• The Heritage Network
    • Ampliar:
    • A
    • A
    • A
  • Donar
  • La reforma migratoria debería servir para resolver problemas

    En su inminente Discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente Obama abordará, muy probablemente, la descomposición del sistema de inmigración de nuestra nación. Aunque por desgracia, lo único que se espera es que el presidente pida una reforma “de gran envergadura” de la legislación sobre inmigración. Se trata exactamente del mismo enfoque que nunca ha logrado el respaldo del Congreso y que es probable que lo único que consiga es generar una mayor división. Invitamos al presidente a que, por el contrario, adopte un enfoque encaminado a resolver los problemas y acepte de buen grado un debate acerca de cómo encontrar soluciones reales para arreglar las disfunciones de nuestro sistema de inmigración y fomentar una reforma real de la inmigración.

    La reforma migratoria puede avanzar en muchos frentes al mismo tiempo, centrándose en algunas iniciativas de sentido común, para que se empiecen a abordar los retos prácticos que afronta nuestro sistema migratorio. La clave es que, del mismo modo que los muchos aspectos y elementos de la inmigración no son todos iguales y los inmigrantes que llegan a este país no son un bloque monolítico, no existe una normativa integral capaz de abordar todas las cuestiones a la vez. En realidad, una legislación integral, probablemente redactada a puerta cerrada y cargada de medidas destinadas a satisfacer ciertos intereses particulares, empeorará los mismos problemas que busca solucionar. En cambio, un problema diverso requiere soluciones diversas que aborden en su propia forma cada uno de los retos de nuestro sistema de inmigración. Estados Unidos necesita un enfoque integral, no una legislación integral.

    La falta de unas firmes medidas presidenciales

    Hace cuatro años, el entonces candidato Obama prometió que su administración presentaría un proyecto de ley sobre inmigración en su primer año de mandato. Sin embargo, incluso cuando los demócratas controlaban ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca, la administración no llegó a ofrecer ninguna legislación que abordase los problemas de nuestro sistema de inmigración. Ni siquiera la Ley para el Desarrollo, Alivio y Educación de  Menores Extranjeros (DREAM), que contaba con el favor del presidente, recibió un impulso serio por parte de la administración.

    En cambio, a medida que se acercaba el final de su primer mandato, el presidente prefirió abusar de sus “facultades legales discrecionales” para permitir que se suspendieran temporalmente las medidas de deportación contra al menos 1.7 millones de inmigrantes ilegales traídos a este país cuando eran niños. La maniobra no sólo era un abuso de la autoridad presidencial, sino que también eludía el proceso legislativo y debilitaba una propuesta de desarrollo del senador Marco Rubio (R-FL). La política de acción diferida del presidente sirvió para enturbiar el ambiente de colaboración en pro de unas iniciativas de reforma, a la vez que complica los intentos por encontrar soluciones a largo plazo mediante el proceso legislativo.

    Se espera que el presidente impulse un proyecto de ley “de gran envergadura” sobre inmigración en su Discurso sobre el Estado de la Unión del 12 de febrero. Este enfoque ya se ha intentado y ha fracasado. De hecho, desde que Estados Unidos aprobó por última vez en 1986 una legislación tan grande, se estima que se ha cuadruplicado la población de inmigrantes ilegales de Estados Unidos. Y es el mismo enfoque no ha logrado el respaldo de ninguno de los partidos desde que el presidente George W. Bush propusiera por última vez en 2007 una legislación integral sobre inmigración.

    Eso se debe a que los problemas no se resolverán con unos acuerdos conflictivos y que atienden a compromisos políticos. De hecho, los proyectos de ley diseñados para solucionarlo todo, cargados a menudo de beneficios para ciertos intereses particulares y que también a menudo presentan medidas contradictorias entre sí, con frecuencia terminan creando más medidas y quizás más problemas que los que pretendían resolver. Pero tal vez, según la visión de algunos, el fracaso sea la opción preferida, una visión mediante la cual pueden ejercer la demagogia en torno a este asunto y culpar del fracaso a sus oponentes políticos.

    La necesidad de un enfoque que resuelva los problemas

    Con el fin de superar los retos migratorios de nuestra nación no debemos (y no necesitamos) comprometer nuestros principios o nuestra seguridad. Según sus principios fundacionales, esta nación adopta a quienes vienen a este país honestamente, armados de su ética de trabajo y en busca de las promesas y oportunidades del Sueño Americano.

