El Washington Post informa que hay un nuevo estudio que destaca los efectos de la “Gran Recesión” sobre el matrimonio. El informe del Proyecto Nacional del Matrimonio de la Universidad de Virginia alude a que, aunque el reciente declive económico ha producido tensión financiera en la mayoría de parejas casadas, las relaciones estables siguen floreciendo.
Según el informe, más de la mitad de todos los americanos casados experimentan por lo menos un tipo de factor de ansiedad financiera, incluyendo la preocupación por pagar las cuentas, la lucha para pagar la hipoteca o el ver sus ingresos reducidos por la pérdida del empleo o una reducción de la jornada laboral.
A pesar de estas dificultades económicas, casi una tercera parte de los americanos casados que experimenta cierta clase de tensión financiera afirma que esa tensión los ha llevado a un mayor compromiso personal con su matrimonio. Asimismo, de estas parejas que habían considerado el divorcio antes del declive económico, el 38% dice que lo ha pospuesto o que ha abandonado esos planes como resultado de la recesión. Aunque la encuesta del estudio no pregunta explícitamente por qué las parejas casadas eligen ponerle más empeño a mantener y salvar su matrimonio incluso frente a dificultades financieras, las ciencias sociales demuestran las muchas atractivas ventajas económicas del matrimonio para las personas y la sociedad.
Por ejemplo, la Fundación Heritage ha analizado los datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos y su análisis demuestra que las familias casadas tienen ingresos más altos que hombres y mujeres que nunca se casaron. Incluso entre las familias casadas que sólo cuenten con los ingresos de uno de los integrantes de la pareja, los ingresos promedio de esas familias siguen siendo aún mayores que la de adultos solteros. Asimismo, las parejas casadas suelen ser propietarias de su vivienda y tienen una mayor acumulación de activos que los hogares de una sola persona.
No sólo las ventajas económicas del matrimonio son importantes para el bienestar de individuos y familias, sino que el éxito económico y social relacionado con el matrimonio también protege contra la dependencia del gobierno. Sólo en el ejercicio fiscal 2010, los contribuyentes tuvieron que pagar unos $300 mil millones en gastos de asistencia social para mantener a familias monoparentales.
El matrimonio también protege contra la pobreza. El riesgo de que un niño viva en la pobreza (y que potencialmente necesite ayuda pública) en el curso de su vida es seis veces mayor que si el mismo niño naciera dentro del matrimonio. Sin la estabilidad económica que da el matrimonio, los progenitores solteros a menudo se ganan la vida a duras penas con suledos que pueden ser sólo una fracción de los ingresos adquiridos por los casados. Eso lleva a menudo a la dependencia de la asistencia social y a que los contribuyentes tengan que cubrir la diferencia.
Aún estando en recesión, los americanos se están dando cuenta de las ventajas del matrimonio y están eligiendo permanecer comprometidos con la institución que proporciona mayor estabilidad económica y que reduce el riesgo y el agobio de la pobreza para la siguiente generación.
La versión en inglés de este artículo se publicó en Heritage.org





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