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  • La lucha en la que estamos


    Queridos amigos conservadores:

    Nos encontramos en medio de una importante batalla cuyo resultado se determinará por decisiones a tomarse en estos días. Debemos ganar esta lucha. El debate sobre aumentar el límite de la deuda parece complicado pero en realidad es muy simple. Miren más allá del gran número de detalles de los incómodos compromisos y verán una lucha épica entre dos campos opuestos.

    Por un lado están aquellos que han llegado a darse cuenta de que sería una locura dejar que la clase política nos endeude más sin imponer un serio control al gasto gubernamental. Sus miembros han producido presupuestos y ahora un plan legislativo real para poner las cosas bajo control.

    En el otro, encontrarán Uds. a quienes consideran que más gasto, impuestos y endeudamiento es una prerrogativa como las de la realeza. Ellos sólo han sabido producir retórica, vanas promesas y han llevado este debate al borde del precipicio.

    Es una justa lucha — o lo sería si aquellos que quieren llevar la cordura a la imagen fiscal de la nación no fuesen frenados por unos aliados en estado de confusión. Estos aliados dicen que siguen queriendo recortar el gasto, pero (temporalmente, esperamos) han puesto su amor por las maniobras políticas por encima de los principios que, para empezar, los llevaron a Washington.

    También ayudaría que los medios de comunicación de la nación separasen los hechos claramente de la opinión.

    Seamos claros. A esta hora, en el Congreso solamente hay un plan que busca el cambio transformacional que sitúa a Estados Unidos de camino a poner el gasto bajo control antes de aumentar el límite de la deuda. Ese plan es la ley “Recortar, Limitar y Balancear” (CCB) que la Cámara de Representantes aprobó el lunes por la noche. No es perfecto, pero, definitivamente, es un paso en la dirección correcta.

    La ley reduce inmediatamente el gasto federal, lo limita en el futuro por ley y exige la aprobación de una enmienda a la Constitución, la enmienda del presupuesto balanceado (BBA), que sería enviada a los estados para su ratificación.

    Si no ha oído acerca de la ley “Recortar, Limitar y Balancear”, Ud. no es el único. Los medios de comunicación de la nación han ignorado casi por completo este histórico voto o lo han descartado como un gesto intrascendental. Bob Schieffer, de la cadena de televisión CBS, habló una vez más en nombre de la clase dirigente cuando denominó la propuesta como “una total pérdida de tiempo . . . parte de ese teatro con desenlace ya predeterminado por el que tenemos que pasar”.

    La clase mediática siguió el guión del presidente Obama quién profusamente dedicó su característico desdén al voto de la Cámara y no solo amenazó con vetarlo sino también anunció un supuesto hito en las negociaciones justo horas antes de que la Cámara votara. Al hacerlo, Obama se rehusó a tomar en consideración los argumentos de la ley “Recortar, Limitar y Balancear” y reveló su temor ante esta seria propuesta.

    Desafortunadamente, no fueron solo los medios de comunicación o el presidente Obama quienes obraron contra la ley “Recortar, Limitar y Balancear”. Al dejarse convencer de alcanzar un compromiso el mismo día del voto de la Cámara, un grupo de senadores conocido como “la Banda de los Seis” les hizo el juego a aquellos que querían acabar con “Recortar, Limitar y Balancear”.

    Lo mismo se puede decir del conocido como Plan McConnell–Reid, una compleja trampa en forma de compromiso que simplemente autorizaría a buscar más billones en préstamos con la falsa promesa de que —quizá— algún día el Congreso reducirá el gasto.

    No hay más tiempo ya para el politiqueo de los que quieren más impuestos, gastos y préstamos. El Senado tiene la obligación de debatir la ley “Recortar, Limitar y Balancear” y el pueblo americano necesita que se le dé tiempo para considerarla. Coincidimos con el senador Ron Johnson (R–WI), que dijo esta semana  a Joe Scarborough de MSNBC: “Sé que Washington no funciona. Veo que aquí está todo como de costumbre. Pero ahora vemos que todo está como de costumbre pero elevado a la enésima potencia y eso está arruinando a la nación”.

    La solución del senador Johnson, la cual nos parece que es el único camino a seguir, fue la siguiente:

    Si realmente vamos a evitar que Estados Unidos se vaya a la ruina, hay [que implementar] un proceso en dos tiempos. Lo primero que tenemos que hacer es implantar disciplina fiscal: Firmes límites al gasto. Y creo honestamente que al final necesitaremos una enmienda constitucional para limitar el tamaño del gobierno. Cualquier otra cosa –todas estas otras negociaciones, secretitos, comisiones— eso es lo de costumbre y es lo que está llevando a Estados Unidos a la ruina. Tenemos que salirnos de eso. Tenemos que implantar disciplina fiscal. Esto es lo que [la ley] “Recortar, Limitar y Balancear” hace.

    Los hombres y mujeres que en este momento piensan en un compromiso no son malos o poco patrióticos; simplemente han perdido la brújula. Los que todavía vemos películas antiguas, podemos comparar la presente situación con el clásico del cine “El puente sobre el río Kwai” de 1957.

    En la película, un recto coronel británico, convertido en prisionero de guerra, se olvida temporalmente de los principios que ha jurado defender y —para mostrar a sus captores japoneses la profesionalidad de los soldados británicos— pone a trabajar a sus hombres en la construcción del mejor puente posible.

    El coronel recupera la cordura, se da cuenta de que solamente esta ayudando al esfuerzo de guerra japonés y finalmente ayuda a destruir el puente.

    Todavía no es demasiado tarde para nosotros. El gasto gubernamental está actualmente en el 24.3% del PIB y la deuda pública de Estados Unidos está en el 69.1% del PIB. Hay que parar este puente.

    Si contamos con el apoyo de conservadores como Uds., podemos hacer justamente eso.

    El Congreso no debería aumentar el límite de la deuda sin poner el gasto bajo control. La legislación del límite de la deuda debería poner a Estados Unidos camino de la reducción del gasto federal y el endeudamiento a la vez que se preserva la capacidad de proteger a América sin subir los impuestos.

    Gracias a Uds. por todo lo que hacen en pro de nuestra causa.

     

    Edwin J. Feulner

    Presidente, Fundación Heritage


    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

    Posted in Campana de Heritage, Congreso, Defensa, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo Americano, Opinión