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  • La tragedia humana de la inmigración ilegal

    Trasfondo Nº 2568

     

    Resumen: En los últimos 10 años, traspasar ilegalmente la frontera Estados Unidos–México se ha convertido en algo cada vez más peligroso para los que aspiran a inmigrar. Los inmigrantes ilegales se enfrentan al secuestro, asesinato y violación a manos de violentos cárteles de la droga y a traficantes de personas aún más despiadados. Cruzar las traicioneras áreas desérticas expone a los viajeros al agotamiento y deshidratación por el calor. Cientos de personas mueren cada año tratando de cruzar la frontera hacia Estados Unidos. Sin embargo, la inmigración ilegal no solo es peligrosa para los mismos inmigrantes ilegales — es cara para las sociedades y naciones en su conjunto. Para luchar contra la inmigración ilegal y reducir el costo en vidas humanas, Estados Unidos debe adoptar una solución integral al problema aumentando la seguridad fronteriza, mejorando los procedimientos de inmigración legal y sus campañas de diplomacia pública así como promoviendo reformas y haciendo mayores esfuerzos para luchar enérgicamente contra el tráfico de personas en América Latina. La Fundación Heritage presenta aquí un plan con ese enfoque.

    En agosto de 2010, a 72 personas que querían inmigrar ilegalmente desde México las pusieron en filas y las ejecutaron; sus cuerpos fueron hallados en un remoto rancho a tan solo 90 millas al sur de la frontera con Estados Unidos [1]. El grupo de narcotraficantes responsable de los secuestros y asesinatos, Los Zetas, capturaron a sus víctimas cuando atravesaban Tamaulipas, presumiblemente camino a cruzar la frontera ilegalmente hacia Estados Unidos. Cuando las 72 personas se rehusaron a trabajar para los narcos, fueron ejecutadas.

    La violencia contra los que traspasan ilegalmente la frontera se ha convertido en un suceso habitual en las las fronteras marítimas y terrestres en la pasada década. Los crímenes cometidos contra los inmigrantes ilegales incluyen secuestro, robo, extorsión, violencia sexual y muerte a manos de los cárteles, traficantes e incluso cargos corruptos del gobierno mexicano. Cientos de individuos perecen cada año tratando de cruzar la frontera suroeste con Estados Unidos — debido al agotamiento por el calor, por ahogamiento y por caer las manos de la gente equivocada [2]. En México, la violencia contra los inmigrantes ilegales en tránsito explotó desde que el presidente Felipe Calderón empezó su batalla contra las organizaciones criminales transnacionales del país en 2006. A pesar de algún éxito en la lucha contra estas organizaciones, el lento ritmo de la reforma de la justicia y la policía, así como la corrupción rampante, han permitido que el crimen organizado siga prosperando en México. De igual forma, según intenta México aplastar las operaciones de narcóticos, estas organizaciones criminales, de creciente complejidad y multifacéticas, buscan otras fuentes de ingresos, como el tráfico humano y sexual.

    El peligro de las acciones ilícitas no se confina a México. Miles de inmigrantes ilegales intentan alcanzar Estados Unidos anualmente por mar desde islas caribeñas como Cuba, Haití y la República Dominicana. Estas personas se exponen al riesgo del abandono, naufragio y ahogamiento.

    Esta violencia se aumenta por la política inconsistente de la administración Obama que resta importancia a los riesgos de la migración ilegal y por una desorganizada estrategia de seguridad fronteriza en  Estados Unidos. Este problema se ve exacerbado por el inconsistente cumplimiento de las leyes de inmigración en Estados Unidos — lo que crea un poderoso incentivo económico para más inmigración ilegal. La escalada de la violencia, la improvisación de la seguridad de la frontera y el cumplimiento ocasional y caprichoso de las normas de inmigración exigen una estrategia más integral y sólida para combatir el tráfico de seres humanos, la violencia y el enorme número de extranjeros ilegales. Tal estrategia debería incluir los siguientes elementos:

    Seguir alcanzando acuerdos con otras naciones para combatir el tráfico de personas y desmantelar las redes de tráfico en la región.

    Esfuerzos concertados para promover la reforma de la justicia y la policía, así como reformas de libre mercado en toda América Latina que favorezcan economías más saludables y así debilitar el incentivo para emigrar.

    El rechazo a las propuestas de amnistía ya que esto da incentivos a los inmigrantes ilegales.

    Una estrategia organizada para integrar la fuerza laboral fronteriza, la tecnología y otros recursos en un conjunto capaz de responder a las amenazas y disminuir el flujo de extranjeros ilegales que atraviesan la frontera.

    El aumento de la vigilancia doméstica en Estados Unidos y reformas de la inmigración ilegal dirigidas a desmotivar la entrada ilegal; y

    La creación de un programa de diplomacia pública para educar a potenciales inmigrantes ilegales sobre los riesgos de tal viaje y las consecuencias de la entrada ilegal en Estados Unidos.

    Múltiples rutas ilegales

    Para muchos inmigrantes ilegales, su viaje a Estados Unidos no empieza en nuestra frontera sur. México hace las veces de punto de inicio así como de camino de tránsito para personas de toda América Latina buscando la entrada ilegal en Estados Unidos.

    El año pasado, el Instituto Nacional de Migración (INM) de México detuvo y repatrió un total de 62,141 inmigrantes ilegales dentro de las fronteras mexicanas. De los 400,235 individuos que el INM calcula que entran ilegalmente a México cada año, aproximadamente 150,000 — el 37% — tiene por intención entrar a Estados Unidos [3]. Estos individuos viajan desde sus países de origen en la región a la frontera mexicana de 750 millas con Guatemala y Belice. Aunque el terreno es montañoso y selvático, hay pocos puntos de control en la frontera, lo que lo convierte en un hospitalario entorno para los que buscan inmigrar ilegalmente. Sin embargo, en la frontera sur de México empieza un peligroso viaje de unas 2000 millas hasta Estados Unidos.

    Los inmigrantes ilegales también viajan por mar. El pasado año, la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó a 2088 extranjeros ilegales cerca de las costas de Estados Unidos [4]. Aunque las cifras de interceptaciones ha disminuido constantemente en los pasados seis años, estimaciones anteriores indican que miles de personas todavía tratan de hacer el viaje marítimo desde el Caribe cada año [5]. La mayoría de estos inmigrantes navegan desde Cuba, Haití y la República Dominicana y cada una de estas jornadas de viaje está plagada de sus propios peligros.

    Tratar de inmigrar ilegalmente va acompañado de enormes riesgos que incluyen secuestro, extorsión, lesiones y muerte. La inmigración ilegal también impone un enorme costo social a las comunidades y unidades sociales en toda América Latina, tales como las dificultades económicas que supone la ausencia de un miembro de la familia o el costo global del flujo de capital humano al exterior.

    Peligros de la frontera sur

    Aunque las detenciones de inmigrantes ilegales en la frontera sur de Estados Unidos bajaron en más del 50% entre 2004 y 2009, las muertes subieron en más del 50% en esos años [6]. Solo en 2009, el Servicio de Aduanas y Proteccion Fronteriza de Estados Unidos encontró 417 cuerpos en la frontera sur de Estados Unidos [7]. En 2009, en las áreas más mortíferas de la frontera, como el desierto de Sonora, en Arizona, el riesgo de muerte para los que cruzan ilegalmente la frontera era vez y media mayor de lo que había sido en 2004 y con una escalofriante incidencia 17 veces mayor que en 1998 [8].

    Según varias estimaciones, entre el 80% y el 95% de los inmigrantes ilegales emplea traficantes para que les ayuden a cruzar la frontera sur [9]. Aunque los traficantes a menudo facilitan el viaje, también hay riesgos importantes al emplear estas redes. Principal entre las preocupaciones es que se sabe que los traficantes han abandonado a gente que no ha podido seguir al grupo debido a fatiga, lesiones, deshidratación o edad [10]. Además, los inmigrantes que intentan cruzar ilegalmente la frontera sur lo hacen cada vez más frecuentemente por regiones desérticas, donde el fortísimo calor puede llevar a la fatiga extrema y la muerte. Un estudio de la Unión Americana de Libertades Civiles y la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México calcula que el 30% de las 390 personas cuyos cuerpos fueron recuperados en 2008 murieron debido a la exposición al calor extremo [11]. A los que dejan atrás a menudo carecen de comida y agua y tienen pocas probabilidades de supervivencia. A los inmigrantes ilegales también los meten en camionetas, ocultos bajo asientos o infiltrados en camiones para evitar ser detectados. Ahí corren riesgo de muerte y lesiones debido a la asfixia o al vuelco de los vehículos.

    Secuestros

    En 2009 y 2011, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México publicó informes que destacaban el secuestro de inmigrantes ilegales en el país. Los informes fueron compilados a partir de los testimonios de aquellos que alegaban haber sido secuestrados cuando viajaban por México. La CNDH se enteró de 198 secuestros múltiples en el periodo de septiembre de 2008 a febrero de 2009 y 214 secuestros múltiples desde abril a septiembre de 2010. En total, estos casos resultaron en los secuestros de 9,758 personas y 11,333 personas, respectivamente. Estas cifras, sin embargo, representan solo los secuestros ocurridos durante un periodo de seis meses. Dados los recientes hallazgos, es probable que estén ocurriendo en México más de 400 secuestros con más de 22,000 afectados anualmente [12]. En su peor momento, Colombia, la anterior “capital mundial del secuestro”, llegó a ver 3,500 personas secuestradas por año [13].

    Los testimonios de los informes detallan casos en que las personas sufrieron la emboscada de bandas o traficantes y fueron retenidos en casas seguras a la espera de que sus familiares y seres queridos pagasen sus rescates. El montante exigido entre los años 2008 y 2009 variaba de entre $1,500 a $5,000 con un promedio de $2,500. Mientras estaban cautivos, nueve de cada diez víctimas fueron amenazadas de muerte o la de sus familiares. Muchos también informaron de privación de alimentos, ser objeto de palizas, tenerlos atados, amordazados, sin poder ver, drogados o quemados [14].

