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  • La ONU y el nuevo Congreso

    WebMemo #3064

    Estados Unidos ha sido el mayor apoyo financiero de Naciones Unidas desde la fundación de la organización en 1945. Actualmente, Estados Unidos proporciona el 22% del presupuesto general y más del 27% del presupuesto de misiones de paz. En valor absoluto, el presupuesto de la Administración para el año fiscal 2011 solicitaba $516.3 millones para el presupuesto general y más de $2,182 milones para el presupuesto de misiones de paz [1]. Estados Unidos también paga las contribuciones de otras organizaciones de Naciones Unidas y aportaciones voluntarias para muchas otras divisiones. De acuerdo con la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) de la Casa Blanca, el total de contribuciones de Estados Unidos al sistema de Naciones Unidas fueron más de $6,347 millones en el año fiscal 2009 [2], comparado con un total de sólo $3,183 millones en el año fiscal 2001 [3].

    A pesar de estos grandes y rápidamente crecientes desembolsos, Estados Unidos a menudo se encuentra en el lado perdedor de los debates y votos en Naciones Unidas, incluso en materias presupuestarias y propuestas para mejorar la gestión, la supervisión y la rendición de cuentas de la organización [4].

    El poder que tiene el que paga claramente concede la responsabilidad al Congreso para asegurar de que el dinero de los contribuyentes se use prudentemente. Aunque las aportaciones económicas de Estados Unidos a los programas internacionales no son una gran parte del presupuesto, no deberían estar exentos de esta consideración. En años recientes, a pesar del historial de mala gestión y dispendio de la ONU, el Congreso ha rechazado el uso de la retención de los fondos para incrementar la influencia de Estados Unidos y así garantizar que esos fondos se usen prudentemente y en una forma que apoye los intereses de Estados Unidos. La historia muestra, sin embargo, que el modo más efectivo de incrementar la influencia de Estados Unidos sobre las decisiones y reformas presupuestarias de la ONU es ligar exigencias concretas a la retención de fondos legislada por el Congreso [5].

    Acciones a tomar en consideración por el Congreso

    Hay muchas cosas que el Congreso puede hacer para controlar las contribuciones de Estados Unidos al sistema de la ONU y reforzar los intereses de Estados Unidos.

    Ligar la asistencia y ayuda de Estados Unidos a las prioridades políticas en la ONU. Desde el año 2000, cerca del 95% de los estados miembros de la ONU que han recibido ayuda de Estados Unidos han votado contra Estados Unidos la mayor parte del tiempo en la Asamblea General de la ONU en votos no consensuados. Estados Unidos debería informar a los receptores de ayuda de que su apoyo —o la falta del mismo— a las prioridades de Estados Unidos en Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales afectará directamente a futuras decisiones a la hora de asignar fondos de asistencia [6].

    Exigir más influencia sobre las decisiones presupuestarias. La Asamblea General, que establece las prioridades presupuestarias y política de la ONU, opera sobre el principio un país, un voto. Esto crea un problema de abuso sobre las cargas que soportan los demás. Países que pagan poco en la ONU tienen voz en los votos de las decisiones presupuestarias del mismo peso que aquellos que proporcionan el grueso de la financiación de la organización. Un ejemplo de esto es lo que ocurrió en 2007, en que los estados miembros aprobaron el presupuesto general sobre las objeciones de Estados Unidos [7].

    Si la ONU va a ser una organización más efectiva, eficiente y va a rendir mejor sus cuentas, las decisiones presupuestarias deben ligarse a las responsabilidades financieras, porque los estados miembros que pagan más tienen el mayor interés en que los fondos se usen eficazmente. Esto puede hacerse ponderando los votos sobre decisiones presupuestarias de forma que los mayores contribuyentes incrementen su influencia, o con el desplazamiento de la financiación de actividades actualmente adscritas a los presupuestos general y de misiones de paz a la financiación voluntaria, o repartiendo la carga financiera entre miembros de forma más equitativa [8]. El Congreso debería retener las aportaciones a la ONU hasta que se adopten los cambios para hacer frente a las disparidades entre aportaciones e influencia en las decisiones presupuestarias.

    Insistir en un presupuesto de crecimiento nominal cero. El presupuesto general de la ONU se ha más que duplicado desde el año 2000. A pesar del incremento significativo de la propuesta de presupuesto bianual de 2010 y 2011, la administración Obama ni siquiera ha pedido un voto sobre el presupuesto en diciembre de 2009. De hecho, el secretario general de la ONU proyecta un incremento en prespuesto bianual 2012–2013 de más de $300 millones.

