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La Junta sale en defensa de los grandes sindicatos

Es difícil de imaginar al Tío Sam diciéndole a Walt Disney dónde hacer películas o a McDonald’s cuántas hamburguesas debe preparar, pero si Ud. echa un vistazo al caso de la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) contra la empresa Boeing, verá que el gobierno federal está tratando de hacer justo esto: ordenarle a una industria privada dónde y cómo puede hacer negocios. Y lo está haciendo para impulsar uno de los intereses especiales favoritos del presidente Barack Obama: los sindicatos.

Para que sepan de qué va la historia, la compañía Boeing Corporation decidió construir una nueva planta en Charleston, Carolina del Sur, para producir el avión 787 Dreamliner. La NLRB (que es responsable de investigar prácticas laborales injustas) se enteró de la decisión y el mes pasado presentó una demanda contra Boeing, alegando que la compañía decidió construir la fábrica en Carolina del Sur como represalia por las huelgas sindicales que había sufrido en sus instalaciones del estado de Washington. No importa que Boeing en realidad añadiera 2,000 empleos en Washington para este proyecto en particular.

Carolina del Sur es un estado con Derecho al Trabajo, lo que significa que Boeing puede contratar trabajadores no sindicalizados. Para los hinchas de los grandes sindicatos (como el presidente Obama y sus aliados), los estado con Derecho al Trabajo son una amenaza al dominio de los sindicatos. (Vale la pena señalar que la NLRB está compuesta hoy día por cuatro miembros, tres de los cuales son nominados de Obama.)

Por tanto, las intenciones de la NLRB podrían inferirse fácilmente. Se trata de hacer todo lo que se pueda para ayudar a los sindicatos a expensas de los estados con Derecho al Trabajo, corporaciones y ultimadamente de los trabajadores americanos. Pero en este caso podemos hacer algo más que inferir.

El Washington Examiner informa de un memorándum filtrado del NRLB que “deja claro que el presidente Obama y los defensores radicales de los sindicatos que nombró están embarcados en una campañada deliberada para hacer que las compañías sindicalizadas sean aún más difíciles de gestionar”. El memorándum, que obtuvieron Hans von Spakovsky y James Sherk, de la Fundación Heritage, “muestra que la junta intenta encumbrar a los cargos sindicales como socios de igual rango con los ejecutivos en las juntas directivas de todas las compañías sindicalizadas”. El Examiner añade:

El memorándum instruye a las oficinas regionales de la NLRB a poner de relieve todos los casos en que las compañías sindicalizadas tomen decisiones de mudarse sin remitir justificaciones económicas detalladas a sus sindicatos. La Junta ha pensado en revisar “caso por caso”, seguido de procesamiento en casos seleccionados. La consecuencia buscada es que todas las grandes decisiones empresariales se vean sujetas a la aprobación de los sindicatos.

Sorprendentemente, la NLRB ha intentado negar que le está diciendo a Boeing cómo tomar decisiones básicas de negocio, a pesar de todas las pruebas que muestran lo contrario. En una entrevista con The Street, la portavoz de la NLRB, Nancy Cleeland, dijo:

“No le estamos diciendo a Boeing que no pueden construir aviones en Carolina del Sur”, aclaró Cleeland en una entrevista. “Estamos hablando de una pieza concreta del trabajo: tres aviones por mes. Si mantienen estos tres aviones mensuales en Washington, entonces no hay problema”. Más allá de los diez aviones, dijo ella,  Boeing podría construir cualquier cosa que quiera en Carolina del Sur.

O sea, ¿Boeing puede hacer algunos aviones pero no los aviones que la NLRB dice que no puede hacer? Eso sigue sonando a que el gobierno federal está determinando decisiones empresariales privadas, ¿no? Da igual cómo la NLRB quiera decir o maquillar las cosas, lo que queda es que sus acciones se estrellan contra el imperio de la ley. Dicho simplemente, el gobierno federal no tiene autoridad legal para decir a una compañía dónde ampliar su negocio. Sherk y von Spakovsky advierten:

La decisión de la NLRB de interponer una demanda representa una ampliación desenfrenada, no autorizada e ilegal del poder regulatorio de una agencia ejecutiva. Si se permite, sus acciones amenazan las inversiones empresariales y la creación de empleo, así como la contratación de trabajadores sindicalizados y no sindicalizados.

Tomando una página del manual de intimidación de los sindicatos, el abogado de la NLRB publicó este mes una advertencia a Boeing para que “litigue este caso en los medios y la arena pública”. Está claro para la NRLB que sus acciones contra Boeing serían impopulares en el país —y especialmente en Carolina del Sur— así que no desean atención ni transparencia. Pero como en muchos casos, cuando una agencia como la NLRB quiere que los medios hagan caso omiso de una historia, probablemente se necesita más escrutinio de los medios.

Millones de americanos continúan sufriendo el desempleo. Pero cuando las empresas intentan levantarse, la NLRB, dominada por los sindicatos, amplía su radio de acción para ganar puntos a corto plazo en beneficio de los aliados de los intereses especiales sindicales y a expensas de la economía. Cuando la NLRB perjudica a las compañías, la creación de empleo sufre a la par. Es hora de que el Congreso actúe para impedir que la NLRB inflija todavía más daño a la economía de Estados Unidos.

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
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