    Desde 2008 a 2009, el 55% de los secuestros de los que se informó ocurrieron en la parte sur de México, sobre todo en los estados de Veracruz y Tabasco [15]. En 2010, este porcentaje había alcanzado el 67.4% [16]. Para muchos, sin embargo, el mayor riesgo no está a lo largo de la frontera sur de México sino en las líneas de trenes ya que los inmigrantes ilegales que atraviesan el país saltan a los trenes de carga que se dirigen al norte. De hecho, entre 2008 y 2009, de los 2,525 individuos secuestrados y de los que se averiguó el lugar concreto del delito, casi el 98% sucedió en líneas férreas o en trenes [17]. En algunos casos, los maquinistas de tren, ingenieros y guardias de seguridad en los trenes son cómplices en los secuestros de los inmigrantes, permitiendo a las organizaciones criminales o a las autoridades abordar los trenes y secuestrar a los inmigrantes ilegales [18].

    Las bandas criminales son conocidas también por estar a la espera cerca de los puntos de control, donde los inmigrantes ilegales se bajan de los trenes para evitar la identificación. Los miembros de la banda “Mara Salvatrucha”, por ejemplo, se autodenominan “cazadores de inmigrantes” [19]. Organizaciones criminales como la Mara Salvatrucha han ampliado su alcance y están dedicándose de forma creciente al tráfico de personas como medio de lucrarse. Asumiendo que el precio del rescate promedio no haya aumentado incluso más desde 2009 y que anualmente hay posiblemente unos 22,000 secuestros, estos traficantes y organizaciones criminales podrían estar ingresando unos $50 millones al año por el pago de rescate de sus víctimas [20].

    Sin embargo, no son solo las organizaciones criminales mexicanas las que plantean un riesgo para los inmigrantes ilegales. Entre los casos de secuestro del periodo 2008–2009 de los que informó la CNDH, el 59% los llevaron a cabo “coyotes” o “polleros”, según dicen los inmigrantes entrevistados. Durante el mismo periodo, los inmigrantes ilegales que dieron su testimonio también indicaron que las autoridades locales, estatales o federales eran responsables o cómplices en el 2% de los secuestros (cifra que se eleva al 8.9% en 2010) [21]. Sin embargo, a pesar de la prevalencia y los horrores de estos delitos, las víctimas se resisten a presentar quejas. La ley mexicana establece que se pueden conceder visas temporales a los inmigrantes ilegales mientras se completa la investigación, pero la mayoría no son conscientes de este hecho o no quieren interrumpir su viaje para informar del crimen. Otros temen ser deportados si hablan con las autoridades y algunos vuelven a casa tras el trauma o se entregan voluntariamente al INM para evitar caer de nuevo en las manos de las bandas [22].

    Hubo varios casos de secuestros de inmigrantes ilegales con gran impacto en México en 2010, el más horrible de los cuales fue la masacre en Tamaulipas de 72 personas que querían cruzar la frontera. En diciembre del mismo año, 40 inmigrantes ilegales centroamericanos, en gran medida salvadoreños y guatemaltecos, fueron secuestrados de un tren de carga que viaja por México hacia el norte. Presuntamente, el tren, inicialmente con 250 personas, fue detenido primero por “policías y oficiales de migración” que arrestaron a 92 de los inmigrantes ilegales. Después de la parada, aproximadamente 150 viajeros volvieron a subirse en el tren. El maquinista del tren, de la línea estatal Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) exigió dinero a los inmigrantes ilegales. Al parecer, descontento con las cantidades que le pagaron, advirtió que habría “más problemas después”. Luego, el tren fue abordado una segunda vez por hombres armados que secuestraron a 40 de los inmigrantes ilegales aun en el tren. Los viajeros ilegales creen que el cártel de Los Zetas estaba implicado, pero también plantean dudas sobre la posible implicación de las autoridades del gobierno [23].

    Extorsión

    Como parecen indicar el informe de la CNDH y el secuestro de los 40 inmigrantes ilegales centroamericanos, las autoridades estatales y locales son a veces cómplices de tales secuestros. Es más común, sin embargo, que las autoridades intenten extorsionar a los inmigrantes ilegales. Como subraya el experto en la región George Grayson: “Más que implicarse en violencia descarnada, los empleados públicos sin escrúpulos típicamente cobran sobornos [mordidas]” [24].

    La extorsión de tales inmigrantes ocurre más a menudo durante controles ilegales de inmigración. En México, el INM tiene la última palabra para verificar el estatus de los viajeros y arrestarlos. La policía federal, sin embargo, puede llevar a cabo verificaciones a petición del INM.  Según la actual ley mexicana, los miembros del ejército y fuerzas policiales mexicanas no pueden iniciar verificaciones y, de modo parecido a como establece la ley de Estados Unidos, solo pueden detener a un inmigrante ilegal si se detiene al individuo por otra actividad ilegal. Aunque hay reglas estrictas sobre cómo se ha de procedecer en estos controles de inmigración, es habitual no hacer caso de estas normas y otras regulaciones [25].

    Había más casos de extorsión antes de 2008 debido a una ley que establecía que los inmigrantes ilegales podían ser castigados por su presencia ilegal en México con hasta 10 años de prisión. Los empleados policiales o militares utilizaban frecuentemente esa ley para lucrarse, exigiendo sobornos de inmigrantes bajo amenaza de prisión. En 2008, la pena de cárcel para estos inmigrantes se redujo a una multa. Este fue un paso positivo hacia las necesarias reformas. Sin embargo, la corrupción en las filas de las fuerzas del orden sigue siendo rampante y mucha de la región carece de un sistema legal fuerte y estable [26].

    Violencia sexual y tráfico de personas

    Uno de cada cinco inmigrantes que buscan atravesar México es una mujer. Y, sin embargo, al menos el 60% de estas mujeres y chicas experimentarán agresiones sexuales durante sus viajes. Como explica Amnistía Internacional:

    Todos los migrantes irregulares corren el peligro de sufrir abusos, pero las mujeres y los niños — especialmente niños solos — son especialmente vulnerables. Se enfrentan a serios riesgos de tráfico y agresión sexual por criminales, otros migrantes y empleados públicos corruptos…. [P]ocos casos se registran oficialmente y prácticamente ninguno se lleva a juicio…” [27].

    Según algunos expertos en inmigración, el nivel de abuso es tan alto que algunos traficantes exigen a las mujeres que reciban inyecciones anticonceptivas antes de iniciar el viaje para impedir los embarazos como resultado de violaciones [28]. En muchos casos, esta violencia sexual se considera simplemente otro “precio” más que se impone a las mujeres o como medio de amenaza contra ellas y sus familias para conseguir más pagos.

    Al igual que con el caso de los secuestros, muchos informes de violencia sexual pueden estar infravalorando el número total de casos ya que las mujeres a menudo se resisten a informar sobre lo sucedido por miedo tanto a la deportación como por vergüenza. Otro estudio de inmigrantes ilegales en la frontera guatemalteco-mexicana concluyó que al menos el 70% de viajeras ilegales en esa región están sujetas a violencia sexual [29].

    Muchas mujeres que intentan entrar ilegalmente en Estados Unidos y otras economías avanzadas están también en riesgo de convertirse en víctimas del tráfico de personas. Los índices de tráfico humano en América Latina y el Caribe están creciendo rápidamente [30]. Se calcula que 17,500 individuos son infiltrados a Estados Unidos cada año desde zonas de toda América Latina [31]. Aunque el número es alto, no debería ser una sorpresa, dado que la industria del tráfico sexual en la región tiene un valor estimado de $16,000 millones anuales, sin incluir el tráfico de niños [32]. En lo referente a la frontera Estados Unidos-México, los intentos por acabar con los cruces fronterizos ilegales han llevado a que los traficantes tomen medidas más drásticas escoltando a su cargamento humano. Según el Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS), “para evitar la detección de los agentes de patrulla fronteriza americanos, las rutas de infiltración son incluso más peligrosas y por tanto más caras. Para recuperar sus costos, algunos traficantes han vendido inmigrantes indocumentados para trabajo forzoso o prostitución” [33].

    Hay cierto número de trampas para atraer a las mujeres a las redes de tráfico humano — la promesa de matrimonio o empleo, o advertencias para atemorizar sobre la posibilidad de ser secuestrado por traficantes mientras se viaja solo a Estados Unidos, o quedarse sin dinero en el viaje hacia el norte, a la frontera [34]. Los traficantes entonces utilizan la violencia, la violación y las amenazas a las familias de los inmigrantes para conseguir que obedezcan [35]. Como en el caso de los secuestros, la falta de medidas preventivas y de un sistema de justicia eficaz que haga que los delicuentes respondan por sus actos ante las víctimas, niega a las víctimas una fuente legal de protección, lo que provoca que muchas no informen del abuso sufrido [36].

    Lesiones y muerte

    Junto con los riesgos de lesiones y muerte a los que se enfrentan quienes tratan de cruzar por sitios peligrosos de la frontera Estados Unidos–México, muchos inmigrantes ilegales se enfrentan a situaciones extremadamente peligrosas a lo largo de su travesía, especialmente cuando suben a trenes de carga. Estos trenes son conocidos coloquialmente como “la bestia” o “el tren de la muerte” por los riesgos que suponen para los polizones [37].

