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En un artículo para una web católica, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan (R-WI) ha vuelto a aclarar lo que cree acerca de qué papel debería desempeñar la fe y la doctrina social en la creación de la política pública.
Ryan dice que, en su rol como político, se toma en serio las enseñanzas de su iglesia, especialmente el llamamiento a ayudar a los pobres. Pero no se puede equiparar esta norma moral con el aumento del tamaño del Estado de bienestar.
La doctrina social no es monopolio de un partido político, ni es un imperativo moral que confunde la opción preferencial para los pobres, con una opción preferencial por un gobierno más grande.
Según Ryan, “hay una manera correcta y una manera equivocada de entender” la doctrina social católica y para ponerla en práctica en la arena política. Como él escribe:
“[E]l arzobispo Timothy Dolan de Nueva York, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, me indicó el camino correcto en su amable carta: “La Iglesia hace una contribución esencial a la sociedad cuando enarbola los principios morales para ayudar a orientar y a percatarse de decisiones sobre políticas públicas en una manera convincente “….
Los políticos aplican principios eternos a políticas que necesariamente se ven limitadas por cambiantes circunstancias. Puede que haya diferencia en las opiniones de ciudadanos bien intencionados. Por lo general, no hay una sola política moralmente válida. En cambio, las hay peores y mejores, pidiendo diálogo respetuoso y juicio reflexivo. Los principios morales son dogmáticos, las respuestas políticas son prudenciales.
Esta guía es válida para muchas cuestiones de política pública. Recientemente, las voces religiosas han puesto su atención en el proyecto del presupuesto federal del Comité Presupuestario de la Cámara para el ejercicio fiscal 2012, titulado Senda a la Prosperidad. Cuando se trata de evaluar tales políticas, Ryan, presidente de ese Comité, afirma que el interés primordial del pensamiento social católico es el carácter moral de la sociedad, el cual tiene primacía sobre dólares y centavos. ¿Qué tipo de personas quieren ser los americanos?
Las comunidades religiosas pueden ayudar a los americanos y a sus representantes políticos en la lucha contra esta problemática fundamental. Los líderes religiosos son quizás las más útiles en este importante esfuerzo cuando aclaran conceptos morales importantes y las implicaciones de las propuestas presupuestarias al mismo tiempo que reconocen que las personas de buena voluntad pueden diferir en principios básicos sobre complejas temáticas políticas.
Tanto los que están de acuerdo y los que están en desacuerdo con los detalles de la propuesta presupuestaria de Ryan deberían prestar atención a sus puntos de vista y sobre el provechoso diálogo entre Iglesia y Estado.