    En ausencia del liderazgo de la Administración, recae en el Congreso la imposición de restricciones presupuestarias a la ONU. La política de crecimiento cero de Estados Unidos para el presupuesto de la ONU ayudó a restringir su expansión a finales de los años 80 y 90. El Congreso debería respaldar una política de crecimiento cero nominal para el presupuesto de la ONU, dada su valoración económica para 2010 (el primer año del actual periodo bianual); también debería establecer esa valoración como el límite de dinero que Estados Unidos pagará por sus contribuciones al presupuesto general de futuros años, y dar instrucciones a la Administración para que utilice su “voz y voto” para oponerse a incrementar los recursos y personal del presupuesto general [9].

    Incrementar la competición por la financiación voluntaria. La Comisión Nacional de Responsabilidad y Reforma Fiscal del Presidente comenta en su informe que Estados Unidos entrega al sistema de la ONU “más de $3,500 millones en fondos ‘voluntarios’ cada año” [10]. Como medida de ahorro, la Comisión recomienda reducir estas contribuciones voluntarias en un 10%, o cerca de $350 millones.

    Estos fondos son voluntarios, y Estados Unidos no tiene obligación de pagarlos. Considerando los actuales problemas presupuestarios de la nación, el Congreso debería reducir estos fondos a la mitad y asignar los fondos restantes dependiendo de evidencias de efectivdad, transparencia y cooperación con Estados Unidos. Las organizaciones financiadas voluntariamente que burlen este estándar, como en recientes años el Programa para el Desarrollo [11], deberían perder sus fondos. Que la organizaciones de la ONU compitan por los fondos contribuiría a mayor eficiencia y eficacia y mejoraría la respuesta a las peticiones de los estados miembro [12].

    Exigir el reembolso de todos los fondos que debe ONU a Estados Unidos. ONU retiene los fondos que se deben al contribuyente americano tanto en el Fondo de Nivelación de Impuestos y con el metálico sobrante de misiones de paz ya acabadas [3]. Entre ambos, estos fondos suponen cientos de millones de dólares. El Congreso debería insistir en que ONU reembolse en tiempo y forma esas cantidades a Estados Unidos.

    Retener los fondos del Consejo de Derechos Humanos (HRC). Este Consejo fue creado en 2006 para reemplazar a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, un organismo que ha fracasado en hacer que los gobiernos rindan cuentas sobre sus violaciones de derechos humanos básicos y libertades fundamentales. El HRC ha demostrado no ser mejor —y, en algunas cosas, es peor— que la Comisión a la que ha sustituido. La administración Obama ha tomado parte en la HRC creyendo que así Estados Unidos podría mejorar el organismo desde dentro. Desafortunadamente, el desempeño de la HRC con Estados Unidos como miembro es indistiguible de su desempleo en ausencia de Estados Unidos [14]. El Congreso debería retener en su aportación habitual al presupuesto general de ONU una cantidad equivalente a la participación de Estados Unidos en HRC.

    Presionar para que se hagan reformas en gestión y supervisión. Poner fecha de expiración a los mandatos de la ONU y aplicar el moribundo procedimiento de revisión de los mandatos [15], combinado con una política de crecimiento nominal cero para el presupuesto general de la organización, debería animarla a transferir recursos presupuestarios de actividades con prioridades más bajas a las más altas. La falta de un auditor verdaderamente independiente, similar al desaparecido Grupo de Estudio de la Contratación de Suministros de la ONU es un problema recurrente que necesita ser atendido [16]. Igualmente, los cascos azules a menudo se ven libres de la obligación de responder por su mala conducta, y es necesaria desde hace mucho una revisión integral de las misiones de paz en curso según criterios de relevancia y mérito [17]. Hay también una preocupante falta de transparencia en muchas organizaciones afiliadas a la ONU que impide la supervisión de Estados Unidos [18].

    El Congreso y la administración Obama, usando el análisis y la experiencia de la Contraloría General de Estados Unidos (GAO), debería identificar las reformas más urgentes e informar a la ONU y a otros estados miembro de que Estados Unidos retendrá una parte de sus aportaciones a los presupuestos generales, de misiones de paz y a organizaciones concretas afiliadas a la ONU hasta que se lleven a cabo las reformas.

