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Se proyecta que el gasto de la asistencia social se dispare durante los próximos diez años, costándole al contribuyente $10.3 billones y llevando a Estados Unidos a la bancarrota.
Para empeorar las cosas, un nuevo estudio revela que Estados Unidos tiene un gran porcentaje de población inmigrante atrapada dentro de ese sistema y eso está teniendo un alto costo en gasto social. Según Steven A. Camarota del Centro para Estudios de Inmigración:
En 2009 (basado en los datos recogidos en 2010), el 57% de hogares encabezados por un inmigrante (legal e ilegal) con hijos (menores de 18 años) utilizó por lo menos un programa de asistencia social, comparado con el 39% para hogares [encabezados por ciudadanos] nacidos en Estados Unidos y que tienen hijos.
Camarota también observa que el bajo nivel educativo entre los hogares encabezados por inmigrantes forma parte del problema:
De los hogares encabezados por inmigrantes que no se ha graduado en la escuela secundaria, el 80% acude al sistema de asistencia social comparado con el 25% de los hogares encabezados por inmigrantes con al menos un título universitario.
Con el gasto en asistencia social según ingresos alcanzando el billón de dólares al año y el 15% (100,000 millones anualmente) del gasto total yendo a hogares de inmigrantes con diplomas de secundaria, limitar la inmigración de mano de obra no calificada es una forma de abordar el problema. Katherine Bradley y Robert Rector de la Fundación Heritage escriben:
La política del gobierno debería circunscribir la inmigración futura a aquellos que sean contribuyentes fiscales netos, que paguen más en impuestos de lo que reciben en beneficios. El sistema de inmigración legal no debería fomentar la inmigración de mano de obra no calificada que aumentaría la pobreza de la nación e impondría vastos nuevos costos a los ya abrumados contribuyentes.
Además, el gobierno no debería facilitar la amnistía o “ciudadanía ganada” a los inmigrantes ilegales ya que eso daría les daría acceso total al sistema de asistencia social de Estados Unidos. De los 11 a 12 millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos, por lo menos la mitad no tiene el diploma de la secundaria. Si esta población consigue la amnistía y acceso a la asistencia social, eso nos llevaría a un alarmante aumento en futuros costos para cubrir sus necesidades.
El crecimiento del gasto de la asistencia social está ya en una trayectoria insostenible; la importación de la pobreza, el no poder reformar el sistema y el crecimiento ilimitado de los derechos a beneficios es una receta para el fracaso.










