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  • La lucha por la enmienda del presupuesto balanceado


     

    Washington sigue enredado en las negociaciones del límite de la deuda ya que republicanos y demócratas están a leguas acerca de cómo abordar mejor el aumento del dinero que el gobierno puede pedir prestado y gastar. Pero al margen de esta discusión, otro debate va cociéndose a fuego lento sobre una enmienda a la Constitución que podría haber evitado la debacle del gasto de hoy en día: La enmienda del presupuesto balanceado (BBA).

    En lo esencial, la BBA obligaría al Congreso a no gastar más de lo que ingresa – concepto que verdaderamente constituiría un cambio radical del actual rumbo en la capital de la nación en un momento en que la deuda nacional podría llegar a alcanzar un escalofriante 344% del PIB a mitad de siglo.

    Podría Ud. pensar que poner límites de carácter consitucional a la capacidad del Congreso para endeudarse y gastar más allá de sus medios es una idea que llega en el momento justo. Si es así, está Ud. en buena compañía. En 1798, Thomas Jefferson, el gran autor de América, escribió que anhelaba tal restricción:

    Ojalá fuera posible obtener una sola enmienda a nuestra Constitución. Estaría dispuesto a depender solo de ella para la reducción de la administración de nuestro gobierno; quiero decir, un artículo adicional que quitara al gobierno federal el poder de pedir prestado.

    Es una idea que ha surgido una y otra vez en la historia de nuestra nación, como el excongresista Ernest Istook escribe en un nuevo artículo que publicaremos la  próxima semana en Libertad.org. La BBA se propuso por vez primera en 1936; volvió a surgir en 1982 y de nuevo en la revolución republicana de los años 90, cuando llegó a ser elemento central del Contrato con América. Pero como dice Istook, la BBA recibió duros ataques de los progresistas, que criticaron los límites que impondría al gobierno:

    La BBA es una potente propuesta que despierta la virulencia de la izquierda americana que se da cuenta de que representa una enorme amenaza, quizá la más grande de todas, a sus procedimientos del Estado omnipresente. Por esa razón, la historia para una enmienda BBA en el Congreso está llena de frustraciones, deserciones destacadas, cambios de posición y traiciones.

    LA BBA ha resurgido con este Congreso y los republicanos de la Cámara y el Senado ya anunciaron que forzarán a que se voten enmiendas constitucionales para tener presupuestos balanceados. Si el Senado y la Cámara aprobaran versiones idénticas de una BBA, la enmienda constitucional se enviaría a los estados para su ratificación.

    Sin embargo, como están las cosas en la actualidad y aunque las versiones del Senado y la Cámara de la actual BBA son similares, hay importantes diferencias, como explica Brian Darling, de Heritage. Las cláusulas que varían en las versiones de la BBA de la Cámara y el Senado pueden tener enormes implicaciones de política pública para el gasto federal. Una cosa que es común a las dos versiones y que se aleja de la versión de la BBA del Contrato con América es un tope al gasto federal. Tanto la versión del Senado como la de la Cámara tiene una mecanismo similar para poner límite al gasto en el 18% de la producción económica de Estados Unidos. Esta nueva idea constreñiría el tamaño del gobierno.

    Las dos versiones de la BBA divergen significativamente en cuestiones fundamentales como el modo en que cada cláusula de la enmienda se aplicaría en épocas de “conflicto militar” y el número de votos necesario para anular temporalmente el mandato constitucional de que se balancee el presupuesto durante el ejercicio fiscal. Básicamente, la versión de la Cámara, que se puede cambiar, permite un gasto ilimitado durante “conflictos militares”, con una mayoría de votos de la Cámara y el Senado. La versión del Senado especifica la cantidad exacta para un “conflicto militar” y requiere un voto que aprueben dos tercios de ambas cámaras para tener un presupuesto sin balancear.

    La versión del Senado hace más difícil aumentar los impuestos, pero la redacción está hecha de una forma que podría impedir la reforma fiscal de recaudación neutral.

    También está en estudio la propuesta “Recortar, Limitar y Balancear” (Cut, Cap, and Balance Act) que pondría como condición que se aumente el límite de la deuda si se aprueba la BBA en la Cámara y el Senado. Este voto podría restarle atención al esperado debate sobre la BBA en la Cámara la próxima semana. El valor de este planteamiento es que, al contrario que la necesidad de un voto de dos tercios en cada cámara para aprobar la BBA, la propuesta “Recortar, Limitar y Balancear” solo necesita una mayoría simple para ser aprobada en la Cámara. Si esta medida es aprobada, podría ser enviada al Senado para su consideración.

    De hecho es una buena noticia que el Congreso esté debatiendo medidas para poner límite al gasto federal, para hacer más difícil aumentar los impuestos y para obligar al gobierno federal a balancear el presupuesto. Los estados lo hacen, las familias lo hacen y el Congreso debería hacerlo. Pero el Congreso no debería permitir que lo perfecto sea enemigo de lo bueno. Por lo que se sabe, esta nueva y mejorada BBA es fuerte y propiciaría el objetivo de limitar el tamaño del gobierno.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Campana de Heritage, Congreso, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Gráficos, Opinión