    Conscientes del riesgo de ser pillados por los maquinistas de trenes u oficiales de migración a lo largo de la ruta, muchos inmigrantes ilegales se suben a los techos de los trenes para evitar ser detectados. Sin embargo, durante el viaje corren el riesgo de dormirse o perder el control y caerse, así como de ser golpeados por los túneles o las ramas de los árboles. Los inmigrantes ilegales corren peligros similares cuando viajan como polizones al agarrarse a los ejes o los topes entre vagones. Muchos son golpeados o heridos por piedras que rebotan bajo el tren, o por quedarse dormidos en el camino. Muchos mueren o pierden miembros al caer a las vías. De igual forma, cuando la gente se oculta en vagones sellados se arriesgan a morir por calor o asfixia en estos “ataúdes ambulantes” [38].

    No hay estimaciones detalladas de los números de heridos o muertos que ocurren en las vías entre localizaciones como Ciudad Hidalgo, Ciudad de México, Veracruz y la frontera Estados Unidos-México [39]. Pero en los albergues a lo largo de las vías férreas, los responsables ven estas heridas demasiado a menudo. En el albergue Jesús el Buen Pastor a las afueras de Tapachula, unos 5,000 heridos pasaron por sus puertas entre 1992 y 2006 [40]. Estos individuos representan solo una pequeña muestra de todos los heridos en las vías de los trenes de carga.

    Más recientemente, también se ha mencionado la preocupación sobre los riesgos de las rutas de autobuses que se dirigen al norte. En abril de 2011, se descubrieron varias fosas comunes en Tamaulipas, la misma región donde se encontró a los 72 inmigrantes muertos el pasado agosto. Una vez más, se cree que la banda de narcos Los Zetas está detrás de los asesinatos.  Originalmente constituida por desertores del ejército que trabajaban como brazo del infame y mortífero Cártel del Golfo, desde entonces Los Zetas se han separado y han evolucionado hasta convertirse en una organización criminal de más amplios intereses, obteniendo beneficios no solo del tráfico de drogas sino también de la extorsión, secuestros y robo de petróleo. Esta vez, parece que han pasado al secuestro de jóvenes varones en autobuses de línea como forma de conseguir nuevos reclutas a la fuerza. Justo como en agosto de 2010 los  que se rehusaron, fueron asesinados. Más escalofriante aun, en otro caso de corrupción de agentes policiales, se arrestó al menos a 16 oficiales como presuntos cómplices en los homicidios [41]. El 15 de abril de 2011, se recuperaron 145 cuerpos de las fosas mientras que en todo México las familias intentan saber si sus seres queridos están entre los muertos [42].

    Tragedia en el mar

    En 2010, la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó a 2,088 inmigrantes ilegales camino de las costas de Estados Unidos [43]. Aunque el número de intercepciones ha disminuido constantemente en los pasados seis años, estimaciones previas valoran en hasta 50,000 las personas que anualmente intentan hacer el viaje marítimo ilegalmente desde el Caribe [44]. La mayoría de estos viajeros salen de Cuba, Haití y la República Dominicana.

    La travesía cubana. En 1980, los americanos llegaron a estar muy familiarizados con la imagen de los balseros cubanos que huían de su isla nativa con la esperanza de llegar a las costas de Estados Unidos. Durante lo que se conoció como el desembarco de Mariel, aproximadamente 125,000 personas abandonaron Cuba, camino de la Florida en un periodo de seis meses. Fidel Castro declaró que cualquiera que quisiera ir a Estados Unidos era libre de subir a un bote en el puerto de Mariel y dejar Cuba [45]. Aunque los nacionales cubanos habían estado abandonando Cuba en número significativo desde la revolución cubana, el desembarco de Mariel fue el primer gran flujo de inmigrantes cubanos a Estados Unidos [46]. No sería el último.

    En 1994, otro masivo flujo de emigrantes cubanos se aproximó a las costas de Estados Unidos cuando Castro anunció que la Guardia Fronteriza cubana no impediría a nadie dejar el país. Durante la crisis de los balseros, la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó aproximadamente a 8,560 cubanos en el Estrecho de la Florida como parte de la Operación “Able Vigil” [47]. Durante 1994, los refugiados cubanos que fueron recogidos en el mar por la Guardia Costera fueron llevados a territorio americano y se les permitió permanecer en Estados Unidos. Después de este segundo flujo de inmigrantes, Estados Unidos y Cuba declararon en un acuerdo de “normalización” sobre política inmigratoria que Estados Unidos ya no recogería cubanos en el mar para llevarlos al continente. Entonces empezó la política conocida como “Pie mojado, pie seco” en 1995. Los cubanos interceptados en el mar serían ahora repatriados a Cuba o, si mostraban un temor creíble de persecución, retenidos en Bahía de Guantánamo mientras buscaban asilo o refugio en un tercer país. Solo a los que alcanzaran suelo de Estados Unidos se les permitiría permanecer aquí [48].

    La adopción de la política “Pie mojado, pie seco” cambió drásticamente la naturaleza de la inmigración cubana a Estados Unidos. Antes de 1995, el objetivo de aquellos que huían de Cuba era simplemente salir de la isla y esperar a los rescatadores de Estados Unidos en el Estrecho de la Florida. Así, muchos de los medios de transporte fueron balsas, botes, incluso embarcaciones de poliestireno o cámaras neumáticas. Estas naves presentaban múltiples peligros, como el riesgo de vuelco y ahogamiento, deshidratación, agotamiento y falta de alimento. Las estimaciones indican que durante la crisis de los balseros, entre el 25% y el 75% de los cubanos que intentaron hacer la travesía murieron en el mar [49].

    Bajo la actual política inmigratoria, los cubanos deben ahora cruzar las 90 millas desde la isla a la costa de la Florida y alcanzar suelo americano antes de ser admitidos en el país. Consiguientemente, los cubanos han buscado la ayuda de traficantes y lanchas rápidas, naves largas y estrechas diseñadas para alcanzar grandes velocidades y así burlar los navíos de la Guardia Costera, rebajando por tanto el riesgo de deshidratación y ahogamiento asociado a viajes más largos [50]. Muchas de las lanchas son financiadas no por los mismos individuos sino por sus familiares en Estados Unidos que pagan hasta $10,000 por persona [51]. Por tanto, en gran medida, el tráfico de personas desde la isla está apoyado por cubano-americanos que pagan para traer a sus familiares a Estados Unidos con la esperanza de explotar la actual política de inmigración. Al mismo tiempo, los inmigrantes ilegales cubanos recurren a saltar de isla en isla, pasando primero por la República Dominicana y luego Puerto Rico para evitar ser detectados [52].

    Estos nuevos métodos conllevan varios nuevos riesgos. Primero, se sabe de traficantes que abandonan su “carga” humana o fuerzan a las personas a su cuidado a nadar hasta tierra cuando corren el riesgo de ser interceptados. En 2002, se encontró sin comida ni agua a 17 cubanos en Cayo Sal, una isleta deshabitada en las Bahamas. El traficante les dijo que volvería por ellos tras encontrar combustible pero nunca regresó [53]. Además, los traficantes ansiosos de entregar su cargamento y recibir su pago se han vuelto más agresivos en sus encuentros con la Guardia Costera, desembocando en muerte y lesiones entre los pasajeros. En 2006, un sobrecargado bote de cubanos trató repetidamente de embestir una lancha de la Guardia Costera que intentaba interceptarlo. Un inmigrante murió como resultado [54].

    Quizá el caso mejor conocido de reciente memoria cubano-americana es el de Elián González. En noviembre de 1999, pescadores locales encontraron a Elián, un niño de 5 años, en una cámara neumática a tres millas de la costa de Fort Lauderdale, Florida [55]. El niño era parte de un grupo de 11 personas que estaban viajando clandestinamente desde Cuba a Estados Unidos cuando la improvisada nave se volcó. Nueve personas, entre ellas la madre de Elián, murieron. Tras ser rescatado por pescadores, Elián fue entregado a la Guardia Costera. A pesar de estar en vigor la política “Pie mojado, pie seco”, la  Guardia Costera optó por llevarlo a la costa para recibir atención médica ya que había flotado solo por dos días sin agua ni comida [56]. Los familiares de Elián en Miami, un sinnúmero de grupos de refugiados y otros exiliados cubanos, lucharon por manterlo en Estados Unidos, alegando que su madre había muerto tratando de liberarlo de la opresión gubernamental [57]. Finalmente, la Corte Federal de Apelaciones del 11° Circuito dictaminó que se le devolviese a su padre en Cuba y la entonces Procuradora General de la República Janet Reno ordenó un asalto para sacar a Elián del domicilio de sus familiares en Miami. Más de 10 años después, Elián sigue siendo un símbolo del infortunio de los refugiados ilegales cubanos, mientras que la muerte de su madre y otros balseros sirve como recordatorio de los grandes peligros de la travesía.

    Hoy, la política “Pie mojado, pie seco” sigue siendo un incentivo que promueve la inmigración ilegal cubana. El Congreso, sin embargo, tiene que ponerse de acuerdo sobre una revisión de esta política debido a la constante represión política en Cuba y la existencia del régimen de Castro.

    Travesías haitianas y dominicanas. La experiencia haitiana de hoy en gran medida emula la de los primeros emigrantes cubanos. Haití, con un PIB per cápita estimado en solo $1,200 y con un 80% de la población por debajo del umbral de pobreza, ha sido durante mucho tiempo la nación más pobre del hemisferio occidental [58]. Siendo así, la economía haitiana no puede sustentar fácilmente redes de tráfico de personas como la cubana. Estas redes exigen amplia coordinación y recursos, lo que fuerza a los traficantes a fijar altos precios que pocos haitianos pueden pagar. La mayoría de los haitianos, por tanto, intentan cruzar las casi 700 millas entre Haití y la Florida sin ayuda.

