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No hay que ponerle trabas al debate religioso

En este país está teniendo lugar un acalorado debate en torno al matrimonio cuyo carácter, en ocasiones, no es precisamente civilizado.

El analista de la Fundación Heritage Ryan Anderson (investigador adscrito a la donación William E. Simon) se enfrentó esta semana a un pelotón de fusilamiento verbal en Piers Morgan Live, cuando Morgan y la presentadora invitada Suze Orman le comentaron que era una de las pocas personas que “todavía” mantiene una visión tradicional del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Pero obviamente eso no es verdad. Los ciudadanos de 41 estados continúan ratificando el matrimonio tal y como ha sido a través de la historia y, además, miles de personas se reunieron esta semana para la Marcha por el Matrimonio en Washington D.C., para atestiguar esa realidad.

Pero las discusiones cargadas emocionalmente pueden resultar incómodas, incluso si no se está en la televisión nacional. Para propiciar un debate razonado, la Fundación Heritage y sus aliados en defensa del matrimonio han presentado un folleto que explica por qué es importante mantener la definición tradicional de matrimonio por el bien de los hijos y del gobierno limitado.

Deberíamos dar la bienvenida a debates como estos y la Corte Suprema no debería coartarlos. Debería ratificar las leyes relativas al matrimonio ahora mismo y permitir que el pueblo americano continúe elaborando sus normativas matrimoniales, pues un sistema judicial comedido se basa en el respeto el proceso democrático.

Ese proceso democrático es posible gracias a que todos los americanos disfrutan también de la libertad de conciencia. Es exactamente por eso por lo que tenemos libertad religiosa y por lo que podemos vivir y expresar nuestras creencias sin el temor a que el gobierno vaya a restringir nuestra libertad. Pero es algo tan básico para nuestro modo de vida que lo damos por hecho.

“Aquí tenemos tanta libertad religiosa que somos como un pez que no sabe qué es el agua”, comenta el escritor Eric Metaxas. Metaxas, autor de Bonhoeffer y Amazing Grace, habló este mes sobre la importancia de la libertad religiosa en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).

Al igual que un pez no se da cuenta de que existe el agua hasta que se le saca de ella, a menudo no asumimos nuestra libertad religiosa hasta que esta se ve amenazada. En estos últimos años, los americanos se han defendido frente a las intrusiones que amenazan con erosionar nuestras libertades ratificadas en la Primera Enmienda, expresándose en contra del mandato de Salud y Servicios Humanos establecido por Obamacare. Y aunque se supone que la tolerancia ha de ser una de las virtudes progresistas, a menudo esta se ha echado en falta en los debates públicos.

Pero esos debates se están celebrando. Y allí donde, en nuestra sociedad, la libertad religiosa se ve amenazada, la gente está haciendo que se note. En muchos países, las personas de fe son encarceladas, torturadas y asesinadas simplemente por expresarse. Sin embargo, nuestra Constitución nos protege de tales horrores.

Esta es una semana de observancia religiosa tanto cristiana como judía. Por eso, este es un momento propicio para considerar el hecho de que tenemos la libertad de poder celebrar los días santos, vivir junto a personas de todas las religiones y debatir abiertamente los temas que son más importantes para nosotros.

 

No se pierda este debate de actualidad con nuestro editor Israel Ortega en el programa Al Punto de la cadena Univision, el domingo 31 de marzo a las 10 am (ET).

 

La versión en inglés de este artículo está en Heritage.org. 

 

Posted in Actualidad, Análisis, Campana de Heritage, Constitucionalismo, Estudios, Familia y Religión, Historia de Estados Unidos, Matrimonio, Opinión, Religión, Sociedad civil
 
  • angela rodriguez

    La institucion del matrimonio es entre un hombre y una mujer.