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Los progres obligan a escoger entre seguridad económica y seguridad nacional

 

Poner la seguridad de la nación en riesgo o subir los impuestos. Este es el amargo “acuerdo” que ofrecen los legisladores progresistas a cambio de insuficientes reducciones del gasto, según los informes de las negociaciones sobre la deuda de este fin de semana en Washington.

El marco general que republicanos y demócratas están próximos a aprobar aumentaría el límite de la deuda en al menos $2.1 billones y pondría a Obama y los demócratas del Congreso más allá de su fecha objetivo: el Día de las Elecciones 2012. A cambio de esta generosa protección política, los demócratas accederían a un modesto billón de dólares de supuestos recortes repartidos en 10 años; $350,000 millones de esos ahorros “por adelantado” vendrían de despojar los recursos de la seguridad nacional.

Un billón de dólares en 10 años no es suficiente para impresionar a las agencias de calificación crediticia, que han amenazado con rebajar el nivel de crédito de América a no ser que el Congreso promulgue medidas reales de reforma del gasto y para bajar el déficit. De hecho, el viernes Moody’s anunció que ni el plan Boehner ni el plan Reid reunían suficientes reducciones, diciendo: “Las reducciones de la magnitud que ahora se están proponiendo, si se adoptaran, conducirían probablemente a Moody’s a adoptar una perspectiva negativa sobre la calificación AAA”. El plan actual no añade mejoras a ninguno de los planes anteriores.

Además del billón de dólares, el acuerdo crea un comité “especial” del Congreso que procuraría $1.4 billones en “reducciones del déficit” para finales de 2011. Por supuesto, para los progres, “reducción del déficit” es sinónimo de “impuestos más altos”.

Si las recomendaciones de la comisión no se promulgaran, se dispararían recortes del gasto en todos los capítulos presupuestarios, la mitad de los cuales (casi $500,000 millones) vendrían de los gastos de seguridad nacional y, por lo que parece, ninguno de ellos saldría de los siempre crecientes programas de derechos a beneficios que están reventando el presupuesto. Esto da a los demócratas del comité una fuerte posición negociadora. Muéstrense de acuerdo con los aumentos de impuestos o despojamos la defensa nacional. Es una elección peligrosa que los legisladores conservadores no deberían tener que tomar. Los recortes de defensa comprometerían la seguridad de nuestra nación y los aumentos de impuestos comprometerían la economía de nuestra nación.

Tristemente, algunos progres ven la seguridad nacional de nuestro país como un elemento de trueque y no se dan cuenta de que (1) el gasto en defensa no es la causa del problema y (2) estas reducciones ponen a nuestras tropas y nuestra seguridad nacional en riesgo. Sin seguridad adecuada, nuestra nación empezará un declive inevitable y perderá el estatus de superpotencia.

Todo observador objetivo sabe que el problema son los gastos en derechos a beneficios, no el presupuesto de defensa o la falta de recaudación. El gasto en defensa ha ido a la baja durante décadas como porcentaje del PIB a pesar de las guerras de Afganistán, Irak y ahora Libia. Está actualmente por debajo de su promedio histórico del 5.2% del PIB. Mientras tanto, los derechos a beneficios (Seguro Social, Medicare y Medicaid) crecieron del 2.5% del PIB en 1965 a más del 10% hoy y representan el 60% del presupuesto federal total.

Si el país no gastara nada en defensa, estaríamos todavía abocados a una crisis de gasto causada por los derechos a beneficios.

En el apartado de la recaudación, ayer en el espacio de la cadena ABC This Week , David Plouffe, asesor político de la Casa Blanca, sugirió que incluso “la mayoría de los republicanos en Estados Unidos” apoyan las subidas de impuestos. Por supuesto, sus pronunciamientos sobre su popularidad se ven afectados negativamente por su incapacidad para decir la palabra “impuestos” y por llamarles, más bien incorrectamente, “ingresos”.

