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  • La izquierda debe acabar con su guerra contra la opción escolar

    Este miércoles, a las 10 de la mañana, después de servir en prisión nueve de una sentencia de diez días, Kelley Williams-Bolar pudo salir de la cárcel del condado de Summit en Akron, Ohio. ¿Su crimen? Tratar que sus dos hijas tuvieran una mejor educación. ¿Cómo es que se ha convertido en un crimen tratar de darle una mejor educación a nuestros hijos en Estados Unidos? Porque el partido político que actualmente ocupa la Casa Blanca es totalmente dependiente del poder de los sindicatos educativos y estos sindicatos consideran una amenaza para su existencia misma todos los esfuerzos para quitarles el poder a ellos y pasárselo a los padres, como en el caso de Williams-Bolar. Este caso es la oportunidad perfecta para que la izquierda se detenga a reflexionar y reconsidere su guerra contra la opción escolar.

    Antes del 15 de enero, Williams-Bolar no tenía antecedentes penales. Ella vivía en un complejo de viviendas subvencionadas de Akron con sus dos hijas, trabajaba como profesora de apoyo en la escuela secundarioa Buchtel e iba a la universidad para seguir estudios de educación. Como cualquier padre o madre, Williams-Bolar quiso darle a sus hijas la mejor educación posible. Pero los puntajes de competencia académica del sexto grado en lectura y matemáticas del distrito escolar de la ciudad de Akron son casi 30 puntos más bajos que los del distrito escolar vecino de Copley-Fairlawn. Aunque Ohio permite la opción escolar entre distritos, Copley-Fairlawn no ofrece matrícula abierta a los niños que viven en el distrito escolar de Akron. Ohio también ofrece becas a los alumnos de Cleveland para asistir a escuelas privadas, pero ese programa no está disponible para los niños en Akron.

    Por tanto, desde agosto de 2006, Williams-Bolar firmó solicitudes afirmando que sus dos hijas vivían en el domicilio de su padre en el distrito escolar de Copley-Fairlawn. Dos años después, el distrito escolar de Copley-Fairlawn contrató a un investigador privado que filmó a Williams-Bolar llevando en el auto a sus hijas desde su casa en el distrito escolar de Akron a una escuela del distrito de Copley-Fairlawn. “No importa si ella, cuando comenzó con la mentira en 2006, no sabía que la iban a descubrir” gritó el fiscal del condado de Summit, Michael Cody, en su alegato final.

    Mientras que Williams-Bolar acabó en la cárcel por ejercer una opción escolar, los líderes del Partido Demócrata lo hacen a diario sin riesgo de correr la misma suerte que esta madre. Durante su niñez en Chicago, el  secretario de Educación Arne Duncan asistía a una escuela privada. Más adelante, como jefe de las escuelas públicas jefe de Chicago, Duncan manejaba una lista de nombres que eran de conexiones políticas para que sus hijos asistieran a las escuelas de su propia elección. Si hablamos del 111º Congreso, el 44% de los senadores y el 36% de los representantes de la Cámara habían enviado a sus hijos a escuelas privadas.

    Durante su niñez en Hawai, el presidente Obama asistía a una escuela privada. Creciendo primero en Chicago y luego en Washington, las dos hijas de Obama han ido a escuelas privadas y lo siguen haciendo. Preguntado cómo él podría justificar posiblemente esto en septiembre, presidente Obama respondió: “Seré muy franco con Ud. Dada mi posición, si quisiera encontrar una gran escuela pública para [mis hijas] Malia y Sasha, probablemente podríamos movernos para conseguirlo. Pero el gran problema es: Una madre o un padre que están dándole duro al trabajo y que no tienen muchos contactos, ellos no tienen alternativa en términos de la zona en la que viven, pero deberían poder tener la misma calidad de educación que los demás y eso es algo que con lo que aún no pueden contar”.

    Entonces ¿por qué el presidente Obama le ha quitado esa opción a 216 niños en uno de sus primeros actos como presidente? El Programa Escolar de Oportunidad de D.C. (DCOSP) fue aprobado por el Congreso en enero de 2004 y otorgaba becas de $7,500 a alumnos de hogares de bajos ingresos en el Distrito de Columbia. En el otoño de 2008, el Departamento de Educación notificó a 216 nuevos estudiantes de hogares de bajos ingresos que habían sido seleccionados para recibir estas becas. Pero después, bajo las órdenes de los aliados sindicales de Obama, el secretario de Educación, Arne Duncan, envió cartas a las 216 familias informándoles que les retiraban las becas de $7,500 previamente aprobadas. Poco después, el Congreso controlado por los demócratas aprobaron que el Programa DCOSP se cancelara por completo. Eso significó dejar a  madres, como Latasha Bennett, luchando para ver si encontraban alguna escuela buena para sus hijos. El Programa DCOSP ha sido un enorme éxito. Los estudiantes becados que asistieron a una escuela privada tienen un índice de graduación en la secundaria del 91% comparado con menos de la mitad de los niños en escuelas públicas del Distrito.

    La misma mañana que liberaron a Williams-Bolar, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner (R-OH) y el senador Joe Lieberman (I-CT) anunciaron que presentarán un proyecto de ley llamado  Becas de Oportunidad y Resultados (Scholarships for Opportunity and Results o SOAR) para así reinstaurar el Programa DCOSP. El anuncio se hizo para que coincidiese en plena Semana Nacional de la Opción Escolar, pero la historia de Williams-Bolar la hace aún más lacerante. ¿De verdad queremos vivir en una nación que encarcela a los padres por enviar a sus hijos a la escuela de su elección?

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org

    Posted in Educación, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo para América, Opinión