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Los americanos padecerán bajo los nuevos mandatos de Obamacare


Es fácil ver por qué crece sustancialmente la impopularidad de Obamacare con cada nuevo detalle que aparece. Como tristemente dijo la expresidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi (D–CA), teníamos que aprobar la ley para así poder averiguar lo que hay en ella. Bien, ahora ya sabemos.

Muchas empresas afectadas por Obamacare —aquellas que no son lo suficientemente afortunadas para recibir las codiciadas dispensas — ven ahora sus reducidas opciones de seguros médicos con extrema precaución.

Un nuevo e impactante estudio de McKinsey & Company concluye que el 30–50% de las empresas que actualmente proporcionan seguros médicos a sus empleados probablemente dejarán de hacerlo. Sí, es correcto. Incluso si a Ud. le gusta su seguro, no podrá conservarlo, como famosamente prometió con fruición el presidente Obama.

Obamacare ofrece subsidios para trabajadores de bajos y medianos ingresos que no tienen seguro médico a través del trabajo y a la vez que multa a las compañías que no ofrezcan cobertura. Pero para los empresarios, pagar la multa será mucho menos caro que continuar ofreciendo cobertura. Como destaca correctamente el informe McKinsey, esto será así incluso si los empresarios les pasan los ahorros (tras pagar las multas) a los empleados en forma de mayores salarios o con otros beneficios, como más días de vacaciones o mayores contribuciones a los planes de pensiones.

En un reciente trabajo, Paul Winfree y Brian Blase, de Heritage, escriben que “los subsidios fomentarán que los empresarios abandonen la cobertura, que se perpetúe un sistema tributario ya inequitativo y desamotivará trabajar y poder escalar socialmente”.

En esencia, los empresarios se están viendo obligados a abandonar la cobertura que dan a sus empleados para poder seguir siendo rentables. Así, muchos de sus empleados no tendrán otra elección para tener cobertura de atención médica que el sistema especializado de seguro médico de los estados.

Los pequeños negocios son la savia de la economía americana y los empresarios se ven ahora obligados a sacar cuentas por los nuevos mandatos de la ley de salud, sumado además a una serie de nuevas y costosas regulaciones en otras áreas. Toda esa regulación constituye una cara barrera que desestimulan el espíritu emprendedor y la creación de empleo.

Los efectos serán especialmente duros sobre los negocios que emplean fundamentalmente a trabajadores de bajos salarios, como restaurantes, tiendas minoristas, asilos de ancianos, hoteles, etc. Pero haciendo gala de la igualdad de oportunidades, los mandatos de Obamacare también destruyen a las pequeñas empresas. Cualquier negocio de más de 50 empleados debe proveer cobertura o pagar una multa. Cualquiera de las dos opciones probablemente perjudicará muchas de esas empresas porque sus beneficios no cubrirán ni el aumento del costo de la cobertura ni las nuevas sanciones.

Scott Womack, que posee once restaurantes IHOP en el Medio Oeste, está extremadamente preocupado con los costos de los mandatos que la ley impondrá en sus negocios.

“Creo que no se puede establecer un mandato sobre una empresa como la nuestra sin saber primero que la industria puede realmente pagarlo, e indudablemente esta industria no puede pagarlo”, dijo Womack en una entrevista exclusiva con la Fundación Heritage. “Esta legislación va a costar entre $7,000 y 10,000 por empleado. … Vamos a tener que tomar drásticas medidas para poder pagar esto, como recortar las horas laborales, los servicios, ver cómo reducir un montón de cosas por las que ahora pagamos”.

Está claro que los opresivos mandatos de Obamacare están estructurados de forma que perjudican el crecimiento de las empresas y los empleos en América — algo que justo ahora necesitamos mejorar desesperadamente. El índice de desempleo de la nación se incrementó de nuevo la semana pasada hasta alcanzar el 9.1%.

De las nuevas 204 excepciones que la administración Obama recién aprobó, 38 son para restaurantes, bares y hoteles en el distrito de Pelosi. Al mismo tiempo, el estado de Nevada, el del líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid’s (D), recibió otra excepción a la ley para un requisito diferente de Obamacare —uno que se impone a las compañías de seguros médicos pero no a los planes de los empresarios— debido a la preocupación de que sin esa excepción las compañías de seguros dejarían de vender cobertura en el mercado de seguros individuales de Nevada. Si Obamacare era tan bueno para estos dos adalides de esa causa, ¿entonces por qué ahora no es suficientemente bueno para sus estados?

Los mandatos sobre los empresarios son simplemente demasiado onerosos. Como se ve, la mayoría de empresas quieren una forma de salir de ahí. Solo unos pocos, privilegiados y políticamente bien conectados tienen la oportunidad.

Como dijo el representante Mike Pence (R–IN), “Mayores impuestos y reglamentaciones gubernamentales tienen invariablemente un costo y casi siempre es un costo en empleos”.

Y eso es algo que América simplemente no se puede permitir.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.

 

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