    Proteger los intereses de Estados Unidos y a los contribuyentes

    Procurar el cumplimiento de estas recomendaciones beneficiaría los intereses de Estados Unidos al crear incentivos financieros para que haya estados que apoyen políticas americanas en la ONU y que contrarresten las presiones de otras naciones; al incrementar los incentivos de mercado para las organizaciones de la ONU financiadas voluntariamente de forma que mejoren su efectividad y justifiquen su trabajo ante el Congreso; al imponer disciplina presupuestaria en Turtle Bay; y al revigorizar el agonizante programa de reformas de la ONU. También contribuiría a los esfuerzos a corto plazo de detener los déficits presupuestarios de Estados Unidos y ayudaría a garantizar que los impuestos americanos se usen prudentemente.

    Como custodios del dinero del contribuyente, los miembros del Congreso deberían estar alertas a la hora de examinar el presupuesto de la ONU para evitar la conducta impropia y el despilfarro e insistir en que los intereses de Estados Unidos sean favorecidos con las contribuciones de Estados Unidos al sistema de Naciones Unidas.

    Brett D. Schaefer es el investigador especializado en Asuntos Regulatorios Internacionales adscrito a la donación Jay Kingham del Centro Margaret Thatcher por la Libertad, una división del Instituto Kathryn y Shelby Cullom Davis para Estudios Internacionales de la Fundación Heritage y también es editor de ConUNdrum: The Limits of the United Nations and the Search for Alternatives (Rowman & Littlefield Publishers, 2009).
    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org
    Referencias
    [1] Departamento de Estado de Estados Unidos, Justificación del Presupuesto del Congreso, Volumen 1: Operaciones del Departamento de Estado, Ejercicio  Fiscal 2011, pag. 544, 665, en http://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PCAAC012.pdf (17 noviembre 2010).
    [2] Véase  Brett D. Schaefer, “U.S. Funding of the United Nations Reaches All-Time High,” Fundación Heritage, WebMemo No. 2981, 13 de agosto de 2010, en http://www.heritage.org/research/reports/2010/08/us-funding-of-the-united-nations-reaches-all-time-high.
    [3] Robert Portman, “Report on US Contributions to the United Nations System,” Oficina de Gestión y Presupuesto, 31 de julio de 2006, en http://www.eyeontheun.org/assets/attachments/documents/OMB_report_on_US_contributions_to_UN.pdf (18 noviembre 2010).
    [4] Como ejemplos, véase Brett D. Schaefer, “Who Leads the United Nations?” Fundación Heritage, WebMemo No. 1054, 4 de diciembre de 2007, en http://www.heritage.org/research/reports/2007/12/who-leads-the-united-nations; Brett D. Schaefer, “The Demise of the U.N. Procurement Task Force Threatens Oversight at the U.N.”, Fundación Heritage, WebMemo No. 2272, 5 de febrero de 2009, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2009/02/The-Demise-of-the-UN-Procurement-Task-Force-Threatens-Oversight-at-the-UN; Brett D. Schaefer, “Congress Should Withhold Funding for Spendthrift U.N.”, Fundación Heritage, WebMemo No. 1786, 29 de enero de 2008, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2008/01/Congress-Should-Withhold-Funding-for-Spendthrift-UN.

    [5] Véase Brett D. Schaefer, “A Progress Report on U.N. Reform” Fundación Heritage, Backgrounder No. 1937, 19 de mayo de 2006, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2006/05/A-Progress-Report-on-UN-Reform.
    [6] Véase Brett D. Schaefer y Anthony B. Kim, “U.S. Foreign Aid Recipients and Voting at the United Nations”, Fundación Heritage,  Backgrounder No. 2395, 6 de abril de 2010, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2010/04/US-Foreign-Aid-Recipients-Show-Little-Support-for-America-When-Voting-at-the-United-Nations.
    [7] Véase Schaefer, “Congress Should Withhold Funding for Spendthrift U.N.”.
    [8] Véase Brett D. Schaefer, “The U.S. Should Push for Adjustment in U.N. Dues”, Fundación Heritage, WebMemo No. 2735, 15 de diciembre de 2009, en http://www.heritage.org/research/reports/2009/12/the-us-should-push-for-adjustment-in-un-dues.
    [9] Véase Brett D. Schaefer, “Time to Rein in the U.N.’s Budget”, Fundación Heritage, Backgrounder No. 2368, el 3 de febrero de 2010 de la herencia, en http://www.heritage.org/research/reports/2010/02/time-to-rein-in-the-uns-budget.