    La distancia en sí, más de siete veces la distancia entre Estados Unidos y Cuba, hace el viaje significativamente más peligroso para los viajeros haitianos. Esto es especialmente cierto dado que muchos navíos se hacen a la mar sin equipo de navegación, ni brújula ni mapas. Muchos de aquellos que navegan tienen poco o ninguna experiencia náutica. En su mayor parte, simplemente siguen los vientos del norte y esperan encontrarse con la costa de la Florida. Junto con el hecho de que la mayoría lo intenta en pequeños botes de vela, esto plantea la pregunta de cuántos haitianos mueren en el mar cada año [59]. Según las estimaciones de la Guardia Costera de Estados Unidos, el índice de éxito de estas pequeñas embarcaciones no alcanza el 50% y a menudo raya en un 25% [60]. Vientos de 25 a 31 millas por hora (de 22 a 27 nudos), por ejemplo, pueden causar olas de entre 8 y 13 pies, fácilmente destrozando estos medios improvisados y poco marinos, lanzando a sus pasajeros al mar [61].

    A diferencia de los cubanos, los inmigrantes haitianos son automáticamente repatriados a Haití. Lo mismo es cierto de los inmigrantes dominicanos intentando cruzar las aproximadamente 90 millas del Canal de la Mona entre Puerto Rico y la República Dominicana. Desde Puerto Rico, estos inmigrantes intentan viajar a la Florida. La  República Dominicana tiene un PIB per cápita de más de siete veces el de Haití [62]. Mientras que el 42.2% de la República Dominicana está por debajo de la línea de pobreza, la economía es mucho más capaz de sostener redes organizadas de tráfico de presonas [63]. Por las noches, los traficantes dominicanos utilizan “yolas”, pequeños botes, para evitar la detección. Estos botes van a menudo sobrecargados, haciéndolos extremadamente peligrosos y que se vuelquen muy fácilmente, al igual que ocurre con los haitianos. Al final, no hay forma de saber cuántos de estos botes vuelcan o se hunden en el mar cada año.

    De isla en isla. El pasado año, la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó a 422 cubanos, 1,377 haitianos 140 dominicanos en aguas de Estados Unidos [64]. Desde 2004, el número de individuos interceptados ha disminuido de 10,899 a 2,088 en 2010 [65]. Para interceptar y detener a estos inmigrantes ilegales, la Guardia Costera mantiene un despliegue de navíos y aeronaves en el Estrecho de la Florida, el Paso de Windward y el Canal de la Mona [66]. Las interceptiones de la Guardia Costera se realizan tanto por razones humanitarias, bajo la Convención Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar, como por razones de mero orden legal. Otras medidas disuasorias incluyen la activa repatriación de haitianos, dominicanos y ciertos inmigrantes ilegales cubanos, la persecución legal de traficantes y campañas de diplomacia pública en los medios de comunicación de las naciones de origen.

    Para evitar que los intercepten algunos inmigrantes ilegales recurren a ir de isla en isla. Se sabe que los haitianos, por ejemplo, viajan a las Islas Turcas y Caicos, las Bahamas o Bermuda antes de intentar llegar a su destino final en Estados Unidos [67]. Otros han pasado, de forma creciente, a rutas de tierra a través de México.

    Conocida comúnmente como la ruta del pie polvoriento, haciendo un juego de palabras con la política “Pie mojado, pie seco”, el paso terrestre se ha convertido en el medio preferido de entrada para la mayoría de cubanos y otros en las islas caribeñas, según múltiples fuertes [68]. Este cambio en los patrones de migración coincide con la disminución de intercepciones marítimas.

    Todo lo que los cubanos en fuga deben hacer es alcanzar la frontera Estados Unidos-México y presentarse ante los agentes del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Al llegar a suelo americano, incluso si es tan solo en un punto de entrada, un cubano puede, en general, reclamar los beneficios de la política del Pie seco y entrar en Estados Unidos tras ser puesto en libertad bajo palabra [69]. En 2007 llegaron 1,044 cubanos a la costa de Florida, 2,868 fueron interceptados en el mar y 11,126 viajaron a través de México hasta alcanzar la frontera de Estados Unidos [70]. En octubre de 2008, México empezó con una política de repatriación de todos los cubanos que llegan al país sin los documentos apropiados [71]. Tanto en México como en Estados Unidos, todas las demás nacionalidades se enfrentan a la repatriación automática.

    La mayoría de los inmigrantes que eligen la ruta del pie polvoriento para entrar a Estados Unidos son cubanos o dominicanos. Esto es en gran medida debido a la duración y complejidad del viaje que exige redes de tráfico altamente organizadas que organicen la travesía. La típica cuota a pagar está entre $10,000 y $15,000 por persona [72]. Según el Instituto Nacional de Migración (INM) de México, las autoridades mexicanas interceptaron y deportaron a 337 inmigrantes de origen caribeño el año pasado [73]. Estas cifras, sin embargo, representan solo aquellos atrapados por las autoridades. El número total de los inmigrantes caribeños que intentan viajar a Estados Unidos a través de México es probablemente mucho mayor.

    Aunque la distancia entre México y la República Dominicana puede ser de más de mil millas, la distancia entre Cuba y Quintana Roo, popular lugar donde muchos llegan, es solo de 120 millas. Una vez que alcanzan suelo mexicano, sin embargo, los inmigrantes confrontan los mismos peligros que otros mexicanos y centroamericanos que viajan al norte. Además, estos inmigrantes son objetivo específico de secuestros y extorsión. Esto es particularmente cierto para los cubanos, ya que las bandas criminales y los oficiales corruptos se han dado cuenta de que los gastos de muchos de estos inmigrantes los cubren familiares acomodados en Estados Unidos y procuran obtener rescate u otros pagos. Los inmigrantes ilegales también se enfrentan a la violencia en la Península del Yucatán, donde los traficantes compiten por el negocio y por entregar su cargamento humano a toda costa [74].

    El 11 de junio de 2008, por ejemplo, criminales armados se hicieron con un bus que transportaba a 33 cubanos interceptados en aguas mexicanas y estaban siendo llevados a un centro de detención de inmigrantes en Chiapas. Los oficiales mexicanos culparon del incidente a traficantes con base en Miami que intentaban entregar su cargamento en Estados Unidos y recibir el pago por ello [75]. En 2010, las autoridades mexicanas rescataron a seis rehenes, inmigrantes ilegales cubanos, en Cancún. El año anterior, 14 inmigrantes cubanos fueron maltratados y golpeados en un domicilio abandonado, también en Cancún [76].

    Costos de la inmigración ilegal para la sociedad

    El impacto de la inmigración ilegal es de largo alcance y repercute profundamente en el país de origen, cobrando un alto precio a comunidades y unidades sociales de toda Latinoamérica. Este aspecto es a menudo olvidado a pesar de sus efectos negativos a largo plazo. En Latinoamérica, el mayor porcentaje de inmigrantes ilegales son varones entre los 30 y 50 años [77]. Muchos de estos hombres dejan sus hogares motivados por la esperanza de tener mejores oportunidades económicas. Una vez en su país de destino, buscan trabajo para conseguir dinero que enviar a sus familias. Estas remesas de dinero han demostrado proveer de beneficios claros a las familias de los países de origen. Las remesas dan paso a mayores oportunidades en vivienda, adquisición de alimentos así como acceso a educación y atención médica, pero también despiertan un interés consumista en favor de la inversión [78]. En conjunto, en el Caribe y América Central, las remesas suponen una parte significativa del PIB. En Haití y Honduras, por ejemplo, las remesas son el 25% del PIB. A la vez, estas remesas no contribuyen al crecimiento de largo plazo de los países receptores. En último término, mientras que en el corto plazo las remesas reducen la pobreza, en el largo plazo perjudican a las comunidades de origen ya que la economía local pierde trabajadores, algunas veces incluso altamente calificados, asimismo alteran las estructuras familiares y sociales de la localidad. Este flujo de salida hace que se pierda capital humano y reduce el potencial total de crecimiento económico del país [79].

    Además, en América Latina, cuando un hombre deja su familia, la familia entra en un periodo de “negociaciones informales” sobre quién asume el rol de “cabeza de familia” [80]. A menudo es la madre, la esposa o el hijo mayor. Cuando una mujer busca cubrir ese puesto, debe superar barreras culturales y sociales de fuerte raigambre, especialmente cuando se trata de acceder al mercado laboral [81]. Con frecuencia, estas dificultades pueden limitar la capacidad de quien es cabeza de familia para sustentarla.

    Los efectos perjudiciales de la migración parcial de la familia también son  muy preocupantes. La ausencia de un solo miembro de la familia, como cuando el padre la abandona, puede crear un gran vacío en ella. El impacto psicológico puede ser enorme para una esposa que pierde a su esposo o un hijo que pierde a su padre. Un niño podría basar su filosofía de la educación, el trabajo y la responsabilidad personal a partir de las acciones de su padre, lo que puede potencialmente resultar en que emule la migración ilegal del padre [82].

    Los miembros de la familia que quedan atrás también debe enfrentarse al riesgo de perder a sus seres queridos para siempre, sin saber jamás qué ocurrió. Si matan a un inmigrante ilegal, sus familiares pueden no enterarse nunca de su suerte, solo que las remesas dejan de llegar y que ya no tienen apoyo financiero.

    La respuesta de Estados Unidos

    La tragedia humana de la inmigración ilegal ha sido tildada de crisis humanitaria por grupos que van desde la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) al Centro de Política de Inmigración [83]. En vez de proponer soluciones serias para asegurar la frontera y combatir la violencia y el tráfico de personas, sin embargo, tal designación se ha utilizado para extraer la conclusión equivocada — que Estados Unidos necesita menos, no más, vigilancia fronteriza.

