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Libia: Lo que sigue ahora


Por todo el mundo hay líderes celebrando las noticias de que los rebeldes libios han llegado a entrar en la capital libia, Trípoli, decididos a terminar con la dictadura de décadas del coronel Muamar Gadafi. El fin del régimen de Gadafi es una buena noticia, pero ahora Estados Unidos debe centrarse en desarrollar una estrategia para lo que hay que hacer de ahora en adelante. Jim Phillips, de Heritage, nos lo explica:

La administración Obama, que acabó entrando en la guerra de Libia sin un claro plan militar o estrategia de salida, ahora tiene que diseñar una forma adecuada y aceptable para salir adelante. La iniciativa poco visionaria de la administración Obama por obtener una victoria militar fácil y rápida sobre el régimen de Gadafi no logró poner fin a la amenaza “en días, no en semanas” contra la población civil, tal como el presidente Barack Obama había prometido. Ahora el gobierno americano deberá organizarse para desarrollar e implementar una estrategia a largo plazo para una Libia después de Gadafi.

Estados Unidos debe jugar un papel ayudando a asegurar que el imperio de la ley y el gobierno representativo se arraiguen en la nueva Libia. Phillips escribe:

 

Si el régimen libio de pronto se viene abajo, Estados Unidos deberá estar preparado para ayudar a los rebeldes del Consejo Nacional de Transición a estabilizar Libia, restablecer el imperio de la ley y preparar el camino para una transición ordenada hacia un nuevo gobierno representativo. Washington debería posibilitar una reconciliación posguerra y un consenso entre las muchas facciones políticas, tribales y locales que han surgido en Libia para llenar los vacíos dejados por el colapso del régimen. Estados Unidos también puede ayudar a la reconstrucción de Libia, en particular para que se repare con prontitud la dañada infraestructura petrolera de Libia, a fin de que las exportaciones de petróleo de Libia regresen  a la mayor brevedad posible a sus niveles previos.

 

Phillips explica que también será necesario “permanecer atentamente involucrados en Libia para ayudar a evitar que las fuerzas islamistas, que parecen constituir una parte pequeña pero no insignificante de la coalición de la oposición, no secuestren el futuro de Libia. Incluso si Gadafi deja pronto la arena política, es probable que Libia siga siendo durante muchos años un turbulento pandemonio con facciones políticas fuertemente armadas”.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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