Se esperaba que el presidente Obama hiciera una defensa del aumento del límite de la deuda en la rueda de prensa de ayer por la mañana. Toda esta situación viene a consecuencia de que los republicanos de la Cámara de Representantes han ido supuestamente sopesando la posibilidad de los “impagos” y del “bloqueo del gobierno”. Aunque es alentador que los conservadores se estén preparando para la lucha política, es importante que los responsables políticos y la opinión pública sigan teniendo perfectamente claros esos dos términos.
Impago. El único modo de que el gobierno federal caiga en el impago de su deuda, en el caso de que el límite de la misma permanezca sin cambios, es que sea el Tesoro el que elija caer en el impago, lo que supone una eventualidad completamente inverosímil. Las sugerencias de lo contrario aparecidas en la prensa y en otros medios son sencillamente incorrectas y vergonzosas.
La cantidad de deuda que se le permite emitir al gobierno federal está establecida mediante estatuto. Y de forma similar, el gasto federal está establecido por ley. El Tesoro tiene prohibido por ley el emitir deuda adicional por encima del límite, al mismo tiempo que está obligado por ley a gastar ciertas cantidades para fines específicos. El Tesoro posee ciertas herramientas que puede utilizar para salir del paso una vez que se alcance el límite de la deuda, pero estas tienen unos plazos limitados que se espera que se agoten hacia finales de febrero.
Si el gobierno federal agotase sus herramientas de administración financiera, entonces el gasto federal se limitaría a las facturas entrantes. En ese punto, la ley que establece el límite de la deuda y las leyes que dirigen el gasto público entrarían en conflicto, por lo que en algo habría que ceder.
La prohibición legal de vender deuda adicional porque los préstamos del gobierno han llegado a su límite estatutario no se traduce en una incapacidad para gastar (puesto que el dinero de los impuestos aún sigue entrando). Por tanto, las consecuencias de alcanzar el límite de la duda son bastante diferentes de las consecuencias de un “bloqueo del gobierno” como resultado de la incapacidad del Congreso y del presidente de llegar a un acuerdo sobre el gasto.
Bloqueo del gobierno. Este implica que ciertas funciones gubernamentales quedan suspendidas a causa de la falta de autoridad del Tesoro para gastar, no porque carezca de los medios para gastar. Es más, un bloqueo del gobierno se aplica principalmente a aquellas actividades financiadas por lo que se denomina gasto “discrecional”, que básicamente son las operaciones del día a día del gobierno, en oposición al gasto en derechos a beneficios tales como el Seguro Social y Medicare.
Por decirlo de una manera muy sencilla, alcanzar el límite de la deuda significa que el gasto está limitado a la recaudación que llega al Tesoro y que este se guía por la priorización de las obligaciones del gobierno. Cómo decidiría el gobierno cumplir con esas obligaciones en tales circunstancias es una cuestión que plantea diversas conjeturas. Ciertamente, la vasta entrada de ingresos procedentes de los impuestos (entradas que exceden con mucho a las cantidades necesarias para pagar los costos mensuales de los intereses de la deuda) continuaría. Así, el gobierno nunca estaría obligado a caer en el impago de su deuda debido a una falta de ingresos.
La pregunta de si se requiere, mediante una cuestión legal, que el Tesoro priorice las facturas entrantes para pagar primero el costo de los intereses sigue estando en el aire. Sin embargo, parece que hay pocas dudas de que el Tesoro actuaría de ese modo y de que la legislación presentada por el senador Pat Toomey (R-PA) durante este último ejercicio del Congreso le habría asegurado al Tesoro esa posibilidad.
Por tanto, no hay ninguna duda real de que el Tesoro tomaría las medidas necesarias para conservar todo el crédito y la fe en el gobierno de Estados Unidos y de que evitaría la caída en el impago de las obligaciones de la deuda. Cualquier sugerencia de que Estados Unidos pudiera caer en el impago de sus obligaciones públicas es irresponsable y errónea.
La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org.