    Es probable que el aumento de seguridad de la frontera haya creado, hasta cierto punto, un “efecto embudo” entre las rutas de la inmigración ilegal [84]. La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos ha admitido que algunos de estos cambios en los patrones de inmigración surgen por el aumento de infraestructura táctica a lo largo de la frontera y el ahora casi completado muro fronterizo empuja a los inmigrantes ilegales a áreas menos pobladas y más peligrosas [85]. De hecho, del total de muertes en la frontera, alrededor de un 75% se puede atribuir al aumento de muertes en el desierto de Arizona, donde las muertes del sector de Tucson — que cubre unas 262 millas de la frontera entre Arizona y México — aumentaron de 11 en 1998 a 216 en 2005 [86].

    Pero la respuesta a este trágico problema es continuar el proceso de integración de los recursos fronterizos — personal, infraestructura, tecnología y cooperación federal con las fuerzas de la ley estatales y locales — para formar una fuerza cohesionada que pueda desmotivar la inmigración ilegal, combatir a los cárteles de la droga y otras operaciones delictivas, y subsiguientemente disminuir los niveles de violencia y tráfico humano.

    La administración Bush dio luz verde a grandes inversiones en seguridad fronteriza en 2006. Estó aumentó el énfasis en la seguridad e incluyó más recursos humanos, casi 700 millas de valla, nueva infraestructura física y tecnológica y otros despliegues tecnológicos que tenían por objeto el cierre de los agujeros de la frontera. Aunque este fue un gran trabajo para la consecución del objetivo de hacer más segura la frontera sur, todavía siguen los fallos y la administración Obama necesita desarrollar una nueva estrategia para acabar el trabajo. Por ejemplo, se deberían esbozar con cuidado las inversiones para cierto número de tecnologías que pueden complementar el trabajo de la Patrulla Fronteriza.

    Sin embargo, la administración Obama continúa alegando que la frontera es “más segura que nunca”. Esto nos viene de una administración que ha cancelado tecnologías clave como SBInet, un conjunto de cámaras y sensores que darían a la Patrulla una imagen operacional de la frontera. Es esencial que la administración Obama decida el proceso de definición de los requisitos para que la Patrulla Fronteriza pueda sacarle partido a  las futuras inversiones tecnológicas en seguridad fronteriza.

    Es profundamente preocupante que esta administración continúe erosionando los intentos domésticos de hacer cumplir la ley que disuadirían a los inmigrantes ilegales de arriesgar sus vidas para entrar ilegalmente en Estados Unidos. En vez de eso, la administración promueve la amnistía. El cumplimiento laxo de las leyes inmigratorias actúa como fuerte imán para aquellos que buscan trabajo en Estados Unidos. La amnistía solo sería un incentivo añadido para la entrada ilegal y además saturaría las medidas de seguridad fronteriza. En vez de eso, si se toman pasos para acabar con las deficiencias en la frontera y se toma en serio el cumplimiento de la ley en el país, Estados Unidos puede crear un activo freno disuasorio para posibles inmigrantes ilegales.

    Estados Unidos debe también combinar ese esfuerzo con mayor cooperación entre agencias de la ley de Estados Unidos y Latinoamérica. Se deberían ampliar la cooperación como, por ejemplo, las Fuerzas de Trabajo para la Seguridad Fronteriza (BESTs). Las BESTs reunen fuerzas locales, estatales, federales y extranjeras, ayudando a promover la colaboración y dando apoyo a las medidas que fortalecen la frontera contra las amenazas de seguridad y el tráfico criminal, a la vez que disminuyen la inmigración ilegal e impulsan el comercio legítimo.

    Contra el tráfico ilegal

    Más allá de las medidas de seguridad puramente físicas, Estados Unidos debe mantener una sólida estrategia contra el tráfico de personas. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), la principal agencia encargada de desmantelar las redes de tráfico e inflitración de personas, es testigo de “un aumento de la toma de rehenes, incidentes de extorsión mediante la fuerza o amenaza de lesiones, el uso de armas de fuego por parte de los traficantes de personas y de los accidentes mortales de vuelco de vehículos con extranjeros ” [87]. La a menudo completa indiferencia de los traficantes por la vida humana convierte la misión del ICE en una de la máxima importancia.

    El ICE trabaja para desmantelar la infraestructura de las redes de tráfico de personas. Su programa STAMP, por citar uno, ataca las ganancias de estas organizaciones delictivas [88]. El programa se centra en medidas contra el lavado de dinero y en la incautación de bienes de los criminales para combatir el tráfico de personas, estimado en unos $6,600 millones. STAMP también sigue el rastro del dinero que dejan las redes para identificar y localizar a los miembros [89].

    Se han utilizado otros programas y operaciones para desmantelar la infraestructura de transporte de estas redes de tráfico de personas. Un ejemplo es la “Operación a Plena Vista” del ICE. En cooperación con la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de México, el ICE investigó a las compañías de transporte de línea que se creía estaban implicadas en el movimiento de extranjeros ilegales al norte de Nogales hacia las áreas de Phoenix y Tucson y después otras ciudades tan al norte como Chicago y Nueva York. La operación resultó en el arresto de 47 sospechosos y se pudo incriminar a varios miembros de alto nivel de las organizaciones de tráfico ilegal de Phoenix, Tucson, Nogales y el norte de México [90].

    Diplomacia pública

    Tanto a lo largo de la frontera suroeste como en lugares de la ruta al norte, abundan las señales y los avisos de los peligros de la migración ilegal. El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos tiene un programa conocido como Iniciativa de Seguridad Fronteriza (BSI) en la frontera sur. Comenzando en junio de 1998 y operando en cada sector de la frontera suroeste, la BSI intenta educar a la gente sobre los peligros de la inmigración ilegal y garantizar la seguridad e integridad de aquellos que entran a Estados Unidos, al margen del tipo de inmigración [91].

    Además de carteles y rótulos publicitarios, Estados Unidos ha colaborado con los países de toda Latinoamérica y el Caribe para usar medios de comunicación social en campañas de relaciones públicas dirigidas a educar a los ciudadanos sobre los riesgos de la inmigración ilegal.

    En la República Dominicana, por ejemplo, Estados Unidos colaboró con el gobierno dominicano para crear una campaña en los medios con entrevistas grabadas de personas que perdieron a sus familiares en el mar [92]. Como parte de la BSI, la Patrulla Fronteriza también tiene un programa “No más cruces en la frontera” (NMC). Puesta en marcha en 2004, la NMC llega a ciudadanos de toda Latinoamérica a través de anuncios en la televisión, radio y prensa impresa. Como la campaña dominicana, la NMC intenta educar e informar a la gente sobre los peligros de la inmigración ilegal y de contratar a las mafias [93].

    Como parte de la NMC, Estados Unidos ha editado un CD para las emisoras de radio locales de todo México titulado “Migracorridos”. Las canciones del CD narran los peligros y riesgos que encuentran los inmigrantes ilegales mexicanos en su viaje a Estados Unidos [94]. Estos programas han sido bien recibidos en México.

    Después de las muertes en febrero en el área de San Diego, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos propuso colaborar con oficiales mexicanos para patrocinar anuncios publicitarios en México. Tales anuncios ilustran los riesgos de la inmigración ilegal antes de que las personas comiencen su viaje [95].

    Reformas en México y América Central

    En los últimos años, los programas de apoyo a las reformas judiciales y de las fuerzas policiales han recibido mayores niveles de apoyo por parte del gobierno de Estados Unidos. Bajo el paraguas de la Iniciativa Mérida, la Iniciativa de Seguridad Regional de América Central (CARSI) y la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe (CBSI), las agencias federales americanas dan soporte a una amplia variedad de programas pensados para la reforma institucional. Una porción del total de $1,300 millones presupuestados para la Iniciativa Mérida en México desde su creación tiene por ánimo proveer asistencia técnica a las fuerzas policiales y formación para mejorar los procesos de investigación de antecedentes. Además, al menos $207 millones de la ayuda asignada en el ejercicio fiscal 2011 bajo la Iniciativa Mérida tiene por objeto específico uso para la mejora de la eficacia y eficiencia judiciales, coordinar esfuerzos para mejorar la capacidad de la fiscalía y mejorar la gestión de cortes y prisiones [96].

    Tomando como modelo la Inciativa Mérida, CARSI incluye cláusulas similares para la reforma institucional. Además de proporcionar formación y apoyo técnico a los oficiales policiales en siete países centroamericanos, CARSI también financia programas de protección policial en comunidades para aumentar la confianza local en las fuerzas policiales. En Guatemala, por ejemplo, la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos y la Oficina de Asuntos de Narcóticos Internacionales y Aplicación de la Ley del Gobierno de Estados Unidos han desarrollado un programa piloto llamado Villa Nueva para aumentar la confianza pública en las fuerzas de la ley. Para abordar el índice de impunidad del 90% que hay en Centroamérica, CARSI también tiene líneas presupuestarias de ayuda para identificar debilidades en el sistema judicial y mejorar la capacidad investigativa [97]. Desarrollada en 2010, la CBSI establece programas paralelos en Haití, la República Dominicana y otros lugares de la región.

    Qué debería hacer Estados Unidos

    Para combatir el problema de la inmigración ilegal y reducir el costo en vidas humanas, Estados Unidos debe adoptar una política completa de aumento de la seguridad de la frontera y mejorar los procedimientos para la migración legal y sus campañas de diplomacia pública, así como promocionar reformas y hacer mayores esfuerzos para combatir el tráfico de personas en Latinoamérica. Tal política debería comportar:

    Mejoras de la seguridad fronteriza. El Departamento de Seguridad Interior y el Congreso deberían definir varias soluciones que puedan responder a las múltiples amenazas de la frontera, que van de drogas  a migración ilegales. Esto debería incluir inversiones en tecnologías como aeronaves no tripuladas y cámaras o sensores que diesen a la Patrulla Fronteriza capacidades mejoradas de monitorización y detección. Además, la cooperación de las fuerzas policiales americanas y mexicanas a través de las Fuerzas de Trabajo para la Seguridad Fronteriza y programas relacionados de la Iniciativa Mérida, son esenciales. A la vez, el Congreso y la administración deberían asegurar que la Guardia Costera de Estados Unidos tiene navíos y personal adecuados para cumplir sus misiones e interceptar los inmigrantes ilegales en el mar.