    Sin embargo, hoy en día y a causa de nuestras equivocadas políticas de inmigración, carecemos de un sistema de inmigración justo, ordenado y eficaz. Demasiadas personas viven de forma ilegal mientras que otros, especialmente los inmigrantes más pobres o menos calificados, quedan atrapados en un generoso sistema médico, educativo y de asistencia social que fomenta la dependencia en lugar de la autoconfianza. Los inmigrantes vienen a Estados Unidos buscando una vida mejor y, por tanto, debemos restablecer para todos un país de oportunidad, posibilidad de ascenso social, prosperidad y con las bendiciones de la libertad.

    A diferencia de un proyecto de ley de gran envergadura, un enfoque destinado a la resolución de los problemas, que trate cada uno de los muchos aspectos de nuestro sistema de inmigración dentro de sus propios cauces, es el que puede ofrecer una mejor solución. De esta manera, las reformas pueden avanzar en múltiples áreas al mismo tiempo, así como avanzar hacia unas soluciones significativas y eficaces. Al establecer ese enfoque, los legisladores deberían:

    · Reformar el sistema de inmigración legal. Tales reformas garantizarían que aquellos que deseen venir aquí legalmente puedan hacerlo de una manera justa y eficiente. Se deberían incluir reformas en los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), la racionalización de los actuales programas de obtención de visas y mejorar la entrada de trabajadores calificados, particularmente aquellos educados en Estados Unidos. Para aquellos que se queden, debemos llevar a cabo una política de asimilación deliberada y segura de sí misma.

    · Hacer que la inmigración responda de un mejor modo a las necesidades de la economía. Dichas iniciativas deberían incluir un programa de trabajo temporal basado en objetivos, vinculado a las demandas del mercado y de la población activa y que proporcionaría una fuerza laboral rotatoria y temporal. Un programa de trabajadores temporales no sólo ayudaría a garantizar que se satisficiesen las necesidades laborales de los empleadores, sino que también ayudaría a desincentivar la inmigración ilegal, al proporcionar otra vía de entrada legal, además de empleos.

    · Revitalizar las medidas para el cumplimiento de las leyes nacionales. Medidas y programas como la Discordancia de Datos del Seguro Social, las inspecciones aleatorias de los centros de trabajo, la comprobación de formularios I-9 y E-Verify ayudan a desmotivar la contratación de trabajadores ilegales y envían el mensaje de que el país se toma en serio el cumplimiento de sus leyes de inmigración.

    · Mejorar las iniciativas de seguridad fronteriza. Mediante el uso de tecnologías como aviones no tripulados y cámaras con sensores, la Patrulla de Fronteras puede mejora la monitorización y la detección a lo largo de nuestras fronteras, con el objetivo de una mejor protección de la soberanía de Estados Unidos y de frenar el cruce ilegal de la frontera. La cooperación entre las fuerzas de seguridad mexicanas y las de Estados Unidos, mediante las Fuerzas Especiales de Mantenimiento de la Seguridad Fronteriza y la Iniciativa Mérida, así como asegurarse de que la Guardia Costera de Estados Unidos tiene los recursos necesarios, siguen siendo siendo aspectos esenciales.

    · Reconocer a las autoridades estatales y locales como socios responsables. Mediante programas como el (287)g, que permite que las Autoridades de Aduanas e Inmigración instruyan a las policías estatales y locales para que puedan hacer cumplir las leyes de inmigración federales, las autoridades estatales y locales pueden llevar a cabo iniciativas para el cumplimiento de la ley y trabajar con el gobierno federal para así desempeñar un papel significativo en la política de inmigración.

    Al empezar por los temas en los que estamos de acuerdo en vez de por aquellos que nos dividen, podremos realizar progresos en la reforma de la inmigración y volver a crear un proceso migratorio en armonía con nuestros más elevados principios y nuestras mejores tradiciones.

    Una legislación integral no es la respuesta

    Todo el mundo pierde con una legislación integral: los inmigrantes de nuestra nación, nuestros empleadores y nuestros ciudadanos. En lugar de continuar jugando a la política con la reforma migratoria, los líderes políticos de nuestra nación deberían seguir el camino de la responsabilidad y desarrollar soluciones reales que aborden los principales problemas de nuestros sistemas de inmigración.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

    Posted in Actualidad, Adminstración Obama, Análisis, Congreso, Destacables, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo para América, Opinión, Pensamiento Político, Seguridad