    [10]  Comisión Nacional en Responsabilidad Fiscal y Reforma, “Co-Chairs’ Proposal”, 10 de noviembre de 2010, en http://www.fiscalcommission.gov/sites/fiscalcommission.gov/files/documents/Illustrative_List_11.10.2010.pdf (17 noviembre 2010).
    [11] Véase Subcomité Permanente de Investigaciones, Comité sobre Seguridad Interior y Asuntos Gubernamentales, Senado de Estados Unidos, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: El caso práctico de Corea del Norte, 23 de enero de 2008, en http://www.undp.org/dprk/docs/UNDP-senate-report.pdf (17 noviembre 2010).
    [12] Véase Embajador Terry Miller, “The United Nations and Development: Grand Aims, Modest Results” Informe Especial No. 86, 22 de septiembre de 2010, Fundación Heritage, en http://www.heritage.org/research/reports/2010/09/the-united-nations-and-development-grand-aims-modest-results.
    [13] Véase Brett D. Schaefer, “The U.N. Should Stop Ignoring Its Financial Regulations and Pay Its Debts to the Member States”, Fundación Heritage, Backgrounder No. 2484, 1 de noviembre de 2010, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2010/10/The-UN-Should-Stop-Ignoring-Its-Financial-Regulations-and-Pay-Its-Debts-to-the-Member-States; Brett D. Schaefer, ““The U.N. Should Pay What It Owes the U.S. from Its Tax Equalization Fund”, Fundación Heritage, WebMemo No. 3052, 8 de noviembre de 2010, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2010/11/The-UN-Should-Pay-What-Its-Owes-the-US-from-Its-Tax-Equalization-Fund.

    [14] Véase Brett D. Schaefer, las “Elections for U.N. Human Rights Council Underscore the Need for Reform”, Fundación Heritage, Backgrounder No. 2417, 2 de junio de 2010, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2010/06/Elections-for-UN-Human-Rights-Council-Underscore-the-Need-for-Reform; Brett D. Schaefer y Steven Groves, “U.S. Targeted by Human Rights Abusers at Its Universal Periodic Review”, Fundación Heritage, WebMemo No. 3050, 5 de noviembre de 2010, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2010/11/US-Targeted-by-Human-Rights-Abusers-at-Its-Universal-Periodic-Review.

    [15] Para más detalles, véase Schaefer, “Time to Rein in the U.N.’s Budget”.
    [16] Desde la desaparición del Grupo de Trabajo de Compras Públicas de la ONU a finales de 2008, las investigaciones de la ONU sobre mala gestión, fraude y corrupción se han visto seriamente reducidas. Peor aún, en un memorándum interno de Inga-Britt Ahlenius, la ex subsecretaria general de la Oficina de Servicios Internos de Supervisión, acusaba al secretario general de la OMU Ban Ki-moon y sus asociados de minar los esfuerzos para combatir la corrupción en la organización. Véase Schaefer, “The Demise of the U.N. Procurement Task Force”; Inga-Britt Ahlenius, “End-of-Assignment-Report: Note to Secretary General” 14 de julio de 2010, en http://www.foreignpolicy.com/files/fp_uploaded_documents/100719_0_ahleniussummary.pdf (18 noviembre 2010).

    [17] Véase Brett D. Schaefer, “Critical Reforms Required for U.N. Peacekeeping”, Fundación Heritage, Backgrounder No. 2313, 8 de septiembre de 2009, en http://www.heritage.org/research/reports/2009/09/critical-reforms-required-for-un-peacekeeping.
    [18] Por ejemplo, aunque Estados Unidos es un importante, y a menudo el mayor, contribuyente de estas organizaciones y generalmente se sienta en sus consejos de dirección, las organizaciones rechazan con frecuencia permitir a Estados Unidos el acceso completo a sus documentos internos. Dos ejemplos de ello son el Programa de Naciones Unidas para el Desarollo y el Programa Mundial de Alimentos. Véase Brett D. Schaefer y Steven Groves, “Congress Should Withhold Funds from the U.N. Development Program” Fundación Heritage, WebMemo No. 1783, 26 de enero de 2008, en http://www.heritage.org/Research/Reports/2008/01/Congress-Should-Withhold-Funds-from-the-UN-Development-Program; George Russell, “World Food Program’s ‘Sunshine Policy’ Falls Short, U.N. Oversight Panel Says” Fox News, 11 de noviembre de 2010, en http://www.foxnews.com/world/2010/11/11/world-food-programs-sunshine-policy-falls-short-oversight-panel-says/ (18 noviembre 2010).
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