congreso (y el resto de la administración Obama) pudiera mostrar una templanza similar.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Destacables, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Iniciativa y Libre Mercado, Opinión, Sociedad civil, Tecnología, Temas legales