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En medio de la imprecisión de la administración Obama y su política de “reseteo” con la Federación Rusa, la película Five Days of War (Cinco días de guerra) retrata el lado oscuro de Rusia, según el analista de la Fundación Heritage James Carafano.
Con el trasfondo la guerra entre Rusia y Georgia en 2008, la película, dirigida por Renny Harlin y que utiliza testimonios de primera mano, termina con los testimonios de georgianos que han perdido familiares en la guerra y con los informes de Human Rights Watch sobre las atrocidades rusas. Estos relatos inclinaron la balanza de Harlin para adoptar una postura decididamente pro georgiana.
La administración Obama ha estado echándose flores por su política de reseteo con Rusia, describiéndola como uno de sus mayores logros diplomáticos. Si se mira más de cerca, sin embargo, queda claro que el reseteo no ha sido más que una lista de concesiones a un estado cada vez más beligerante y agresivo.
La administración Obama aceptó recortes unilaterales de armas nucleares impuestos por el nuevo Tratado Estratégico de Control de Armas (New START), impuso amplias restricciones al sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos y moderó el tono de su crítica sobre la situación de deterioro en materia de derechos humanos y libertades civiles en Rusia. A cambio, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, llamó a Estados Unidos “parásito” de la economía mundial. ¿Cuál fue la reacción del presidente de Estados Unidos? Dijo que el reseteo es un gran logro. Si ese es el caso, habrá que preguntarse qué tan mal tendrá que comportarse Rusia en realidad para que el Departamento de Estado y la Casa Blanca se preocupen.
Para Georgia, las implicaciones del reseteo han sido graves. Desde la guerra de 2008, Rusia ha estado trabajando para subvertir al gobierno georgiano y desestabilizar la región. Moscú ha reforzado su presencia militar en las regiones secesionistas de Abjasia y Osetia del Sur y sigue apoyando su independencia. Hasta ahora, Estados Unidos ha hecho muy poco para contrarrestar la influencia rusa en la región y en todo el mundo.
Es hora de que la administración Obama ponga en marcha un verdadero reseteo basado en los valores de la libertad y la justicia. La nueva política debería centrarse en apoyar a los grupos disidentes y movimientos de base democrática en la Federación Rusa. Estados Unidos cuenta con herramientas concretas a su disposición, por ejemplo, puede negar visas a empresarios corruptos y fiscales rusos que fabrican pruebas en casos por motivos políticos.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.










