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  • Los conservadores deberán liderar allí donde Obama ha fracasado

    En su Discurso sobre el Estado de la Unión del martes, el presidente Barack Obama dijo que los americanos deben “entender [que] si no tomamos medidas significativas para frenar nuestro endeudamiento, se podría perjudicar a nuestros mercados, aumentar el costo de los préstamos y comprometer nuestra recuperación – todo ello tendría un efecto incluso peor sobre nuestra creación de empleo y los ingresos de las familias. Esto es completamente cierto. Pero luego, en una muestra de total falta de liderazgo, el presidente Obama decidió abandonar por completo las propuestas de recortes de gasto elaboradas por su propia comisión del déficit.

    Hoy, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) confirmó que nuestra nación simplemente no puede permitirse el fallido liderazgo del presidente Obama durante mucho más tiempo. La CBO, que es una agencia gubernamental imparcial que suministra datos económicos al Congreso, ha preparado un informe con una nueva base presupuestaria a diez años que muestra un déficit sin precedentes de $1.5 billones para este ejercicio fiscal – un aumento de $95 mil millones por encima de su estimación anterior. Éste será el tercer año consecutivo de déficits de un billón de dólares. Y la realidad es incluso peor que el informe de la CBO sugiere. Por ley, la CBO se ve obligada a hacer un número de presunciones poco realistas sobre el gasto federal y los impuestos, incluyendo que (1) las rebajas de impuestos de los años 2001 y 2003 expirarán, (2) el Impuesto Mínimo Alternativo (AMT) no será ajustado anualmente según la inflación y (3) el gasto discrecional no relacionado con la guerra no crecerá más rápidamente que la inflación hasta 2021.

    El experto de la Fundación Heritage Brian Riedl ha elaborado una base presupuestaria más realista que arregla las distorsiones mencionadas previamente y los resultados son aterradores. En primer lugar, el gobierno federal agregará la increíble suma de $19.1 billones en nueva deuda entre 2009 y 2021 – $140,000 por hogar durante esos 13 años. Los déficits presupuestarios anuales nunca caerán por debajo del billón de dólares, puesto que se estima que la deuda ahora alcanzará el 100% del producto interno bruto (PIB) antes del año 2020.

    En segundo lugar, estos eternos déficits de un billón de dólares los produce en su totalidad el creciente gasto público. Para el año 2018, está programado que los ingresos fiscales, mermados por la recesión, repunten a su promedio histórico del 18% del PIB. Por el contrario, el gasto federal (históricamente en el 20.3% del PIB) se proyecta que alcanzará el 26.4% del PIB antes de 2021.

    En apenas cuatro años (de 2007 a 2011), el presupuesto federal crecerá casi un billón de dólares, pasando de $2,729 billones a $3,708 billones. Esto representa una expansión del 36% del gobierno. El nuevo Congreso ya ha comenzado a forzar a la administración Obama a hacer algunos responsables recortes del gasto discrecional. Y será de gran ayuda. El gasto discrecional aumentó un 25% entre 2007 y 2010 – sin contar los $311 mil millones en gasto discrecional de los paquetes de estímulo y unos $170 mil millones en gasto anual por la guerra global contra el terrorismo. Forzar al presidente Obama y sus aliados progresistas a invertir esta tendencia es un primer paso necesario.

    Pero no será suficiente. Mucho de este crecimiento de gasto será debido a los derechos a beneficios como el Seguro Social, Medicare y Medicaid. Entre 2008 y 2021, se espera que el costo anual de estos tres programas pase de $1.2 billones a $2.2 billones. Gracias a Obamacare, se estima que solo los costos de Medicaid se dispararán un 129% más rápido que la inflación durante ese período. Nuestra nación se ahogará en deuda a menos que se acometan reformas serias en los derechos a beneficios a largo plazo.

    La Fundación Heritage tiene soluciones para nuestra crisis de los derechos a beneficios. Primero que nada, debemos derogar Obamacare. Pero eso no es suficiente. También deberemos hacer una transición del ineficaz sistema de pago por servicio y precio controlado de Medicare a un nuevo sistema de contribución definida. Los beneficios a largo plazo de Medicaid se deberán transformar y pasar a ser de un derecho de duración indefinida a un modelo de seguro de cobertura privada. Y el Seguro Social se debería reformar y convertirlo en un verdadero seguro, centrándose en que reciban beneficios aquellos que realmente los necesiten para su jubilación al tiempo que fortalecemos la red de seguridad para jubilados más pobres.

    Ayer en la Fundación Heritage, recibimos la visita de Eric Cantor (R-VA), líder de la mayoría en la Cámara de Representantes y habló sobre la caída de Estados Unidos de las filas de los países económicamente “libres” del mundo, de acuerdo al Índice de Libertad Económica 2011: “Hoy no dudo en decir que hemos llegado un momento crítico en la historia americana. Como nación estamos en una encrucijada. Este año nuestro puntaje general cayó otra vez, en gran medida debido al aumento del gasto público”. Cantor tiene razón. Por eso, los conservadores deberán liderar aportando verdaderas soluciones para acabar con nuestra crisis de los derechos a beneficios.

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org
    Posted in Derecho a beneficios, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Impuestos, Iniciativa y Libre Mercado, Opinión, Pensamiento Político, Soluciones para América