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La guerra de Obama contra los creadores de empleo

 

 

Hoy anuncia el presidente Barack Obama su más reciente plan para reducir el déficit y lo central de dicho plan es el billón y medio de dólares en nuevos impuestos, dirigidos sobre todo a los americanos ricos.

Es lamentable para los catorce millones de americanos desempleados que el presidente continúe firme en su camino de presentar políticas de grandes gastos para luego centrarse en más impuestos y aún más altos para poder pagar por el gasto. ¿Quién acaba pagando el precio? Los creadores de empleo de la nación y aquellos en la cola del desempleo.

Es la estrategia de sobrealimentar a la bestia que el presidente ya ha utilizado antes: aumentar el gasto tanto como sea posible y después argumentar que la única respuesta a los masivos déficits es aumentar los impuestos. La pasada semana, el presidente aplicó al pie de la letra tal filosofía cuando desveló otra serie de aumentos de impuestos para pagar por más estímulo — su recién desvelada Ley de Empleos Americanos con un precio de $447,000 millones. Ya no llama la atención que la política fiscal que el presidente propuso sea más de lo mismo que ha venido ofreciendo desde que asumió el cargo.

El experto de Heritage Curtis Dubay explica que los aumentos de impuestos del plan del presidente serían permanentes, mientras que sus políticas de empleo serían temporales. Y en una de esas absurdas ironías, esos impuestos se aplicarían a los creadores de empleo que Estados Unidos necesita para crear trabajo. Dubay afirma que:

 

En este pobremente elaborado y contradictorio paquete de empleo, el pueblo americano se queda con aumentos permanentes de impuestos que agrandarán el tamaño del gobierno federal para compensar el costo de las políticas temporales de empleo que no crearán ningún empleo. A largo plazo, es más que probable que los aumentos de impuestos de este plan  destruyan más empleo que los que vayan a crear las políticas de empleo.

 

Desafortunadamente, el presidente Obama no tomará en consideración políticas que realmente creen empleos mediante la reducción del alto nivel de incertidumbre que persiste hoy en la economía. Esas políticas fiscales incluyen aumentar los impuestos a los creadores de empleo limitando las deducciones que pueden aplicar familias y empresas que ganen más de $250,000 anuales. Y ese aumento de impuestos se añadiría a un sobretasa de 3.8% sobre los ingresos a las ganancias por inversión que traerá consigo Obamacare en 2013 — eso por no mencionar los nuevos impuestos que el presidente está proponiendo hoy.

El presidente también propuso aumentos de impuestos diseñados especialmente para la industria petrolera y los fabricantes de aviones, limitando su capacidad de repercutir compras de bienes de equipo. Aunque Obama quiere hacer ver que se trata de un impuesto sobre los propietarios de aviones privados, Dubay explica que el resultado será que el costo aumentará, ello reducirá la demanda y acabará perjudicando a los fabricantes de aviones.

Ayer en el programa Fox News Sunday, el presidente del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Paul Ryan (R-WI), explicó el problema de la filosofía “gastar más y gravar más” del presidente y del camino por el que discurre el presidente. “Si gravamos más la inversión en creación de empleo, se sacará menos de ello”, explicó Ryan. “Parece que esto no es muy buena señal ya que al parecer el presidente quiere descender por el camino de la lucha de clases”. Y mientras el presidente lleva a Estados Unidos por ese camino, lo hace al son del tambor del Gran Gobierno que llevará a más gasto, luego a más impuestos para pagarlo y, como resultado, menos empleo.

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.


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