Toda legislación debe ser constitucional y debe buscar mejorar las circunstancias del pueblo americano. Cuando el presidente Obama y los republicanos del Congreso anunciaron su acuerdo fiscal a principios de la semana pasada, nuestra reacción fue de taparnos la nariz ante sus malos elementos; a fin de cuentas, la prórroga para mantener el presente nivel de presión fiscal era loable. Sin embargo, ahora con el texto completo en la mano, vemos todas las cosas malas que estaban en el acuerdo original. Mientras tanto, los progres en el Congreso están abandonando incluso ese acuerdo y tienen al país de rehén debido a su odio contra los que ellos denominan “los ricos”. Ahora sabemos que el acuerdo de reducción fiscal está tan atiborrado de concesiones fiscales favoreciendo intereses especiales progresistas que ningún verdadero conservador podría respaldarlo de buena fe.
La culpable de esta situación será la izquierda. Todos los americanos sufrirán un aumento de impuestos a partir del 1 de enero y eso golpeará duramente a un país que padece un 10% de desempleo y una economía estancada. Dos décadas después de la caída del Muro de Berlín, es desconcertante ver que la izquierda sigue creyendo firmemente que penalizar el éxito sirve de alguna forma para estimular a que la gente trabaje duro y cree riqueza.
Si la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y el líder de la mayoría del Senado Harry Reid logran que se apruebe este masiva subida de impuestos en una economía tan débil, les harán compañía a los 2 republicanos – Reed Smoot de Utah y Willis Hawley de Oregón – que ya están en la Galería de los Tontos en Economía. Antes de que se les unan, Pelosi y Reid harían bien en considerar que la historia todavía no ha perdonado a sus precursores por la Ley de Aranceles Smoot-Hawley que nos llevó a la Gran Depresión.
Claro que el dolor de una subida de impuestos por Obama-Pelosi-Reid se vería aliviado por el hecho de que felizmente sería algo temporal. Como el congresista Paul Ryan (R-WI) dijo en el programa Fox News Sunday ayer, el primer asunto en la agenda de los congresistas de la Cámara de Representantes y miembros del Tea Party será desbaratar la subida de impuestos que el Congreso saliente pueda aprobar esta semana. (Hubiéramos preferido que el primer asunto fuera eliminar Obamacare, pero, dadas las circunstancias, acabar con esa insoportable ley deberá pasarse al segundo puesto de la lista) Reconocemos que estar subiendo y bajando impuestos aumenta la volatilidad y eso no es nada positivo para empresas, inversionistas y familias. Fue esa inquietud la que inicialmente nos llevó a aceptar la prórroga de los actuales niveles de presión fiscal, aunque solamente fuese por dos años y acompañada por otras medidas onerosas como el impuesto a la muerte del 35%. Todo este tiempo hemos compartido la inquietud de amigos como el senador Jim DeMint (R-SC) que dijo el jueves en un discurso en la Fundación Heritage: “La frase ‘Este es el mejor acuerdo que podemos alcanzar’ se ha utilizado para justificar [haber alcanzado] demasiados acuerdos malos en el pasado”.
Ahora que vemos lo que hay en el texto completo del proyecto de ley, tenemos serias dudas incluso sobre el acuerdo original. Por tanto, seamos muy claros, lo que la Fundación Heritage quiere es simplemente que se prorroguen los niveles de presión fiscal actuales. El Congreso debería someter a votación directa (votar sí o no) el asunto de la prórroga total, incluyendo el impuesto mínimo alternativo (AMT). También podría usar el voto directo para prorrogar el subsidio por desempleo, si eso es lo que quieren los progres.
Si esto no se puede conseguir sin otros aditivos dañinos, es hora de mirar hacia adelante. El nuevo 112º Congreso tendrá que aprobar nueva legislación tributaria que sirva de contención ante el resto de provisiones negativas del acuerdo actual, como por ejemplo otra prórroga a crédito del subsidio de desempleo (que, en otro efecto perverso, solamente perpetúa el desempleo a largo plazo).
Lo mismo se puede decir de todos los caramelitos que los progresistas en el Congreso están agregando afanosamente ahora mismo, por ejemplo los subsidios para molinos de viento en California (que ya están entre las resucitadas extensiones fiscales del año pasado – o debería decir subsidios aún más grandes para el etanol). Todo esto vino a raíz de la extensión de los créditos fiscales del paquete de estímulo que amplió la posibilidad de reembolsar el Crédito Fiscal por el Ingreso Devengado (EITC) y el Crédito Tributario por Hijos y que creó el nuevo Crédito Tributario Oportunidad Americana.
Y, claro que hay que incluir los caramelitos para toda la base de poder progre que ya estaban allí como parte del paquete de las resucitadas extensiones fiscales anuales: el crédito fiscal para el desempleo indio, el crédito del mantenimiento de las vías ferroviarias, el período de siete años de recuperación para las instalaciones de deportes automovilísticos, la erogación de los costos de la reparación medioambiental; la deducción permisible con respecto a la renta atribuible a las actividades de la producción doméstica en Puerto Rico y los incentivos fiscales para la inversión en el Distrito de Columbia.
¿Hay algún grupo progresista protegido que no haya recibido su parte del pastel en este acuerdo?
El nuevo Congreso que entra en enero debería dar prioridad a promulgar con carácter permanente el asunto de la desgravación fiscal. Los conservadores recientemente elegidos, que llegarán en enero con el compromiso de recortar el gasto, los déficits, la deuda y los impuestos, deberían ser parte de la base que forje el empuje necesario en el Congreso para que la desgravación fiscal sea permanente . Pero, por supuesto, a falta de eso, las subidas de impuestos de Pelosi-Reid entrarán en vigor, haciendo daño a la economía, mientras que los conservadores trabajan para que se apruebe la legislación en el Congreso que convierta las reducciones de impuestos en algo permanente.
¿Será que su odio por los americanos de éxito es más grande que el amor que dicen profesar por los desempleados y necesitados a los que les hace falta nuestra ayuda?
Siga a Mike González en Twitter @Gundisalvus. Este artículo está disponible en inglés en Heritage.org





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