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  • La resolución presupuestaria de Paul Ryan cambia el rumbo de América

    América necesita cambiar el rumbo. Nuestro actual curso es fiscal y económicamente insostenible así como nos arruinará política y culturalmente. Está amenazando el bienestar y futuro de nuestro país.

    La propuesta presupuestaria del presidente del Comité de Presupuestos de la Cámara de Representantes, Paul Ryan (R–WI), por vez primera en los últimos tiempos, sitúa a nuestra nación en un camino diferente y mejor. Se enfrenta a los masivos excesos de gasto de nuestro pasado reciente y a la crisis de los derechos a beneficios que está empezando a dirigir nuestro futuro fiscal. Rechaza la política de dependencia del gobierno, de impuestos altísimos y de la inevitabilidad del declive de la nación. En décadas no ha habido un presupuesto que tuviese el potencial de mejorar de forma tan fundamental la prosperidad de la nación y restituir su inmensa promesa. Hablamos de una monumental propuesta presupuestaria para tiempos monumentales y abre una seria y necesaria conversación sobre el futuro de nuestra nación y su gran legado de libertad, oportunidad y autogobierno.

    La solución de Ryan para la doble crisis de gasto y deuda se alcanza a partir de verdaderas reducciones de gasto y reformas — no con nuevos o más altos impuestos. La propuesta incluye bienvenidos cambios al proceso presupuestario, que es, después de todo, parcialmente responsable por permitir que el gasto se disparase.

    Estos presupuestos recortan el gasto discrecional no relacionado con seguridad — la pequeña parte de los presupuestos para la que el Congreso en realidad prepara un presupuesto — y abordan otras partes, como los subsidios agrícolas y la burocracia federal. También derogan Obamacare. Y lo más crucial: Los presupuestos de Ryan le hacen frente a los programas sociales con cambios transformacionales para Medicare y un sólido planteamiento para controlar los vertiginosos gastos de Medicaid. Estos cambios darán como resultado una economía más fuerte y grande, con mayor creación de empleo, más ahorros e inversión y mayores ingresos salariales por hogar.

    La resolución presupuestaria de Ryan retrotrae el gasto discrecional no relacionado con seguridad a los niveles de 2008 y los congela por cinco años. Los presupuestos recortan las subvenciones empresariales, rebajan las becas Pell, reducen el tamaño de la burocracia federal en un 10% y reforman la compensación de los empleados federales. También frenan el gasto obligatorio dedicando atención al gasto en estampillas de comida y recortando programas de subsidio agrícola que predominantemente van a las grandes agrocorporaciones; eso le cuesta al contribuyente $25,000 millones anualmente, incluso aunque aumenten los ingresos agrícolas.

    En Medicare, Ryan crea un nuevo programa llamado “Apoyo Premium” para todos los futuros jubilados en 10 años. Con este programa, todo afiliado a Medicare recibirá una contribución fija del gobierno para el plan de salud de su elección. Se trata fundamentalmente del sistema que tienen los miembros del Congreso. Los planes de salud y sus proveedores se verían en la necesidad de competir directamente por el dinero de los afiliados. Los datos muestran que una reforma con este método controlaría el crecimiento de los costos de la atención médica a la vez que aumentaría la satisfacción del paciente. Para que esto ocurra, los presupuestos de Ryan garantizan el control de costos mediante un techo en el ritmo de crecimiento del gasto de Medicare.

    Estos presupuestos ponen a Medicaid en un camino fiscalmente más sostenible tanto para los contribuyentes federales como los estatales a través de una transferencia en bloque. La propuesta reemplaza el mecanismo de financiación abierto y sin fin con una contribución federal fija para los estados. Como contrapartida, los estados tendrían mayor flexibilidad para diseñar sus programas para servir mejor a aquellos que los necesitan. Mientras el Congreso cumplimenta los detalles, la mejor forma de poner en funcionamiento los cambios presupuestarios de Ryan sería pasar a madres e hijos actualmente en el deficiente programa Medicaid a opciones más populares dentro de los seguros de salud privados para después concentrarse en dar atención a los discapacitados y ancianos de forma más centrada en las necesidades del paciente.

    Los presupuestos presentados por Ryan por fin empezarían a quitar del piloto automático los derechos a beneficios, forzando al Congreso a considerar los costos a largo plazo de nuevos beneficios sociales más allá de una ventana presupuestaria de diez años. Es importante señalar que los presupuestos de Ryan bloquearían los ahorros conseguidos y requerirían continuos recortes con límites aplicables al gasto durante múltiples ejercicios fiscales, no sólo en gasto discrecional sino para el gasto total del gobierno.

    Por el lado de los impuestos, la resolución presupuestaria se centra en el crecimiento económico reduciendo tipos impositivos clave. El plan reduce el mayor impuesto sobre sociedades del mundo del 35% al 25% y el tipo marginal máximo de ingresos personales al mismo nivel. Un menor impuesto sobre sociedades revertiría el flujo de empleos que exportamos al extranjero y un tipo más bajo de impuestos sobre los ingresos personales mejoraría los incentivos para que los trabajadores y empresas produzcan más y para que los inversionistas y negocios creen más empleos.

    Como en cualquier plan de presupuestos, que es el resultado de un toma y daca, hay también elementos ausentes o partes donde es deficiente. La prosperidad de América depende de la seguridad que proveamos. Esta propuesta presupuestaria, correctamente, no recomienda reducir los compromisos militares de la nación. Esto crea un desafío; la financiación de defensa es inadecuada en estos presupuestos. Los legisladores deberán financiar íntegramente las fuerzas para proteger a América y sus intereses en todo el globo. Hacerlo requiere una media de $720,000 millones por año (ajustado a la inflación) por cada uno de los próximos cinco ejercicios fiscales además de la financiación necesaria para operaciones de contingencia en marcha.. Sin una defensa nacional fuerte, América no cosechará los beneficios de una economía fuerte.

    Aunque estos presupuestos sí frenan el gasto social en Medicaid y estampillas de comida, sigue viendo el resto de los $950 mil millones del sistema de asistencia social de la misma forma asistemática del pasado. En particular, Ryan no ha tocado el Seguro Social, prefiriendo en su lugar dar prioridad a las soluciones por vía rápida y fuera del proceso presupuestario. También ha optado básicamente por dar júbilo a los jubilados: no se tocarán los beneficios para aquellos ya retirados o cerca de ello. Esto también significa que las reducciones de gasto serán más lentas de lo que podrían ser. ¿Eximiremos a tantos baby boomers (la generación de la posguerra) de hacer su parte ante el problema económico más urgente al que nos encaramos? Aunque es políticamente difícil considerar cambios en los beneficios sociales de este grupo, es prácticamente imposible equilibrar los presupuestos en el corto plazo sin tocarlos. Es un debate que debemos tener como nación.

    Pero al final, recordemos dónde estamos y lo que ha alcanzado el presidente del Comité Presupuestario, Paul Ryan. El año pasado, ni la Cámara de Representantes ni el Senado aprobaron la requerida resolución presupuestaria. Este año, el presidente Obama propuso unos presupuestos que más que duplican la deuda nacional. En los primeros presupuestos del nuevo Congreso, Ryan ha construido un camino responsable para resolver la crisis fiscal y económica de nuestra nación. La Cámara de Representantes, el Senado y el presidente ahora deberán hacer lo que les toca para que podamos recuperar el futuro de nuestro país.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Cámara de Representantes, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Impuestos, Opinión, Soluciones para América