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  • La política antienergética de Obama está arruinando a Estados Unidos


    Randall Stilley es testigo de primera mano del programa destructor de empleos de la administración Obama.

    Como presidente y director de Seahawk Drilling, tuvo que despedir a 632 empleados antes de declararse en quiebra — un resultado directo de las políticas antienergéticas del presidente Barack Obama.

    La compañía de Stilley poseía y operaba 20 plataformas para aguas poco profundas en el Golfo de México. Al no haber producción debido a la moratoria ordenada por Obama de no perforar y de la subsiguiente “permitoria” (una moratoria de permisos), Seahawk acabó en la ruina.

    Se trata de un desafortunado ejemplo de cómo la política de Washington está perjudicando empleos en el país y también reduciendo drásticamente la producción de energía en un momento en que los consumidores están pagando $4 por galón de gasolina.

    Afortunadamente, no todo el mundo en la capital de la nación está contento con precios más altos y menos empleos. Hoy la Cámara de Representantes de Estados Unidos considera la primera de varias propuestas de ley que abordan directamente la energía y el empleo. Los legisladores votan hoy sobre legislación que exige a la administración Obama sacar a subasta alquileres usufructuarios de perforaciones petrolíferas y gasísticas que subaste arriendos para petróleo y gas natural en el Golfo de México y en alta mar en el estado de Virginia.

    Es un grato cambio después de la política antiperforación que primero impuso la administración Obama hace un año ya. El 6 de mayo de 2010, entró en efecto la primera moratoria del Golfo, seguida por una prohibición más larga que duró hasta octubre. Pero incluso tras ser levantada, se han concedido pocos permisos de aguas profundas.

    Las implicaciones a largo plazo son desastrosas para América. Eso ha llevado al presidende del comité de recursos naturales de la Cámara, Doc Hastings (R-WA), a buscar un remedio mediante legislación. La votación de hoy aseguraría que las compañías continúen el desarrollo energético al obligar a que haya subastas. Otros dos proyectos de ley acelerarían el proceso de los permisos y crearían un plan de largo plazo para subastas de alquileres usufructuarios en alta mar.

    “Lo que estamos proponiendo es bajar los precios de la gasolina, crear trabajos en América, algo que irónicamente aumentaría los ingresos del gobierno y, finalmente, tras todo el desasosiego que hemos visto por todo el mundo, crear un clima en el que seamos energéticamente independientes o que estemos en camino a la independencia”, explicó ayer el representante Peter Roskam (R-IL).

    Incluso sin la firma del presidente, la legislación ya ha tenido un impacto positivo. Después de ser aprobada en comité, la administración Obama prometió una subasta de alquileres en 2011. (Cada año desde 1958 ha habido al menos una subasta de esas.)

    Pero aunque una subasta es mejor que ninguna, Hastings no está satisfecho. Quiere que la administración Obama haga cuatro subastas antes de junio de 2012  – incluyendo una para la costa de Virginia.

    Al margen de crear más trabajo y descubrir nuevas fuentes de energía, las subastas aportan sumas sustanciales al tesoro federal. En 2008, la industria de petróleo en alta mar pagó $9,400 millones en las nuevas subastas. El año pasado, esa cifra cayó a $979 millones.

    La caída de ingresos es reflejo de las políticas antienergía de la administración Obama. Y las subastas son sólo parte de la equación. Según la propia Agencia de Información de la Energía del gobierno, la producción en el Golfo de México ha caído en 190,000 barriles diarios. Eso también significa menos dinero en derechos pagados sobre los las plataformas en alta mar.

    La administración Obama, enfrentada a las crecientes críticas, ha defendido su política como una precaución de seguridad tras el derrame petrolero del año pasado. Pero un año después, la Oficina de Administración, Regulación y Supervisión de Energía Oceánica (BOEMRE) ha concedido permisos de perforación a tan lento ritmo que es difícil aceptar esa explicación.

    Al mismo tiempo, la  administración Obama y los demócratas del Congreso están buscando nuevas formas de penalizar a los empresas de energía. Como indican los expertos de Heritage Curtis Dubay y Nick Loris, una propuesta del presidente del comité de finanzas del Senado, Max Baucus (D-MT), aumentaría significativamente los impuestos que pagan las compañías petroleras y gasísticas estadounidenses que compiten en el exterior — exactamente el enfoque equivocado con los precios de la gasolina en aumento.

    Mientras tanto, los creadores de empleos como Leslie Bertucci y Randall Stilley continúan soportando el peso de las equivocadas políticas de la administración Obama. Bertucci, quien nos dijo el mes pasado acerca de la lucha de su compañía para sobrevivir, ha tenido que echar mano de sus ahorros personales para evitar despidos.

    Stilley no tuvo tal opción en Seahawk. Y no es optimista sobre el futuro con esta administración.

    Nos dijo que “como americano, uno no quiere mirar al propio gobierno y decir que está perjudicándole personalmente, a la propia empresa y encima haciéndolo de forma irresponsable. No estoy muy orgulloso de nuestro gobierno ahora mismo ni  de la forma en que han manejado esto”.

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

    Posted in Congreso, Economía, Energía y Medio Ambiente, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Opinión, Proteger a América, Soluciones para América