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  • Las sanciones a Venezuela son sólo el principio

    Gracias a la considerable insistencia del Congreso, especialmente la de la nueva mayoría republicana en la Cámara de Representantes, la administración Obama y el Departamento de Estado americano anunciaron el 24 de mayo que han puesto a la compañía nacional de petróleo de Venezuela, Petróleos de Venezuela (PDVSA), en su lista de empresas sancionadas por su contribución para que Irán amplie su producción de petróleo y gasolina.

    Esta acción vino a raíz de la venta de PDVSA de $50 millones en productos derivados del petróleo a finales de 2010. El presidente venezolano, Hugo Chávez, por otra parte, no se echó atrás en su promesa de suministrar a Irán 20,000 barriles diarios de gasolina.

    Las nuevas sanciones prohíben a PDVSA competir por contratos de adquisición pública de bienes y servicios de Estados Unidos, conseguir financiación del Export-Import Bank de Estados Unidos y obtener licencias de exportación americanas. Estas sanciones no se aplican a las filiales de PDVSA y no prohíben la exportación de crudo a Estados Unidos. En la actualidad, las sanciones no interferirán con las operaciones de las refinerías de propiedad venezolana y la distribución de CITIGO o con la importación de crudo venezolano.

    La medida ha sido impulsada desde hace tiempo por republicanos en ambas cámaras del Congreso, incluso por el presidente del subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, Connie Mack (R-FL).

    “Es imperativo”, escribe José Cárdenas, ex funcionario de la administración Bush, “que los investigadores de Estados Unidos sigan desentrañando poco a poco el eje entre Venezuela e Irán para así examinar a qué otras formas de criminalidad están recurriendo, tales como el lavado de dinero y la complicidad entre Venezuela y Hizbolá en el tráfico de drogas, además de la cooperación militar entre Venezuela e Irán. (El periódico alemán Die Welt informó este mes que Irán está planeando construir bases de misiles de medio alcance en Venezuela, entre las rutas marítimas del Canal de Panamá)”.

    Como era de esperarse, el régimen de Chávez acusó a Estados Unidos de responder de forma “imperial” a las ventas prohibidas y advirtió que va a pensarse la reducción de las exportaciones a Estados Unidos, una acción que fácilmente podría hacer más daño a la maltratada economía de Venezuela que a Estados Unidos. Chávez, no obstante, intentará utilizar las medidas de Estados Unidos para agitar el sentimiento antiamericano antes de las elecciones presidenciales del próximo año.

    Esta reciente medida es un primer paso muy necesario que sirve para reconocer el reto que la amenaza Chávez representa a largo plazo para la seguridad de Estados Unidos en América Latina.

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Conflictos Internacionales, Defensa, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Liderazgo Americano, Opinión, Política Exterior, Proteger a América, Seguridad, Terrorismo