    Incorporación de elementos contra el tráfico de personas en las reformas de la justicia y la policía en México y Centroamérica. Estados Unidos debería continuar los programas que ayuden a reformar y profesionalizar las agencias policiales mexicanas y centroamericanas y fortalecer las reformas judiciales para reducir la impunidad, combatir la corrupción y promover el Estado de Derecho. Tal como se propone ahora, la extensión de la Iniciativa Mérida (Mérida 2.0) se centra en el tráfico ilícito de drogas y la infraestructura de la frontera. Dadas las crecientes interconexiones entre tráfico de drogas y personas, también se debería incluir elemenos de la lucha contra el tráfico de personas y atacar actividades que facilitan y explotan los movimientos ilegales de inmigrantes.

    Un enfoque integral y regional para combatir las redes de tráfico de personas y de drogas. Estados Unidos debería poner interés en desarrollar una estrategia integral y coherente para combatir a las organizaciones criminales transnacionales implicadas en el tráfico de drogas y personas en el corredor México-Centroamérica y en el Caribe. Como antes, el Congreso debería continuar presionando a la administración Obama para que integre los cuatro programas clave de seguridad regional — la Iniciativa Mérida, el Plan Colombia, CARSI y CBSI — en una sola estrategia dirigida al espectro completo de amenazas ilegales desde el tráfico de narcóticos y el terrorismo hasta la migración ilegal. Se debería reconocer que, aunque los que buscan inmigrar ilegalmente pueden ser víctimas del crimen organizado, también están cometiendo un delito al intentar entrar en Estados Unidos ilegalmente.

    Rechazo de las propuestas de amnistía. Conceder una amnistía a millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos no solo empeoraría los problemas que el país ya tiene con la inmigración ilegal. Estados Unidos aprendió esta lección en 1986 cuando el Congreso concedió una amnistía en masa para casi tres millones de inmigrantes en Estados Unidos en aquel momento. La amnistía solo sirvió como incentivo para la inmigración ilegal, alentando que una nueva oleada de personas viniesen ilegalmente. La administración debe rechazar los llamados a la amnistía y en su lugar emplear medidas para detener a los migrantes que crucen ilegalmente las fronteras de Estados Unidos.

    Programas para detener el “efecto empujar-jalar” que promueve la inmigración ilegal. La inmigración ilegal es en gran medida el resultado del “efecto empujar-jalar” que causan las economías de lento crecimiento en América Latina y por la necesidad de trabajadores en Estados Unidos. Para detener esa tendencia, Estados Unidos debería poner en marcha un programa piloto de trabajadores temporales, con medidas orientadas al mercado, para atender la demanda americana de trabajadores, dando a las empresas de Estados Unidos una fuerza laboral fiable, rotatoria, que provenga del exterior. Tal programa podría atender las necesidades de la economía americana y también apagar el impulso de la inmigración ilegal. Además, propulsar reformas económicas de libre mercado en Latinoamérica podría ayudar a fortalecer las oportunidades económicas en la región y reducir la necesidad de que las personas busquen empleo en el extranjero para cubrir sus necesidades y las de sus familias.

    Fortalecimiento de las medidas en el interior de Estados Unidos. Desde el comienzo, la administración Obama ha erosionado medidas policiales clave en el interior del país, llegando incluso a abandonar el programa de verificación del Seguro Social que notificaba a los empresarios cuando contrataban trabajadores cuya información personal no coincidía con los registros del Seguro Social y les informaba de sus obligaciones legales, además de promover cambios que han debilitado el programa 287(g), que permite a Inmigración y Control de Aduanas formar a policías estatales y locales para hacer cumplir las leyes federales de inmigración. De igual forma, la administración ha reducido las acciones sancionadoras contra extranjeros no delincuentes en el interior de Estados Unidos. Estos actos menoscaban los esfuerzos por detener la inmigración ilegal, enviando en definitiva el mensaje de que una vez aquí es fácil conseguir empleo y permanecer. Para asegurar un enfoque completo a la inmigración ilegal, la administración debe comprometerse a hacer cumplir las leyes de migración vigentes.

    Diplomacia pública activa para desalentar la inmigración ilegal. El Departamento de Seguridad Interior debería trabajar conjuntamente con el Departamento de Estado para desarrollar y poner en marcha labores de análisis sobre la base de las deportaciones y los patrones de migración ilegal para así dirigir mejor campañas publicitarias que disuadan a la gente de emprender esas actividades. La campañas deberían advertir explícitamente los peligros y consecuencias de la inmigración ilegal a Estados Unidos y se deberían dirigir a áreas de alta densidad de emigración ilegal desde México, Centroamérica y el Caribe. Programas como No Más Cruces del CBP, han sido bien recibidos en esas naciones y sirven para educar e informar a la gente sobre los riesgos de la inmigración ilegal y de la contratación de traficantes ilegales. A nivel diplomático, los representantes de Estados Unidos deberían hacer de las campañas y actividades con el ánimo de reducir la migración ilegal un importante objetivo para el éxito de sus misiones diplomáticas.

    La inmigración ilegal es peligrosa no solo para los mismos inmigrantes ilegales, también le cobra un alto precio a sociedades y naciones en su conjunto. La migración sin costo a Estados Unidos ya no es posible. El sueño de una mejor vida a través de la migración ilegal es cada vez más solo una ilusión. Las organizaciones delictivas son cada vez más diestras y más despiadadas en la explotación de las debilidades de los inmigrantes ilegales. Las naciones vecinas, ligadas por el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y el Acuerdo de Libre Comercio de Centroamérica y la República Dominicana (CAFTA-DR) al mayor mercado del mundo, tienen ventajas exclusivas pero necesitan explotarlas con más libertad económica, espíritu empresarial y mejoras en las inversiones estatales y privadas. Fomentar el desarrollo de la responsabilidad individual, de la confianza en las instituciones judiciales y policiales así como reducir el amplio poder del crimen organizado son elementos cruciales para combatir el tráfico humano y de poner fin a este trágico y cada vez más devastador ciclo.

    El Dr. Ray Walser es analista especializado en América Latina del Centro Douglas and Sarah Allison para Estudios de Política Exterior, una división del Instituto de Estudios Internacionales Kathryn and Shelby Cullom Davis; Jena Baker McNeill es analista sénior de seguridad interior del Centro Allison para Estudios de Política Exterior en la Fundación Heritage; y Jessica Zuckerman es asistente de investigación del Centro Allison para Estudios de Política Exterior en la Fundación Heritage.
    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

     

