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El índice de confianza de los americanos en la economía ha alcanzado su punto más bajo desde marzo de 2009 y en todos los estados del país una abrumadora mayoría de americanos cree que la economía está empeorando. Mientras tanto, el número de gente que se apunta para solicitar beneficios por desempleo aumentó de nuevo la pasada semana. Bajo esas circunstancias, no es sorprendente que la Casa Blanca esté haciendo todo lo que puede para hacer ver incluso las más lúgubres noticias económicas como un rayito de esperanza entre negros nubarrones.
Esa chispa de noticia económica llegó ayer en forma de valoración de mitad de año de la situación presupuestaria y económica que hace la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO). En el informe, la CBO rebaja su proyección del índice de crecimiento económico del 3.1% en su informe de enero hasta nada más que el 2.3% – bastante por debajo del índice necesario para reducir el nivel de desempleo. La CBO proyecta también un déficit para 2011 de $1.284 billones – ligeramente menor que la proyección de enero de $1.480 billones. En lo referente al desempleo, la CBO tenía pocas cosas buenas que decir. En su estimación, el índice de desempleo caerá solo al 8.9% a finales de este año, pero permanecerá por encima del 8% hasta 2014.
¿Un crecimiento económico por debajo de lo que se necesita para reducir el desempleo y un déficit todavía por encima de un billón de dólares? ¿Cómo pueden ser buenas noticias? Bueno, lo son si Ud. pone la marca del éxito lo suficientemente bajo. Y la Casa Blanca ha hecho justamente eso. En una conferencia de prensa ayer, Josh Earnest, vocero de la Casa Blanca, dijo que “el informe viene a validar el progreso que se ha hecho” a la vez que le atribuye al presidente Obama el haber rescatado a Estados Unidos “del borde del precipicio”.
Aunque los oficiales de la Casa Blanca se tomaron el informe de la CBO como la “ratificación” de su sacrificado trabajo, otros lo han tomado como una advertencia – incluyendo al presidente del Comité Presupuestario de la Cámara de Representantes, Paul Ryan (R-WI). La oficina de Ryan dice que el informe de la CBO muestra que 2011 es el tercer año consecutivo en que los déficits superarán el billón de dólares y que la deuda en manos del público en 2013 equivaldrá a las tres cuartas partes de la economía. Ryan señaló:
La Oficina de Presupuesto del Congreso ha avisado otra vez a los políticos sobre la urgente necesidad de poner las finanzas de Washington en orden. Este informe confirma de nuevo que los años de imprudente exceso de gasto no han producido ni el crecimiento económico ni los empleos que el presidente prometió y que las familias americanas necesitan.
Y mientras que el informe CBO ofrece algunas noticias positivas sobre déficits, incluso esas estimaciones parecen extremadamente optimistas al basarse en los datos de los que dependen las proyecciones, según el experto de la Fundación Heritage J.D. Foster. Y como James Sherk y Rea Hederman, de Heritage, escriben: “La recuperación tomará largo tiempo bajo cualquiera circunstancia imaginable”:
Los economistas estiman que el índice natural de desempleo es del 5.2%. Si la economía comenzara a crecer inmediatamente al mismo ritmo que la encuesta de salarios decía durante los años de la burbuja tecnológica (+265,000 empleos mensuales), el desempleo no volvería a este nivel hasta mediados de 2014. De forma más realista, si los empresarios empezasen a contratar a la misma velocidad que hicieron durante la expansión económica de 2003–2007 (+176,000 empleos mensuales), el desempleo no volvería a su índice natural hasta 2018.
En septiembre, el presidente Obama debe pronunciar un discurso en el que desvelará un nuevo plan para crear empleos y hacer que la economía de Estados Unidos crezca otra vez. El problema es que el plan probablemente estará diseñado con las mismas nociones que produjeron las políticas que han llevado a la economía de la nación donde está hoy. Si Estados Unidos no desea seguir con déficits y desempleo sin fin, entonces hace falta una nueva agenda.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org.











