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  • Marchando por la vida

    A última hora de hoy, cientos de miles de personas bajarán hasta el National Mall de Washington D.C., para participar en la “Marcha por la Vida” que se celebra anualmente.

    Se espera que la multitud supere a los 400,000 participantes del año pasado y que hagan a pie la ya familiar ruta hasta los escalones de la Corte Suprema para rememorar el 40º aniversario de la decisión final en el caso Roe contra Wade que, junto con la sentencia de acompañamiento del caso Doe contra Bolton, legalizó el aborto a pedido en todo Estados Unidos.

    El lema oficial de la marcha de este año es “40=55M”. Se trata de una ecuación con la que se pretende reflejar el enorme costo de 40 años en los que se ha seguido la doctrina del caso Roe: desde la decisión de 1973 de la Corte Suprema, se estima que se han llevado a cabo 55 millones de abortos.

    Como en muchas previas Marchas por la Vida, probablemente también habrá grupos más pequeños de contramanifestaciones, formados por defensores del aborto, portando símbolos y cantando lemas en defensa de la doctrina Roe, que garantiza un inquebrantable respeto a un derecho al aborto a pedido y por cualquier motivo. Pero esos viejos lemas ya no son capaces de convencer a las nuevas generaciones para que sigan negando la vida a unos con el fin de proporcionar una sociedad más justa y libre para otros.

    Es el sencillo testimonio transmitido por parte del incansable movimiento pro-vida durante los últimos 40 años el que ha reorientado los corazones y las mentes de toda una generación hacia la dignidad y el valor de cada individuo, nacido o aún por nacer. A pesar de los obstáculos, el movimiento pro-vida ha logrado notables victorias legales, culturales y ante la opinión pública.

    A día de hoy, casi la mitad de los americanos se identifican ya como “pro-vida”, incluidos muchas personas pertenecientes a la generación Y que formarán parte de la multitudinaria marcha de hoy.

    Desde 2010 se han aprobado más de 100 leyes pro-vida en diferentes estados de todo el país, incluyendo legislaciones sobre la notificación a los padres, el consentimiento informado y la regulación de las clínicas donde se practican abortos. Charmaine Yoest, presidenta y directora ejecutiva de Americanos Unidos por la Vida, que está liderando la defensa legal de la vida, indica que “Hay una creciente marea en todo el país de legisladores pro-vida que están alzando nuestra bandera y promoviendo la inclusión de la defensa de la vida en la legislación”.

    “Los centros de recursos para el embarazo están llegando justo ahora a su apogeo”, comenta Chuck Donovan, presidente del Instituto Charlotte Lozier, el brazo educativo de la Lista Susan B. Anthony. De hecho, cada día, casi 2,500 centros emplean lo mejor del poder y el espíritu de la sociedad civil para proporcionar asesoramiento compasivo, información precisa y alternativas de afirmación de la vida a las mujeres que afrontan embarazos no planificados.

    Pero a pesar de los avances culturales y de las victorias legales del movimiento pro-vida, persisten muchos retos, especialmente cuando la administración Obama insiste en involucrar a los contribuyentes en el asunto del aborto aquí y en el extranjero y a medida que Obamacare va encontrando nuevos modos de obligar al pueblo americano a pagar la factura del aborto optativo.

    Cuando la Marcha por la Vida llegue a su fin y los americanos pongan su mirada en otro año más bajo la cada vez menos popular, aunque todavía mortal, doctrina Roe, siempre quedará la esperanza de que algún día, esperemos que cercano, el gobierno vuelva a mostrar un respeto más profundo por los principios sobre los que se fundó Estados Unidos y que lo sostienen, garantizando los derechos básicos a la libertad y a la vida de todos, incluidos aquellos que aún están por nacer.

    Pues, como comentó en 1986 el entonces presidente Ronald Reagan:

    El respeto al carácter sagrado de la vida humana no ha muerto en Estados Unidos. Todo lo contrario. Con cada año que pasa brilla incluso con más fuerza en los corazones de más y más de nuestros ciudadanos a medida que alcanzan a ver esta cuestión con una mayor claridad en todas sus dimensiones. Mientras sigamos llevando este mensaje a nuestros tribunales, a nuestras asambleas y a nuestros conciudadanos, no nos desmotivaremos nunca…Ojalá que pronto nos regocijemos del día en el que la veneración por la vida humana quede consagrada con la misma seguridad tanto en nuestras leyes como en nuestros corazones.

     

    La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

     

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