    Referencias

    [1]  David Luhnow, “Mexico Killings Show Migrants’ Plight”, The Wall Street Journal, 27 de agosto de 2010, en http://online.wsj.com/article/SB10001424052748704913704575454033356912888.html (23 mayo 2011), y “Source: Investigator in Migrants’ Massacre Killed”, MSNBC, 27 de agosto de 2010, en http://www.msnbc.msn.com/id/38883757/ns/world_news-americas/ (23 mayo 2011).
    [2]  Basado en el promedio de cuerpos recuperados por el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza anualmente desde 2007 hasta 2009, y Chad C. Haddal, “Border Security: The Role of the U.S. Border Patrol”, Informe para el Congreso del Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS) Nº RL32562, 11 de agosto de 2010, en http://www.fas.org/sgp/crs/homesec/RL32562.pdf (23 mayo 2011).
    [3]  Cynthia Gorney, “Mexico’s Other Border”, National Geographic, Febrero 2008, en http://ngm.nationalgeographic.com/2008/02/mexicos-southern-border/cynthia-gorney-text (23 mayo 2011).
    [4]  Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, “Alien Migrant Interdiction: Total Interdictions–Fiscal Year 1982 to Present”, 20 de mayo de 2011, en  http://www.uscg.mil/hq/cg5/cg531/AMIO/FlowStats/FY.asp (23 mayo 2011).
    [5]  Robert B. Watts, “Caribbean Maritime Migration: Challenges for the New Millennium”, Homeland Security Affairs, Suplemento Nº 2 (2008), en http://www.hsaj.org/?special:fullarticle=supplement.2.6 (23 mayo 2011).
    [6]  Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, “Total Illegal Alien Apprehensions by Fiscal Year: Oct. 1st through Sept. 30th”, en  http://cbp.gov/linkhandler/cgov/border_security/border_patrol/apps.ctt/apps.pdf (23 mayo 2011), y la Contraloría General de Estados Unidos, “Illegal Immigration: Border-Crossing Deaths Have Doubled Since 1995; Border Patrol’s Efforts to Prevent Deaths Have Not Been Fully Evaluated”, GAO-06-770, agosto 2006, en http://www.gao.gov/new.items/d06770.pdf (23 mayo 2011).
    [7]  Lourdes Medrano, “Border Deaths for Illegal Immigrants Hit Record High in Arizona Sector”, The Christian Science Monitor, 16 de diciembre de 2010, en http://www.csmonitor.com/USA/2010/1216/Border-deaths-for-illegal-immigrants-hit-record-high-in-Arizona-sector (23 mayo 2011).
    Las estimaciones, sin embargo, a menudo varían de acuerdo con la fuente y el método de recopilación de datos, incluso las cifras anuales del Departamento de Seguridad Interior han variado en diferentes fechas de presentación de informes. Además, si bien este número en sí mismo constituye una tragedia, puede que el número de inmigrantes que mueren a  lo largo de la frontera suroeste de Estados Unidos en realidad sea mucho mayor. Esto se debe al hecho de que los datos recopilados por el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) no incluye los cuerpos recuperados por la policía local ni tampoco toma en cuenta los cuerpos encontrados de inmediato en el lado mexicano de la frontera. Según varias fuentes, el promedio de mortalidad entre 1998 y 2008 pudo haber sido de cerca de 539 muertes anuales, alcanzando un máximo de 827 en el ejercicio fiscal 2007 según las estimaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE). Puede que muchas otras muertes se queden sin ser denunciadas.
    [8]  Maria Jimenez, “Humanitarian Crisis: Migrant Deaths at the U.S.–Mexico Border”, Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de los condados de San Diego e Imperial y la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México, 1 de octubre de 2009, en  http://www.aclu.org/immigrants-rights/humanitarian-crisis-migrant-deaths-us-mexico-border (23 mayo 2011).
    [9]  Bryan Roberts, Gordon Hanson, Derekh Cornwell y Scott Borger, “An Analysis of Migrant Smuggling Costs Along the Southwest Border”, Informe del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, noviembre 2010, en http://www.dhs.gov/xlibrary/assets/statistics/publications/ois-smuggling-wp.pdf (23 mayo 2011).
    [10]  “No Safe Passage: Add Drugs Gangs [sic] to the Long List of Dangers Facing Migrants”, The Economist, 9 de septiembre de 2010, en http://www.economist.com/node/16994348 (23 mayo 2011).
    [11]  Jimenez, “Humanitarian Crisis”.
    [12]  Comisión Nacional de los Derechos Humanos, “Informe Especial sobre los Casos de Secuestro en contra de Migrantes”, 15 de junio de 2009 en http://www.cndh.org.mx/INFORMES/Especiales/infEspSecMigra.pdf (23 mayo 2011), y Comisión Nacional de los Derechos Humanos, “Informe Especial sobre los Casos de Secuestro en contra de Migrantes”, 22 de febrero de 2011, en http://www.cndh.org.mx/InfEspecialSecuestroMigrantes7.pdf (2 junio 2011).
    [13]  Simon Fraser, “Colombia: Kidnap Capital of the World”, BBC News, 27 de junio de 2001, en http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/1410316.stm (23 mayo 2011).
    [14]  Comisión Nacional de los Derechos Humanos, “Informe Especial sobre los Casos de Secuestro en contra de Migrantes”, 2009.
    [15] Ibid.
    [16]  Comisión Nacional de los Derechos Humanos, “Informe Especial sobre los Casos de Secuestro en contra de Migrantes”, 2011.
    [17]  Comisión Nacional de los Derechos Humanos, “Informe Especial sobre los Casos de Secuestro en contra de Migrantes”, 2009.
    [18]  Amnistía Internacional, “Víctimas invisibles: Migrantes en movimiento en México”, en: http://www.amnesty.org/en/library/asset/AMR41/014/2010/en/1345cec1-2d36-4da6-b9c0-e607e408b203/amr410142010es.pdf (19 enero 2011).
    [19]  George W. Grayson, “Mexico’s Forgotten Southern Border: Does Mexico Practice at Home What It Preaches Abroad?” Trasfondo del Centro para Estudios de Inmigración, julio 2002, en http://www.cis.org/MexicoSouthernBorder-Policy (23 mayo 2011).
    [20]  Comisión Nacional de los Derechos Humanos, “Informe Especial sobre los Casos de Secuestro en contra de Migrantes”, 2009.
    [21]  Comisión Nacional de los Derechos Humanos, “Informe Especial sobre los Casos de Secuestro en contra de Migrantes”, 2009 y 2011.
    [22]  Amnistía Internacional, “Víctimas invisibles”.
    [23]  “Top UN Official Tells Mexico to Investigate Kidnapping of Central American Migrants”, Fox News Latino, 21 de enero de 2011, http://latino.foxnews.com/latino/news/2011/01/21/officials-tells-mexico-investigate-kidnapping-central-american-migrants/ (24 mayo 2011).
    [24]  Grayson, “Mexico’s Forgotten Southern Border”.
    [25]  Amnistía Internacional, “Víctimas invisibles”.
    [26]   Ibid.
    [27] Ibid.
    [28] Ibid.
    [29] Ibid.
    [30]  David E. Guinn, “Defining the Problem of Trafficking: The Interplay of US Law, Donor, and NGO Engagement and the Local Context in Latin America”, Human Rights Quarterly, Vol. 30, Nº 1 (Febrero 2008).
    [31]  Clare Ribando Seelke, “Trafficking in Persons in Latin America and the Caribbean”, Informe para el Congreso del Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS) Nº RL33200, 16 de octubre de 2009, at http://assets.opencrs.com/rpts/RL33200_20091016.pdf (23 mayo 2011).
    [32] Ibid.
    [33] Ibid.
    [34]  Amy Risley, “Sex Trafficking: The ‘Other’ Crisis in Mexico?The Latin Americanist, Marzo 2010.
    [35]   Ibid.
    [36] Ibid.
    [37]  Karl Penhaul, “Train of Death’ Drives Migrant American Dreamers”, CNN, 25 de junio de 2010, en http://www.cnn.com/2010/WORLD/americas/06/23/mexico.train.death/index.html?iref=allsearch (24 mayo 2011).
    [38]  George Grayson, “Mexico’s Southern Flank: The ‘Third’ U.S. Border”, Orbis Vol. 50, Nº 1 (Invierno 2006).
    [39]  Kansas City Southern de México, “Mapa del Sistema”, en http://www.kcsouthern.com/en-us/KCS/Documents/system_map[1]  .pdf (16 marzo 2011).
    [40]  Grayson, “Mexico’s Southern Flank”.
    [41]  Mara Gay, “Officers Arrested Over Mexico Mass Graves; Death Toll Climbs to 145”, AOL News, 15 de abril de 2011, en http://www.aolnews.com/2011/04/15/police-officers-arrested-over-mexico-mass-graves-death-toll-cli/ (24 mayo 2011).
    [42] Ibid.
    [43]  Guardia Costera de Estados Unidos, “Alien Migrant Interdiction, FY 1982–Present”, 11 de enero de 2011, en http://www.uscg.mil/hq/cg531/AMIO/FlowStats/FY.asp (11 enero 2011).
    [44]  Watts, “Caribbean Maritime Migration”.
    [45]  Andrew Glass, “Castro Launches Mariel Boatlift, April 20, 1980”, Politico, 20 de abril de 2009, en http://www.politico.com/news/stories/0409/21421.html (24 mayo 2011).
    [46]  Ruth Ellen Wasem, “Cuban Migration to the United States: Policy and Trends”, Informe para el Congreso del Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS) Nº R40566, June 2, 2009, at http://www.fas.org/sgp/crs/row/R40566.pdf (January 28, 2011).
    [47]  Guardia Costera de Estados Unidos, “Alien Migrant Interdiction, FY1982–Present”.
    [48]  Wasem, “Cuban Migration to the United States”.
    [49]  Jefferson Morley, “U.S.–Cuba Migration Policy”, The Washington Post, July 27, 2007, at http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/07/27/AR2007072701493.html (24 mayo 2011).
    [50]  David Kyle y Marc Scarcelli, “Migrant Smuggling and the Violence Question: Evolving Illicit Migration Markets for Cuban and Haitian Refugees”, Crime, Law and Social Change, Vol. 52, Nº 3 (6 marzo 2009), at http://law.journalfeeds.com/society/crime-law-and-social-change/migrant-smuggling-and-the-violence-question-evolving-illicit-migration-markets-for-cuban-and-haitian-refugees/20090306/ (24 mayo 2011).
    [51]  “High-Speed Escape: Greater Optimism at Home Has Not Stopped the Exodus to the United States”, The Economist, 12 de junio de 2008, en  http://www.economist.com/node/11546110 (24 mayo 2011).
    [52]  Watts, “Caribbean Maritime Migration”.
    [53]  “17 Cuban Migrants Left Abandoned on an Island”, The Los Angeles Times, 31 de agosto de 2002, en http://articles.latimes.com/2002/aug/31/nation/na-cubans31 (24 mayo 2011).
    [54]  “Cuban Smugglers Clash with Coast Guard”, The New York Times, 9 de julio de 2006, en http://www.nytimes.com/2006/07/09/us/09cuba.html (24 mayo 2011).
    [55]  Guardia Costera de Estados Unidos, “Daily Chronology of Coast Guard History: November”, 8 de septiembre de 2010, en http://www.uscg.mil/history/Chronology_Nov.asp (24 mayo 2011).
    [56]  “A Chronology of the Elián Gonzalez Saga”, PBS Frontline, en http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/elian/etc/eliancron.html (24 mayo 2011).
    [57]  “How the Saga Unfolded”, BBC News, 28 de junio de 2000, en http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/627262.stm (24 mayo 2011).
    [58]  Agencia Central de Inteligencia, “The World Factbook: Haiti”, 17 de mayo de 2011, en https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/ha.html (24 mayo 2011).
    [59]  Watts, “Caribbean Maritime Migration”.
    [60]  Contraalmirante Vincent Atkins, Guardia Costera de Estados Unidos, “Department of Homeland Security Air and Marine Operations and Investments”, testimonio ante el Subcomité de Seguridad Nacional, Comité de Asignaciones Presupuestarias, Cámara de Representantes de Estados Unidos, 19 de abril de 2010, en http://www.dhs.gov/ynews/testimony/testimony_1271690315007.shtm (24 mayo 2011).
    [61]  Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, “Beaufort Wind Scale”, en http://www.spc.noaa.gov/faq/tornado/beaufort.html (24 mayo 2011).
    [62]  Agencia Central de Inteligencia, “The World Factbook: Dominican Republic”, 17 de mayo de 2011, en https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/dr.html (24 mayo 2011).
    [63] Ibid.
    [4]  Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza, “Total Illegal Alien Apprehensions by Fiscal Year”.
    [65] Ibid. La cifra total de interdicción de migrantes extranjeros incluye a haitianos, dominicanos y cubanos, así como números mínimos de migrantes chinos (0 en 2010), mexicanos (61 en 2010), “otros” (88 en 2010) y ecuatorianos (0 en 2010).
    [66]  Atkins, “Department of Homeland Security Air and Marine Operations and Investments”.
    [67]  Kyle y Scarcelli, “Migrant Smuggling and the Violence Question”.
    [68]   Ibid., y Wasem, “Cuban Migration to the United States”.
    [69]  Wasem, “Cuban Migration to the United States”.
    [70]  Kyle y Scarcelli, “Migrant Smuggling and the Violence Question”.
    [71]  Wasem, “Cuban Migration to the United States”.
    [72]  Ibid.
    [73]  Instituto Nacional de Migración, “3.2.1. Eventos de extranjeros devueltos por la autoridad migratoria mexicana, según continente y país de nacionalidad, 2010”, 26 de mayo de 2011, en  http://www.inm.gob.mx/estadisticas/2010/cuadro3.2.1.xls (2 junio  2011).
    [74]  Kyle y Scarcelli, “Migrant Smuggling and the Violence Question”.
    [75]  Carol J. Williams, “No Strait Route for Cuban”, Los Angeles Times, 18 de junio de 2008, en http://articles.latimes.com/2008/jul/18/world/fg-smuggle18 (17 marzo 2011).
    [76]  Juan O. Tamayo, “Police Rescue Kidnapped Cuban Migrants”, The Miami Herald, 2 de septiembre de 2010, en http://www.miamiherald.com/2010/09/02/1803894/police-rescue-kidnapped-cuban.html (17 marzo 2011).
    [77]  Louka T. Katseli, Robert E.B. Lucas y Theodora Xenogiani, “Effects of Migration on Sending Countries: What Do We Know?”, Secretariado de Naciones Unidas, Departmento de Asuntos Económicos y Sociales, Simposio Internacional sobre Inmigración y Desarrollo Internacionales, junio 2006, en http://www.un.org/esa/population/migration/turin/Symposium_Turin_files/P11_Katseli.pdf (18 marzo 2011).
    [78]   Ibid.
    [79]  Dilip Ratha y Sanket Mohapatra, “Increasing the Macroeconomic Impact of Remittances on Development”, Banco Mundial, Development Prospects Group, noviembre 2007, en http://www.dilipratha.com/index_files/G8Berlin.pdf (27 abril 2011).
    [80]  Katseli, Lucas y Xenogiani, “Effects of Migration on Sending Countries”.
    [81]  Ibid.
    [82]  Ibid.
    [83]  Jimenez, “Humanitarian Crisis”, y Raquel Rubio-Goldsmith et al., “A Humanitarian Crisis at the Border: New Estimates of Death Among Unauthorized Immigrants”, Informe de Política Pública del Centro de Política de Inmigración, 1 de febrero de 2007, en http://www.immigrationpolicy.org/special-reports/humanitarian-crisis-border-new-estimates-deaths-among-unauthorized-immigrants (24 mayo 2011).
    [84]  Raquel Rubio-Goldsmith et al., “The ‘Funnel Effect’ and Recovered Bodies of Unauthorized Migrants Processed by the Pima County Office of the Medical Examiner, 1990–2005”, Binational Migration Institute, octubre 2006, en http://www.derechoshumanosaz.net/images/pdfs/bmi%20report.pdf (24 mayo 2011).
    [85]  Chad C. Haddal, Yule Kim, y Michael John Garcia, “Border Security: Barriers Along the U.S. International Border”, Informe para el Congreso del Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS) Nº RL33659, 16 de marzo de 2009, en http://www.fas.org/sgp/crs/homesec/RL33659.pdf (24 mayo 2011).
    [86]  Jimenez, “Humanitarian Crisis”.
    [87]  James Dinkins, “Enhancing DHS’ Efforts to Disrupt Alien Smuggling Across Our Borders”, testimonio ante el Subcomité de Contraterrorismo Fronterizo, Marítimo y Global, Comité de Seguridad Nacional, Cámara de Representantes de Estados Unidos, 22 de julio de 2010, en http://www.hsdl.org/?view&doc=127580&coll=limited (2 junio 2011).
    [88]  Departamento de Seguridad Interior, “Project STAMP: Smuggler and Trafficker Assets, Monies and Proceeds”, 8 de febrero de 2011, en http://www.dhs.gov/files/programs/gc_1297182316667.shtm (24 mayo 2011).
    [89]  Oficina de Naciones Unidas de Drogas y Crimen, “The Globalization of Crime: A Transnational Organized Crime Threat Assessment”, 2010, en http://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/tocta/TOCTA_Report_2010_low_res.pdf (15 abril 2011).
    [90]  Departamento de Seguridad Interior, “‘Operation In Plain Sight’ – Targeting Arizona Smuggling Organizations”, Hoja Informativa sobre Cumplimiento de la Inmigración y Aduanas, 15 de abril de 2010, en  http://www.ice.gov/doclib/news/library/factsheets/doc/plain-sight.doc (April 15, 2011), y “Human Smuggling Network Busted”, Reuters, 15 de abril de 2010, en http://www.reuters.com/article/2010/04/15/us-usa-crime-smugglers-idUSTRE63E6AK20100415 (15 abril 2011).
    [91]  Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza, “Border Safety Initiative Overview”, en http://www.cbp.gov/linkhandler/cgov/newsroom/highlights/ice/breakout/awareness/antonio_ruiz.ctt/antonio_ruiz.pdf (April 15, 2011), y Michael J. Fisher, “Enhancing DHS’ Efforts to Disrupt Alien Smuggling Across Our Borders”, testimonio ante el Subcomité de Contraterrorismo Fronterizo, Marítimo y Global, Comité de Seguridad Nacional, Cámara de Representantes de Estados Unidos, 22 de julio de 2010, en http://www.hsdl.org/?view&doc=127580&coll=limited (14 abril 2011).
    [92]  Watts, “Caribbean Maritime Migration”.
    [93]  Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza, “Border Safety Initiative Overview”.
    [94]  Carlos Ceresole, “US Uses Songs to Deter Immigrants”, BBC News, 15 de febrero de 2009, en http://news.bbc.co.uk/2/hi/7879206.stm (17 marzo 2011).
    [95]  Elizabeth Aguilera, “Border Crossing Deaths Prompt Public Warnings”, Sign On San Diego, 5 de marzo de 2011, en http://www.signonsandiego.com/news/2011/mar/05/deaths-illegal-immigrants-spur-agency-create-publi/ (24 mayo 2011).
    [96]  Peter J. Meyer y Clare Ribando Seelke, “Central America Regional Security Initiative: Background and Policy Issues for Congress”, Informe para el Congreso del Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS) Nº R41731, 30 de marzo de 2011, en http://www.fas.org/sgp/crs/row/R41731.pdf (27 abril 2011).
    [97]  Clare Ribando Seelke, “Mérida Initiative for Mexico and Central America: Funding and Policy Issues”, Informe para el Congreso del Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS) Nº R40135, 19 de abril de 2010, en http://wilsoncenter.org/news/docs/Merida%20Initiative%20for%20Mexico%20and%20Central%20America.pdf (27 abril 2011).
    Posted in Análisis, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Inmigración, Liderazgo Americano, Opinión, Proteger a América, Seguridad, Temas legales
     