Igualar las subidas de impuestos con los ingresos fiscales es simplemente incorrecto. Los ingresos del gobierno crecerán con el aumento del crecimiento económico y al haber más personas con trabajo. La mayoría de las personas en Estados Unidos de hecho creen que subir los impuestos a los que crean trabajos no es la manera de crear empleo o crecimiento económico.

Algunos republicanos dicen que es casi imposible que se suban los impuestos debido a la estructura del comité de reducción de la deuda. Muchos están en desacuerdo con eso, incluido Erick Erickson, del blog Red State, Ezra Klein, del periódico Washington Post y el asesor de la Casa Blanca David Plouffe quien aseveró esta mañana categóricamente que las subidas de impuestos no son solo posibles sino probables.

Otros republicanos alegan que la financiación de la defensa está protegida porque esa categoría legislativa también incluye a los Departamentos de Estado, Seguridad Interior, Administración de Veteranos y Ayuda Exterior. Pero el objetivo de los recortes seguiría siendo el Pentágono.

Afortunadamente hay algunos legisladores que se resisten a acabar este debate poniendo todo el peso de los recortes en nuestras tropas. El senador Joe Lieberman (I-CT) publicó una nota de prensa el domingo diciendo que está “muy preocupado por los rumores de que el acuerdo de la deuda ahora en negociación reducirá desproporcionadamente los gastos de defensa y resultará en un riesgo inaceptablemente alto para nuestra seguridad nacional”. En una conferencia de prensa el sábado, el congresista Allen West (R-FL) calificó los potenciales recortes de defensa como “increíbles” y “desmesurados”.

El presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, Buck McKeon (R-CA), describió así la situación: “El Ejército y los Marines están al límite, separados de sus familias, utilizando equipos que están machacados tras una década de lucha”. Y el congresista Randy Forbes (R-VA) dijo de modo similar: “Si tienen que hacer estos recortes tendrán que venir del personal y tendrán que reducir la estructura de la fuerza y tendrán que diseñar una nueva estrategia para cómo defender a Estados Unidos de América”.

Hay lugar para la reforma interna del Pentágono y se pueden conseguir ahorros, pero esos ahorros deben ser asignados a otras acuciantes necesidades militares. Los enemigos de nuestra nación tomarán ventaja de esta debilidad y, a su vez, tendremos que gastar más de lo necesario en el futuro para poder ponernos al día, conseguir descartar las amenazas y rebajar los crecientes riesgos.

Como el experto de Heritage James Carafano señala: “Los recortes en defensa desconectados de la realidad y carentes de fundamentos estratégicos solo sobrecargarán unas ya grandemente obligadas fuerzas e incrementarán los riesgos que confrontan todos los americanos”.

El presidente Obama quería al principio un aumento “limpio” del límite de la deuda y luego quería más “estímulo” junto con un aumento. Ahora estamos debatiendo cómo hacer mejor los recortes reales de nuestros gastos. Los conservadores han llegado a este punto porque el apoyo público está de nuestro lado. Estos últimos intentos desesperados con objeto de despojar de recursos a nuestras tropas o aumentar los impuestos a los creadores de empleo son los últimos manotazos de ahogado de los progresistas por calmar a su base electoral de extrema izquierda.

Los conservadores del Congreso pelearon fuertemente para conseguir bajar el gasto y llegar a un presupuesto balanceado a la vez que se protegen nuestras defensas sin aumentar los impuestos. El plan presupuestario de Ryan y el plan Recortar, Limitar y Balancear fueron buenos pasos en esa dirección. Pero el acuerdo final, liderado por los progresistas del Capitolio y la Casa Blanca, conduce al peor posible resultado este año —tanto impuestos que matarán el empleo como recortes de defensa que arriesgan la seguridad— mientras que el gasto en derechos a beneficios sigue y sigue sin parar.

 

La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.
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