| Tweet | |
|
El pasado invierno, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie (R) viajó por todo su estado, manteniendo una serie de reuniones locales de participación ciudadana en las que exponía públicamente un importante pero políticamente impopular plan: Pedir a los maestros de la escuela pública que aceptaran una congelación salarial y empezaran a contribuir un 1.5% de sus sueldos para sus propios planes de atención médica cuando antes no pagaban nada. Es una batalla que ha enfrentado a Christie con los poderos sindicatos de maestros y es una lucha que ha llevado el asunto del sueldo de los maestros hasta el centro del debate público.
Esa batalla se está librando en todo el país. Previamente este año en Wisconsin, el gobernador Scott Walker (R) tuvo que hacerle frente a un déficit estructural de $3,000 millones y a la cuarta mayor presión fiscal del país. Entre las reformas promulgadas estaban los límites al poder de la negociación colectiva y reformas a los planes de beneficios sociales de los empleados públicos, entre las cuales estuvo pedir a los empleados del sector público (entre ellos maestros) que contribuyeran el 5.8% a sus planes de pensiones y cubrieran el 12% de sus beneficios médicos cuando antes no pagaban nada. Las medidas de Walker llevaron a los empleados sindicalizados de la educación a abandonar las escuelas como protesta y a los legisladores demócratas a huir del estado para impedir que el plan se aprobase en la legislatura estatal.
Hoy, el gobernador John Kasich de Ohio (R) se enfrenta a una lucha similar. Previamente en este año, la legislatura del estado promulgó reformas a los beneficios sindicales del sector público pero ahora el asunto ha ido a votación para su derogación en una iniciativa popular de referéndum estatal.
En Nueva Jersey, Wisconsin y Ohio, los sindicatos educativos han liderado el intento de frenar las reformas, arguyendo que los maestros están sobrecargados de trabajo y mal pagados, además de discrepar de incluso modestas reformas a los beneficios de pensiones mientras que los estados luchan con déficits presupuestarios. Pero un nuevo trabajo del Dr. Jason Richwine y Andrew Biggs estudia precisamente la cuestión del salario de los maestros y se pregunta si los maestros de hoy reciben el nivel retributivo adecuado. Su conclusión es que cuando se consideran beneficios tales como contrato fijo, atención médica y pensiones, el típico maestro de escuela pública está bien pagado: “Nuestra conclusión es que los salarios de los maestros de la escuela pública son comparables a los pagados a trabajadores del sector privado con la misma capacitación, pero los más generosos beneficios marginales de los maestros de la escuela pública, incluida una mayor seguridad del empleo, convierten su compensación salarial total en un 52% más alta que los niveles normales del mercado, equivalente a un sobrecosto de más de $120,000 millones cargado a los contribuyentes anualmente”.
Richwine y Biggs también concluyen que en lo que a la paga se refiere, algunos de los mejores maestros se ven relegados:
Aunque los contratos sindicales ayudan a asegurar el exceso de compensación salarial para el maestro promedio, aún pueden dejar mal pagados a los más valiosos maestros. Los administradores escolares necesitan poder contratar y despedir a los profesores según sea necesario, tomando como base para sus decisiones de personal las evaluaciones rigurosas sobre el valor añadido por los maestros y fijando los salarios según las tasas prevalentes en el mercado.
Un claro ejemplo: el distrito escolar de Farmington, Míchigan. Michigan Capitol Confidential informa de que en ese distrito, el salario promedio del maestro de gimnasia es de $75,035, mientras que los maestros de ciencias ganan $68,483 como promedio. De igual forma, en Harrison, Michigan, los “maestros de ciencias ganaban $49,000 como promedio mientras que los de gimnasia ganaban $62,000 como promedio”. Tom Gantert escribe: “Esto no es raro debido a que los distritos escolares no diferencian lo que hace a la hora de tomar en consideración el sueldo, al margen de las necesidades educativas del distrito. Se paga a los maestros según un régimen salarial único basado en antigüedad y nivel educativo”. Y ese régimen salarial único se negocia en el contrato sindical.
Hoy más que nunca, es fundamental para el futuro de Estados Unidos tener maestros de alta calidad y asegurar que nuestros hijos tengan la mejor educación posible. Los mejores maestros deben ser recompensados y las escuelas deberían tener la libertad de tomar las decisiones correctas para cumplir con la tarea.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.











