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Los fondos de Educación en funcionamiento

29 / 09 / 2010

Ayer, el presidente Obama viajó a Nuevo México a hacer algunos comentarios sobre la educación en la casa de una familia lugareña de Albuquerque. Según Associated Press, “Obama argumentó que los Republicanos recortarían el gasto en educación para costear los recortes impositivos para los ricos”.

Mientras que los Miembros del Congreso pueden debatir sobre las políticas de la afirmación de Obama, está claro que, con el transcurso de los años, los conservadores han ejercido presión para que se implementen políticas que den un mejor uso a los fondos de educación. En vez de simplemente tirar más dinero en el sistema monolítico de la educación pública, que en muchos casos termina forrando los bolsillos de los gremios educativos, las soluciones conservadoras implican otorgar a los líderes estatales la libertad de excluirse de los programas de educación federal y consolidar la financiación federal, que los faculta para aprovechar mejor los recursos para educación.

Las soluciones conservadoras también incluyen posibilitar que los autores de políticas estatales permitan que los padres dirijan su parte de los fondos federales de educación a la escuela que prefieran.

No obstante, las soluciones conservadoras no incluyen derrochar más fondos en el statu quo fracasado. A lo largo de las décadas, el gasto en educación ha aumentado rápidamente, a pesar de que no tiene una correlación con el logro académico. De hecho, desde la década de los sesenta, los gastos federales reales en educación por alumno se han triplicado como mínimo (después del ajuste por inflación). Pero los logros en lectura han estado estancados desde ese entonces, los logros en matemática han mejorado solo levemente y los índices de graduación son los mismos hoy que los de la década de los setenta.

Pero a lo largo de las últimas décadas, la izquierda ha estado gestando una crisis en educación de cuatro modos significativos:

1. Aumento del gasto para financiar la excesiva burocracia educativa. En 2010, el sueldo promedio del Departamento de Educación llegaba a $103,000. Para comparar, en 2009, el sueldo promedio de los maestros de escuelas públicas era de $53,000.

2. Facultar a los gremios educativos que reprimen la reforma educativa. Con un presupuesto de más de $355 millones, la Asociación Nacional de Educación asigna más a gastos de campaña que ExxonMobil, Microsoft, Wal-Mart y AFL-CIO juntos.

3. Aumento de los puestos que no están vinculados con la enseñanza. Desde 1970, el índice de inscripciones de estudiantes en las escuelas públicas primarias y secundarias ha aumentado solo un 7%, mientras que las contrataciones para puestos que no están vinculados con la enseñanza en escuelas públicas primarias y secundarias han aumentado un 83%.

4. Derroche de $100 mil millones en fondos de “estímulo”. Los estados están usando fondos de estímulo para ocupar puestos como asistencia en informática, personal de oficina, personal administrativo central, coordinadores de planes de estudio, coordinadores de distrito, ayudantes de receso, consultores y directores de programas federales.

No caben dudas de que los niños se merecen algo mejor que las políticas que siguen malgastando en un sistema fracasado. En cambio, el Congreso debería trabajar para liberar a los estados de la mayor parte de la pompa burocrática que baja de Washington. De ese modo, los líderes estatales estarían facultados con un mayor control sobre la financiación de la educación, que promovería la excelencia y la innovación.

Publicado en: Educación