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  • Los progres invocan a Reagan para convencernos sobre la deuda

    Desesperados por vender al pueblo americano un plan todavía por determinarse con tal de subir el límite de la deuda, aumentar impuestos y evitar las reformas necesarias para contener el gobierno, los progres se están valiendo de un insólito aliado para justificar sus propuestas — el expresidente Ronald Reagan. Su descaradamente transparente táctica revela una verdad más importante: A pesar de toda la retórica, los progres no han logrado convencer a Estados Unidos de que su plan es es el mejor para avanzar en Washington.

    La ofensiva invocación del legado de Reagan viene de mano de los demócratas de la Cámara en forma de video de 54 segundos que reproduce el audio de un discurso radial de septiembre de 1987 en el que el expresidente hace un llamado al Congreso para subir el límite de la deuda, advirtiendo que Estados Unidos “tiene una responsabilidad especial consigo misma y con el mundo de cumplir sus obligaciones”. Los demócratas de la Cámara usaron esas palabras como si fueran una porra para golpear a los republicanos, en un intento de culparlos directamente por el fracaso de no alcanzar un acuerdo sobre el límite de la deuda en Washington.

    El columnista del Washington Post Dana Milbank repitió como loro ese mensaje en una columna esta mañana, llamado a los demócratas “el nuevo partido de Reagan” y alegando que las exigencias de los conservadores para frenar el crecimiento del gobierno están en oposición a las políticas promulgadas bajo el mandato de Reagan.

    Toda la inteligente retórica y revisión de la historia están diseñadas para distraernos de la realidad sobre el terreno. El gobierno de Estados Unidos ha acumulado $14 billones de deuda. Durante más de 800 días, el Senado no ha logrado aprobar un presupuesto. El presidente Obama continúa sus llamamientos al “compromiso” y el “sacrificio compartido”, todo ello mientras insiste en aumentos de impuestos para financiar gastos — una filosofía que fue rotundamente rechazada en las elecciones del pasado mes de noviembre. Esa no es la forma de gobernar que el presidente Reagan hubiese respaldado.

    Es también una línea argumental que no tiene base en la realidad. La pasada noche, la Cámara de Representantes aprobó el plan Recortar, Limitar y Balancear (CCB) que impondría un tope al gasto federal y permitiría un aumento del límite de la deuda bajo la condición de que la Cámara y el Senado aprueben la enmienda del presupuesto balanceado. Hasta la fecha, es el único plan de aumento del límite de la deuda aprobado por cualquiera de las cámaras y el único plan cuyos detalles han visto la luz del día.

    Pero entre las buenas noticias de la pasada noche, emergió otro plan de entre las sombras y promete responder a los problemas presupuestarios de la nación. Sus autores son un grupo de senadores conocido como la Banda de los Seis y su plan ofrece: 1) hacer reducciones sin especificar y aumentar impuestos sin concretar cuáles para conseguir una reducción del déficit federal de $500,000 millones, y 2) imponer límites al gasto discrecional pero no al Seguro Social, Medicare, Medicaid y los programas de asistencia social que son la principal causa del gasto fuera de control.

    David Addington, de la Fundación Heritage, explica cómo la estrategia de negociaciones de puertas hacia dentro del plan de la Banda de los Seis allana el camino para un aumento del límite de la deuda y por qué el pueblo americano pierde con ello:

    Según el Plan de la Banda de los Seis, el Congreso aprobará algo de lo fácil ahora, pero mandan lo difícil  para el futuro, con la promesa de que el Congreso lo aprobará en algún momento de los próximos seis meses. Hay bastante en el Plan de la Banda de los Seis para el presidente Obama – él logra su subida de impuestos y, en realidad, puede pedir prestado mucho más dinero. Pero el pueblo americano en realidad no saca mucho de esto, salvo la vacía promesa de costumbre de que algo se hará en el futuro.

    No obstante, no es el único plan que pulula por Washington esta semana. Está el el Plan de McConnell y el Plan “Sólo pedir más dinero prestado” de McConnell-Reid, ninguno de los cuales hace el trabajo por el que el pueblo americano eligió a este Congreso: Poner el gasto bajo control ahora, sin subir los impuestos, sin subir el gasto y sin postergar las decisiones difíciles sobre el gasto para que futuros Congresos y presidentes sean quienes se encarguen de ellas.

    El camino a seguir debería ser uno en el que el Congreso no aumente los impuestos, salvaguarde la capacidad de proteger a Estados Unidos y ponga el gasto y el endeudamiento bajo control antes de elevar el límite de la deuda. Conseguir eso exigirá un liderazgo sólido y la capacidad de comunicar claramente este mensaje al pueblo americano — la izquierda carece de ambas cosas en el actual debate sobre el límite de la deuda. No es de extrañar que estén recurriendo a Reagan por ayuda.

     

    La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
    Posted in Campana de Heritage, Congreso, Economía, Estudios, Gobierno de Estados Unidos, Impuestos, Liderazgo Americano, Opinión