    • pompisecb@hotmail.com

      Aqui en los Estados Unidos no queremos a los ilegales. No los necesitamos y son un problema muy grande en este paiz. Los Americanos ya estan cansados de mantener a tantos ilegals. Deben tener verguenza los ilegales y su paiz por no ayudarlos. No queremos ilegales devulevan a su paiz aqui, ya estamos cansados de mantener a tanto ilegal.

      • Laura

        problema es la educacion que estas recibiendo (o que seguramente dejaste de recibr hace mucho). Revisa antes de proveernos con tus opiniones. Principalmente ocupate de escribir bien, que aqui la unica verguenza que se siente es la verguenza agena de tus faltas de ortografia “paiz”. Los Estados Unidos se mantienen gracias a los immigrantes indocumentados. Ellos no toman nada que no se ganen. trabajan duro para que millones de familias tengan en sus mesas lo que tienen. El salario minimo que reciber a cambio del duro esfuerzo que hacen dia con dia no se compara. El gobierno podria deportar miles de immigrantes si enverdad se lo propusiera; el problema es que sabe que la economia de los Estados Unidos se veria debastada. Pocos cuidadanos Americanos estan dispuestos a desempenar los puestos que estos immigrantes ejercen. No hay motivo de verguenza en querer trabajar y tener una vida decente; y si muchos paises estan en la pobresa tambien es debido a la Influencia y poder que los Estados unidos ha impuesto sobre muchos paises.

        • pompisecb@hotmail.com

          I know how to write in English really well but I tried to do it in Spanish which is not my forte. I just wanted to let you know how most Americans feel about the Mexican invasion taking place in the USA. Why don’t you educate yourself and do a little research on Mexico’s immigration policies. Your country treats the Central Americans worse then animals, yet you want the USA to receive your poor with open arms. Your country is one of the most corrupt countries in the world and it could careless about it’s citizens, yet you want the USA to feed and shelter them. Your country is to blame for the illegal immigration problem in the USA, yet you want us to compensate the illegal alien invaders. The American people are tired of paying taxes to shelter, feed, medicate, and educate this interlopers.
          Illegal aliens are not needed or wanted in the USA, this is a sovereign nation of laws and if you are breaking the laws of this country your are not welcome.

          Como te quedo el ojo maestra fresa? NO ESPICO ESPANIOLI Y NO QUIERO APRENDER

    • http://twitter.com/GabrielGmzz Gabriel Gmz

      Excelente reportaje. Y con muy buenas fuentes. Gracias.

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