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  • La inversión china en Estados Unidos rompe récords

     

    En 2012, China estableció un récord con sus inversiones en todo el mundo. Y concretamente en Estados Unidos, China destrozó su anterior récord inversor.

    Pero antes de que a la gente le entre el pánico, hay algo que es importante saber: Eso no tiene nada de malo.

    En primer lugar, pongámoslo en perspectiva. La inversión china es todavía pequeñísima comparada con el tamaño de la economía de Estados Unidos. A nivel nacional, el capital de esta inversión es de apenas $50,000 millones, que parece mucho, pero es una cantidad nimia comparada con el valor de la riqueza económica de Estados Unidos, calculada en más de $60 billones.

    Es decir, que nadie está “se está quedando con” nada. De hecho, una mayor inversión china es algo bueno. Crea empleos, beneficia a las empresas y debería por tanto ser bienvenida. Además, nos da más peso a la hora de presionar en pro de una mayor apertura del mercado chino, algo que sigue suponiendo un gran problema para nuestras empresas.

    Por otro lado, a nivel global, Estados Unidos puede competir y salir beneficiado con China en términos de influencia económica, pero tenemos que estar dispuestos a competir. Tenemos que estar dispuestos a expandir nuestro comercio y nuestra inversión en ambas direcciones.

    La Fundación Heritage ofrece la única base de datos pública de la inversión exterior china, haciendo un seguimiento de las inversiones de este país desde 2005, con un valor de $100 millones o incluso más. En ella se puede ver adónde se dirige el flujo de la inversión, por país y por sectores, incluidos el tecnológico, el de los transportes, el agrícola, el inmobiliario, el metalúrgico, etc.

    Sin embargo, es la energía el sector que continúa atrayendo a la mayoría del dinero chino, convirtiéndose en 2012 América del Norte en el destino más popular de la inversión por parte de las empresas chinas. El otro destino principal de la inversión china sigue siendo Australia.

    Así se protege Estados Unidos

    En estos momentos, aunque sea bienvenida una inversión adicional que proporcione respaldo al empleo en Estados Unidos, tenemos que actuar de forma inteligente. Necesitamos asegurarnos de que las compañías chinas que están haciendo negocios aquí no socavan la competitividad, puesto que reciben un enorme respaldo de parte de su gobierno. Si nuestras leyes están capacitadas para llevar a cabo esa labor, no deberíamos dudar en hacerlas cumplir. Pero si necesitan ser modificadas, ese proceso llevará algún tiempo, de modo que deberíamos empezar ya.

    En realidad, ya existen protecciones en vigor para la defensa de los intereses de Estados Unidos y si estas necesitasen algún tipo de refuerzo, el gobierno de Estados Unidos debería entonces abordar esas necesidades. Estados Unidos ya cuenta con estructuras para:

    · Salvaguardar la tecnología: el Comité para la Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS) tiene la tarea de impedir que entidades extranjeras adquieran tecnología que pudiera perjudicar a los intereses americanos. Por tanto, debería continuar investigando e impidiendo cualquier transacción que encuentre perjudicial.

    · Asegurarse de que las empresas chinas se comportan de un modo diferente aquí a como lo hacen en su país: la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) está actuando en estos momentos contra la no revelación de información financiera por parte de algunas empresas chinas que venden aquí sus productos. Se debe continuar con este tipo de medidas, pues las entidades chinas que operan en Estados Unidos o que venden aquí sus productos deben seguir las leyes americanas o ser obligadas a abandonar el país.

    La inversión china en Estados Unidos no es un motivo para que nos pongamos nerviosos. Impulsa nuestra economía y nos debería empujar a alcanzar acuerdos comerciales y de inversión de primer nivel a través del Pacífico y de todo el mundo.

    Sin embargo, también es importante observar que esta tendencia no durará eternamente. Norteamérica ha saltado al primer plano de la actividad empresarial china, pero es probable que este desarrollo sea temporal: el patrón de las empresas chinas es moverse de forma grupal de una región a otra conforme pasa el tiempo. Estados Unidos debería aprovechar esta oportunidad tanto para dar la bienvenida a la inversión china como para responder a la misma según dictan nuestras leyes y nuestros valores.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

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